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Manuel Santos Mercedes

Juan TH: Desagravio a Felix Bautista

juan-thEl senador  por San Juan de la Maguana y secretario de organización del Partido de la Liberación Dominicana (PLD), Félix Bautista Rosario, con jurisdicción privilegiada en la Suprema Corte de Justicia que él y su padre Leonel Fernández eligieron, ha demandado por difamación e injuria. Sus abogados piden prisión de por vida para mí. Cadena perpetua es lo que merezco, dicen.

Para salvarme de la guillotina, la silla eléctrica o el paredón moral debo pedirle perdón con espacios pagados en todos los periódicos, incluyendo los digitales, pues de lo contrario la Suprema Corte de Justicia que preside el socio de su padre Leonel Fernández me condenará al pago de 50 millones de pesos, que no tengo, ni tendré nunca a menos que me saque la loto, que no juego, o herede fortuna de mis padres, que murieron pobres hace ya algunos años. (¡Me jodí!)

Estoy compelido, pues, a pedirle perdón y decir que es un hombre honorable al que la Academia Sueca debe  darle, por méritos, el Premio Nobel de Economía, pues, como Jesucristo, multiplico panes y peces dejando atrás la pensión y el comedor de la Universidad Autónoma de Santo Domingo que generalmente no podía pagar…

A Félix Bautista lo conocí en la casa de Roberto Santana y Yumaila Sabah Cury, donde celebramos la victoria de Leonel Fernández, entonces mi amigo, en las primarias del PLD como candidato presidencial. Allí estaban Diandino Peña y  Gladys Gutiérrez, entre otros. Bautista, si mal no recuerdo, era su chófer o parte de la seguridad del flamante ganador. Creo que aún no se había graduado en la universidad de los pobres.

Cuando Bautista fue nombrado por el presidente Fernández en el año 1996, declaró ante un notario, que sus bienes ascendían a  547 mil pesos. En el 2010, cuando “ganó” la senaduría de su provincia juró, otra vez ante un notario público, que sus bienes, incluyendo un apartamento construido por el Estado del cual era funcionario, 16 millones de pesos. (¡Oh mi Diossss! Como dice el famoso narrador deportivo Osvaldo Rodríguez Suncar)

Para probar su honorabilidad, la dirección de Impuestos Internos y la Comisión Senatorial que “investigó” su fortuna dijo que la Oficina Supervisora de Obras del Estado que  Bautista dirigió, pagó más de 110 millones de pesos. (¿?)

(Esa parte hay que explicarla mejor porque las instituciones del Estado no pagan impuestos. Por lo tanto habría que establecer si fue a título personal que Bautista pagó 110 millones de pesos de impuestos)

Es obvio que tanto la Cámara de Cuentas, como la Oficina Supervisora de Obras del Estado y el Senado hacen denodados esfuerzos para presentar al  protegido de Leonel como el más pulcro y honorable de todos los dominicanos. Una parte de la prensa se ha sumado a esa magna tarea con fervor patriótico.

Durante los años de comunicador, casi cuatro décadas, he procurado estar del lado de las mejores causas. Al ver el esfuerzo del Estado y de una parte de la prensa para mostrar el lado “bueno y humano” del filántropo de San Juan de la Maguana, me siendo apenado conmigo mismo. Siento remordimiento por haberle infringido un daño moral tan grande a este  prócer de la Patria al que sin duda, cuando muera, será llevado al Panteón Nacional.

Estoy casi convencido de que el avión jet de 23 millones de dólares, la casa que  dicen le construyó al ex cónsul de Haití en Alameda, con dos piscinas, la fundación que atiende niños muertos de hambre, las residencias en distintos lugares, las cuentas bancarias en el país y el extranjero, los testaferros que afirman tiene por todas partes, así como el financiamiento de campañas electorales en países como Haití y Perú, son puras mentiras. Inventos fruto de la envidia y la maledicencia de gente mala como yo que no perdona el triunfo de ese pobre angelito.

En tal sentido no me queda más remedio que pedirle perdón a San Félix Bautista. Y pedirle de rodillas al Papa Francisco que pondere su canonización. Prometo ir a pies  a la Basílica de Higuey a pedirle perdón por haberlo difamado e injuriado al decir que formó parte del grupo que se robó el país durante los 12 años de Leonel. No es ladrón, es un santo varón. Equivoqué el térmico. ¡Mil veces perdón al Don!

Espero que con esta nota de desagravio Félix Bautista retire su demanda por 50 millones de pesos en mi contra. No tengo ese dinero. No lo tendré nunca. No fui funcionario del gobierno de Leonel, ni tengo puntos de drogas. Es decir, estoy más que jodido. Sin dudas terminaré en la cárcel, orgulloso, digno, con la frente bien en alto.

