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“El muro de la vergüenza” construido por México en su frontera con Guatemala

MURO LFNVKEl Gobierno de México construye de manera unilateral un bordo que delimita la frontera del país con Guatemala, estructura que es conocida en aquel país como “el muro de la vergüenza”, términos similares a los que utilizan los habitantes de la frontera norte para referirse a la valla que construyó Estados Unidos para evitar el flujo de migrantes.

El 7 de julio de 2014, tres meses antes de que Yader corriera por entre los recovecos de una montaña para evitar ser “cazado” por delincuentes y autoridades, el presidente Enrique Peña Nieto presentó en el municipio chiapaneco de Playas de Catazajá el Programa Frontera Sur.

El propósito de esta iniciativa, explicó el mandatario, es doble: por un lado, proteger los derechos de los migrantes cuando éstos se internan ilegalmente en México; y, por el otro, ordenar los cruces internacionales. Para ello, el presidente mandó la ejecución de cinco líneas de acción, entre las que se encuentran la obtención de una Tarjeta de Visitante Regional, combatir el tráfico de personas, y crear “centros de atención integral” en la frontera con Guatemala. Todo ello, siempre desde un enfoque de “protección al migrante”.

“El Programa Frontera Sur es un ejemplo de cómo se puede mejorar el trato a los migrantes”, aseveró el presidente de Guatemala, Otto Pérez Molina, invitado especial al evento, quien agradeció en varias ocasiones a Peña Nieto su “visión humanitaria” en el tema migratorio.

Sin embargo, pasada la euforia de los aplausos, organizaciones civiles y académicas, como la Clínica Jurídica de la UNAM, han señalado que la iniciativa del presidente es, en realidad, un plan que “se hizo al vapor” como respuesta a la presión de Estados Unidos para frenar el flujo migratorio.

Un plan, además, que no explica cómo se llevarán a cabo las acciones que plantea, y del que no hay información pública más allá del anuncio de Peña Nieto y del documento publicado un día después en el Diario Oficial de la Federación (DOF). Y un plan, en definitiva, que lejos de tener una “visión humanitaria” ha convertido a México en un coto de caza, en el que las autoridades han arrinconado a migrantes como Yader a tomar rutas alejadas de las poblaciones, donde los criminales los están esperando.

La empresa Ferrocarril del Sureste, propiedad de Grupo México, instaló una barda de concreto antinmigrantes.
La empresa Ferrocarril del Sureste, propiedad de Grupo México, instaló una barda de concreto antinmigrantes.

“Del Plan Frontera Sur sólo sabemos que hay dos hojas que presentó Peña Nieto. A partir de ahí, no hay nada. Hemos ido a la PGR, al Ejército, a la Policía Federal y a Migración, y nadie dice nada. Lo único que (sus funcionarios) saben es que esto viene de arriba, y que ellos tienen orden de detener y deportar”, señala el director de la casa del migrante La 72 de Tenosique, Tabasco, Fray Tomás González.“Lo cierto es que, hasta ahora, les ha salido muy bien el Programa. México está haciendo detenciones y deportaciones masivas de personas sin importarles quiénes son solicitantes de refugio por la violencia en Centroamérica”, agrega el activista, que como prueba de sus palabras remite a las cifras oficiales del Instituto Nacional de Migración, las cuales son reveladoras: 2014 fue el año con más capturas de migrantes desde 2007.

Así, de acuerdo con la Unidad de Política Migratoria del INM, en 2014 se registraron 119 mil 714 eventos de detención de centroamericanos.

Cabe precisar que un migrante puede ser detenido varias veces por las autoridades, por lo que estos “eventos de detención” no representan el número total de extranjeros capturados, sino el número de veces que se llevaron a cabo detenciones. Aún así, esta cifra significa que las detenciones aumentaron 48% en comparación con 2013; 46% si se compara con 2012; y 92% y 85% en relación a 2011 y 2010.

En el sur, cuatro estados concentran el 75% de las detenciones: Tabasco, Chiapas, Veracruz, y Oaxaca. En estas entidades las estadísticas muestran también una notable evolución en comparación con 2013: en Tabasco las capturas aumentaron 101%; en Chiapas, 46%; en Veracruz, 40%; y en Oaxaca, 24%.

En 2015 la tendencia de detenciones se mantiene al alza. En enero –mes en el que la migración es menor debido a las condiciones climatológicas adversas en la frontera Norte-, el INM registró poco más de 14 mil eventos de detención; cifra 123% mayor a la de enero de 2014. Desde 2006, nueve años atrás, no se tenía un dato tanto alto.