 

 

 

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Manuel Santos Mercedes

Algo no le huele bien al hombre de los espumantes. Por Manuel Santos Mercedes

Por Manuel Santos Mercedes

Santo Domingo. Julio Martínez Pozo descolchò su espumantes este martes revelando unos supuestos números que ofrecería este miércoles la encuesta Greenberg-Diario Libre.

Dijo que en esa publicación Abinader viene con 51, el Penco con 37, lo que calificó como una conspiración a la cual también sumó a Bernardo Vega y su encuesta Mark Penn.

Algo no le huele bien al hombre de los espumantes.

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Manuel Santos Mercedes

Guido Gómez Mazara: La narcotización de la política

Guido Gomez Mazara

Desde que el comunismo se diluyó como argumento descalificador en la arena política, el narcotráfico constituyó el nuevo “cuco” de sectores partidarios que, encontraron la clásica argumentación para impugnar a sus adversarios y estructurar el nuevo monopolio de la ética, revestido de afán de adecentamiento de la sociedad. Innegablemente, el efecto pernicioso de las drogas no se puede reducir al nivel de penetración en nuestros jóvenes, sino la dramática inversión de valores que produce en amplísimos segmentos seducidos por la idea de la acumulación inmisericorde sin importar el método para crecer patrimonial mente.

El problema de la visibilidad del fenómeno del narcotráfico tiende a deformarse en la medida que lo circunscriben al exponente marginal sin extender sus niveles de penetración en franjas que gozan de inobservancia y complicidad. Históricamente, se edificó el criterio de que el barrio, callejón, los centros urbanos poseían los niveles de funcionalidad y control de todo el aparato de compra y venta de estupefacientes, pero en la medida que los capitales comenzaron a tornarse inocultables, tanto el ascenso económico de sus beneficiarios como la tolerancia de entidades financieras abrieron las compuertas en el interés de darle validez a sus “exponentes” por el flujo de recursos inagotables. De ahí, que el tránsito a la partidocracia sirvió de receptor por excelencia de un modelo de “lavado” que encontró en la lógica clientelar la fuente de validación democrática para su ingreso a las organizaciones en capacidad de armarle una legitimidad en ámbitos impensables.

Cuando en el marco del tramo final de la campaña electoral, el oficialismo intenta narcotizar el debate, se parte de una manipulación rastrera que tiene como meta calcar experiencias anteriores utilizadas con tanta vileza que en el registro de los ciudadanos se interpreta con claridad. No es perseguir ni establecer políticas públicas efectivas para perseguir, sancionar y traducir a la acción de la justicia a los responsables de las actividades del narcotráfico, sino hacer un ejercicio electorero puramente coyuntural y conveniente, tendente a colocar las instituciones y el aparato estatal en la dirección de obtener ventajas en la contienda presidencial y congresional del próximo 5 de julio. Lo absurdo es que la sociedad sea burlada porque en los últimos 8 años la administración llamada a combatir las drogas en el país “encuentre” en la oposición la mayor carga de responsabilidad de un flagelo que, si existiera un verdadero interés en conculcarlo, se podrían establecer las bases de unificar a la nación alrededor de políticas públicas efectivas. Pero como la canción de La Lupe: falsedad bien ensayada, estudiado simulacro.

El sector gobernante reproduce el esquema articulado contra Peña Gómez, Milagros Ortiz, Hipólito Mejía, contra mí, Leonel Fernández y ahora lo insertan en la campaña del cambio que representa Luis Abinader. Lo cierto es que nunca segundas partes fueron buenas, y el contexto del país que decidirá las elecciones no se parece a la sociedad de hace 20 años debido a que los mecanismos y/o acceso a la información combinados con una simple observación ciudadana no excluyen las cuotas de responsabilidad de la gestión institucional que desbordó los ámbitos del elemental sentido de compañerismo al momento de introducir el expediente descalificador contra el que ejercía la categoría de jefe del partido.

Lo políticamente evidente es que la narcotización del debate representa el último recurso de la candidatura de Gonzalo Castillo que, disminuida en los sectores medios y altos por el tema de la corrupción, introduce un componente viejo pretendiendo obtener resultados ventajosos. Así, paga y estimula el proceso de degradación del debate intentado sacar provecho y confundir a una franja de electores que poseen la suficiente información de un fenómeno que creció y se multiplicó con mayor intensidad durante los gobiernos del PLD.

La oposición no debe dejarse “entretener” porque la meta es que nos concentremos ante una provocación que nos distrae frente a lo esencial: articular una mayoría y defender el voto.

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