En cuanto a los migrantes menores de entre cero y 17 años de edad, en 2014 se realizaron 23 mil 096 eventos de detención en México, 140% más que en 2013.

“Es cierto que la población migrante infantil está viviendo una tragedia. Pero no es una tragedia que haya sucedido sólo entre abril y junio del año pasado, cuando se mostraron las fotos en las que menores de edad aparecían hacinados en los centros de detención de Texas. Esto es algo que ya viene de años atrás”, aclara el director del albergue La 72, Fray Tomás González.

“Por eso creemos que este mito de la migración infantil fue el verdadero pretexto para cerrar la puerta del sur de México –recalca el activista-. Y por supuesto que esto viene de Estados Unidos, tal y como se vio en la reunión que tuvieron Peña Nieto y Obama (el 6 de enero de 2015), en la que Peña dijo que México iba a seguir cooperando con Estados Unidos en el sellamiento de la frontera con Guatemala”.

“Se ha puesto más difícil cruzar México que Estados Unidos”

“No sabemos qué ha pasado –Orlin, hondureño de 24 años y ojos verde aceituna encoge los hombros sin perder de vista la posición estratégica de las fichas sobre el tablero de ajedrez-. Pero se ha puesto muy difícil la situación en México. Creo que ahora es más difícil para nosotros cruzar México que cruzar a Estados Unidos”.

Frente a él, un salvadoreño de 46 años que prefiere omitir su nombre, alto, flaco, y también de ojos verdes, se acaricia el bigote ralo que le hace una sombra en el labio superior y asiente con la cabeza.

“En el camino ahora hay muchos retenes. Ya no puedes ni caminar 15 minutos en combi sin que te salga la mentada volanta (camioneta) de migración, o sin que te encuentres un control -lamenta el hondureño, quien repone fuerzas y ánimo en el albergue Hermanos en el Camino, en Ixtepec, Oaxaca-. Además, en la combi tampoco puedes ir tranquilo. Los choferes están aliados con los de Migración; si te ven subir con mochila los llaman por teléfono para que se pongan adelante, y si no les das dinero te entregan con ellos. Por eso hemos tenido que tomar la opción de caminar”.

A unos metros de distancia de donde los indocumentados juegan la partida de ajedrez, detrás de una puerta enrejada del albergue Hermanos en el Camino, una solitaria fila de vagones se desliza sobre los rieles emitiendo un lúgubre ruido metálico.

Ante la escena, se cuestiona a los dos centroamericanos sobre los riesgos de viajar en un viejo ferrocarril de carga, y sobre la medida del gobierno de mexicano de impedir que los indocumentados suban a ‘La Bestia’.

“Sí, el tren es peligroso –admite Orlin, que voltea la mirada aceitunada hacia el ferrocarril que pasa a lo lejos-. Pero por culpa de migración nos toca buscar rutas que son más peligrosas que ese tren. En los caminos hay robos, secuestros y violaciones, ¡y ahí no hay ninguna autoridad que te cuide! –extiende los brazos, dejando a la vista su apellido tatuado con letras góticas en el antebrazo derecho-. En el tren, al menos tienes un chance de escaparte. Pero caminando solos por la montaña, ¿qué podemos hacer? –traza de nuevo una cruz en el aire-. ¿Si nos matan en el monte quién se va a dar cuenta?”

El salvadoreño de 46 años rompe el silencio y la concentración de la partida de ajedrez. Se acomoda la gorra sobre la cabeza menuda y comienza a relatar que él también fue asaltado, “como todos los migrantes que estamos en este albergue”.

“Nos bajamos del tren para rodear un retén y cerca de las vías nos salieron tres personas. Nos quitaron 20 pesos, nos tiraron al suelo y, como no traíamos más dinero, nos agarraron a patadas”, cuenta el migrante, que apunta a las autoridades como las responsables de las agresiones.

“Para mí, esto es culpa de Migración. Porque ahora andan en las vías correteándonos, y ya nos persiguen hasta con los soldados, como si fuéramos los peores criminales. Y no se dan cuenta de que están dando de comer a los asaltantes porque, cuando nos persiguen, nosotros nos metemos a la montaña. Y allí es donde vamos a caer en sus manos”.

“Entonces –remata-, es mentira eso que dice el gobierno de México de que con ese plan nos van a proteger. ¿O es que protegernos es perseguirnos como animales? –cuestiona enojado-. Yo creo que protegernos sería que nos dijeran: ‘muchachos, no se suban al tren porque la cosa está así con los delincuentes’. Pero lo que están haciendo es ponernos en bandeja para los criminales. Nos están mandando pal matadero”.

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Estados Unidos aprueba alianza comercial entre Delta y WestJet

Dos años después de solicitar la autorización gubernamental para ampliar las sinergias en el mercado transfronterizo con Canadá, el Departamento de Transporte de Estados Unidos (DOT) aprobó este viernes, 23 de octubre, la alianza comercial (joint-venture) entre Delta Air Lines y WestJet; las condiciones para hacerla efectiva incluyen la devolución de horarios de aterrizaje y despgue (slots) en LaGuardia y la exclusión de la aerolínea de ultra bajo costo (ULCC) Swoop del acuerdo.

Según el organismo estadounidense, con la caída en la demanda de pasajeros debido a la pandemia del nuevo coronavirus (COVID-19), la inmunidad antimonopolio (ATI) para la alianza comercial entre ambas aerolíneas sería apropiada para ayudar el sector aéreo comercial de pasajeros a recuperarse, señalando que tiene la intención de monitorear de cerca los efectos a largo plazo del acuerdo a través de su proceso de supervisión, informes anuales y la revisión propuesta de cinco años, para determinar si la alianza ha producido beneficios a los viajeros en el mercado transfronterizo entre los EE.UU. y Canadá.

Para hacer efectiva la alianza comercial, Delta y WestJet deberán cumplir con los requisitos condicionales mínimos del departamento, que incluyen la venta de dieciséis horarios de aterrizaje y despegue (slots) en el Aeropuerto Internacional de LaGuardia, en Nueva York, y la exclusión de la aerolínea canadiense de ultra bajo costo (ULCC) Swoop —filial de WestJet—, ya que su modelo comercial es incompatible con una alianza joint-venture, donde los transportistas conectan redes de destinos y gestionan conjuntamente la planificación de precios y etc.

Delta y WestJet anunciaron su intención de combinar las operaciones en el mercado transfronterizo entre los Estados Unidos y Canadá hace dos años, en junio de 2018; un año más tarde, han recibido la aprobación de la Oficina de Competencia de Canadá. La aprobación de los EE.UU ahora amplía el acuerdo de código compartido entre ambas aerolíneas para permitirles coordinar horarios y buscar una expansión adicional en la red de destinos; también podrán coubicarse en aeropuertos, entre otras actividades conjuntas.

Con la alianza comercial aprobada, las dos aerolíneas tendrán una participación combinada del 27 por ciento del tráfico aéreo comercial regular en el mercado transfronterizo entre Estados Unidos y Canadá; Air Canada, el transportista más grande del país vecino, aún domina el mercado con una participación del 45 por ciento del tráfego transfronterizo entre ambos países, agregó el Departamento de Transporte de Estados Unidos (DOT).

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Los narcos están librando una nueva guerra contra las drogas por el químico básico de una empresa de Texas

Tetra Technologies quería impulsar las ventas de cloruro de calcio, un compuesto con muchas aplicaciones comerciales. Ahora los capos de la droga colombianos lo piden por su nombre.

indefinido

La policía ecuatoriana vigila un camión involucrado en la incautación de tetracloruro cálcico destinado a laboratorios de cocaína en Colombia

Tetra Technologies quería impulsar las ventas de cloruro de calcio, un compuesto con muchas aplicaciones comerciales. Ahora los capos de la droga colombianos lo piden por su nombre.

Mientras escuchaban las escuchas telefónicas en enero de 2018, los agentes de inteligencia de la policía en Ecuador escucharon a los lugartenientes de un narcotraficante colombiano que planeaba un inminente ataque transfronterizo. Los espías alertaron al objetivo más probable: una guarnición de la policía nacional en la ciudad de San Lorenzo, al otro lado del río Mataje de la principal región productora de cocaína de Colombia. El comandante en el puesto de avanzada agregó patrullas y entregó rifles de asalto a sus oficiales, esperando escaramuzas en la ciudad. También puso más guardias en las puertas del recinto, que se extiende por una manzana.

Unos días después, alrededor de la 1:30 am del 27 de enero, una camioneta Mazda repleta de explosivos detonó en la parte trasera desprotegida de la guarnición. La explosión produjo una granizada de metralla en un radio de 300 metros. Los coches aparcados volaban por el aire. Decenas de casas y tiendas quedaron destruidas. Los fuegos iluminaron la oscuridad. Más de dos docenas de personas resultaron heridas y cientos quedaron sin hogar. Las autoridades culparon de inmediato a un exlíder rebelde en la guerra civil de Colombia, Walther Patricio Arizala Vernaza. Arizala, conocido como Guacho, era ahora un poderoso narcotraficante, y sus antiguas tropas ahora eran sus narcotraficantes. Durante los siguientes meses atacaron a las fuerzas de seguridad a ambos lados de la frontera con morteros, armas automáticas y bombas al borde de la carretera, incluida una explosión que mató a cuatro marines ecuatorianos.

se relaciona con los narcos están librando una nueva guerra contra las drogas por el químico básico de una empresa de Texas
La guarnición de la policía en San Lorenzo, Ecuador, luego de que un coche bomba fuera detonado detrás del edificio. Lo plantó un narco enojado porque la policía había confiscado su cloruro de calcio y arrestando a sus soldados.
FOTÓGRAFO: JUAN RUIZ / AFP / GETTY IMAGES

¿Qué provocó la guerra del narcotraficante contra Ecuador? Giovanni Gavilanes, un comandante de la policía ecuatoriana, creía conocer la respuesta: los cientos de sacos de 25 kilogramos (55 libras) de cloruro de calcio en escamas que la policía había confiscado a los hombres de Arizala. El químico se ha convertido en un ingrediente crítico en la producción de cocaína.

La unidad de Gavilanes, creada en 2016 con financiación estadounidense, tiene la tarea de detener el flujo ilícito de sustancias químicas esenciales y precursoras a los laboratorios de cocaína en Colombia. En el año previo a la ofensiva de Arizala, la unidad había incautado más de 80.000 kilos de cloruro de calcio; la policía cree que la mayor parte se dirigió a los laboratorios de Arizala. Apenas tres días antes del bombardeo, habían arrebatado 7,5 toneladas métricas a los hombres de Arizala en un rancho. “Los estábamos golpeando y golpeando, hasta que dijeron suficiente y reaccionaron”, dice Gavilanes.

Los sacos blancos de cloruro de calcio incautados en el rancho tenían marcas que la policía había visto muchas veces antes: el logotipo azul de Tetra Technologies Inc. , una empresa química con sede en las afueras de Houston. Tetra se autodenomina el productor y comercializador líder mundial de cloruro de calcio. Sus principales clientes se encuentran en la industria del petróleo y el gas, y sus materiales de venta también enumeran otros usos inocuos y legales del químico, incluido el procesamiento de queso y la reducción del polvo en las canchas de tenis de arcilla.

Pero Tetra también ha sido la marca elegida por los químicos colombianos de cocaína, según la policía de Ecuador. Sus líneas de suministro comienzan en la fábrica de Tetra en Finlandia. El producto se envía a Perú, el vecino del sur de Ecuador, donde una red de traficantes ha estado comprando cloruro de calcio de Tetra en nombre de los narcos colombianos y luego lo ha introducido de contrabando en el sur de Ecuador. Desde allí es un viaje de un día hacia el norte hasta San Lorenzo y los laboratorios de cocaína colombianos más allá. Desde 2017, dice la policía ecuatoriana, la mayoría lleva la marca Tetra.

Durante al menos los últimos cuatro años, la Junta Internacional de Fiscalización de Estupefacientes (JIFE) , una agencia de las Naciones Unidas, ha estado emitiendo alertas públicas sobre el creciente uso de cloruro de calcio en los laboratorios de cocaína de América Latina; En marzo de 2019, advirtió específicamente que el cloruro de calcio de contrabando desde Perú estaba alimentando a los narcos colombianos a través de las redes ecuatorianas. Ese mismo año, Tetra envió casi 48.000 sacos de cloruro de calcio de 25 kilogramos a Perú, todo a través de un único importador peruano, según muestran los registros de aduanas. Eso culminó un período de cinco años durante el cual Tetra duplicó las exportaciones a Perú y la producción de cocaína de Colombia también se duplicó.

Producción de cocaína pura en Colombia

En toneladas

Datos: Gobierno de Colombia, Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito

Las autoridades peruanas nunca han auditado el uso legítimo de cloruro de calcio en su país. Por eso, es imposible saber qué parte se desvían los narcos. Pero la policía ecuatoriana dice que el cloruro de calcio que han logrado incautar es solo una pequeña parte de lo que han desviado los traficantes. Mucho más pasa.

Tetra no ha sido acusada de violar ninguna ley de drogas en los Estados Unidos ni en ningún otro lugar. Gisselle Piller, su directora de marketing global, dijo en una respuesta enviada por correo electrónico a las preguntas que el contrato de la empresa con su único cliente peruano prohíbe a la empresa “revender este producto para cualquier uso final prohibido”. Se negó a decir si Tetra estaba al tanto de las incautaciones periódicas de su producto durante los últimos cuatro años o de las advertencias emitidas por la JIFE. Ella dijo que la compañía no ha sido contactada directamente por ninguna autoridad. “Nos oponemos firmemente al uso de cualquier producto Tetra con fines ilegales”, escribió Piller. Agregó que Tetra sigue todas las leyes y regulaciones aplicables en sus ventas en Perú.

Ahí radica el desafío para las autoridades que intentan detener el tráfico ilícito, y ahí radica la debilidad de las leyes internacionales sobre narcóticos explotadas por los capos de la droga. Bloomberg Businessweek informó anteriormente que los cárteles en México han aprovechado fácilmente la cadena de suministro de químicos legales para hacer que la heroína y la metanfetamina se vendan en los EE. UU. . En Ecuador y Colombia, las ventas de cloruro de calcio son ilegales sin licencias y verificación de que no se desvían a los traficantes. Pero Perú no comenzó a regular el químico hasta enero, dejando una apertura tan grande para los contrabandistas que literalmente condujeron camiones a través de ella durante años. Y el país sigue siendo el eslabón débil; La unidad de Gavilanes ha incautado 25 toneladas métricas desde que entró en vigencia la nueva ley de Perú, y la mayoría se trafica desde Perú. Los registros policiales muestran que alrededor de un tercio ha sido de marca Tetra.

Además de facilitar la producción de cocaína, la carretera narcoquímica que atraviesa América del Sur ha alimentado uno de los peores conflictos fronterizos del continente en años. Es una lucha que atrajo a miles de militares y policías, desplazó a miles de personas y dejó un rastro de muerte y destrucción en Ecuador y Colombia. Incluso la transformación de la frontera en una zona militar no fue suficiente para detener el flujo del producto de Tetra a los sindicatos de narcóticos.

se relaciona con los narcos están librando una nueva guerra contra las drogas por el químico básico de una empresa de Texas
Cloruro de calcio con el logo de Tetra confiscado durante una redada en Ecuador.
FUENTE: POLICÍA NACIONAL DE ECUADOR

En 1987, con el aumento de las tasas de adicción y la escalada de violencia relacionada con las drogas en los EE. UU., La CIA hizo un descubrimiento vergonzoso: las empresas estadounidenses vendieron y exportaron alrededor del 95% de los productos químicos que los cárteles usaban para fabricar cocaína. Solo en 1988, la policía colombiana confiscó más de medio millón de galones de solventes de los laboratorios de cocaína. Ese mismo año, el alboroto del Congreso llevó a la aprobación de la primera ley estadounidense que regula estrictamente dichos productos químicos, a nivel nacional e internacional. Exigió que las empresas químicas certificaran la legitimidad de los clientes y obtuvieran la autorización previa de la Administración de Control de Drogas para las exportaciones, y creó una serie de delitos federales para las empresas que infringían las reglas.

Luego, EE. UU. Presionó agresivamente por un sistema global de regulaciones. Está vigilado por la JIFE y se aplica mediante un tratado firmado por 190 países. La agencia mantiene lo que llama una Lista Roja de 29 productos químicos que se supone que todos deben regular en el comercio internacional. Estos incluyen los países más ricos que tienden a producir y exportar productos químicos y los más pobres donde se utilizan para fabricar narcóticos ilegales.

Aunque el cloruro de calcio no estaba en la Lista Roja, Ecuador y Colombia comenzaron a regularlo por su cuenta a mediados de los 90, después de que la policía lo encontrara en algunos laboratorios de cocaína. En 2013, las autoridades colombianas y bolivianas notaron un aumento dramático en el uso de cloruro de calcio en los laboratorios de cocaína. Los químicos del cártel lo estaban utilizando para recuperar y reciclar los solventes que estaban en la Lista Roja, reduciendo su necesidad de estos productos controlados más de cerca. De esta manera, el cloruro de calcio había abierto una puerta trasera para eludir el sistema global de regulación de los químicos que fabrican medicamentos.

Para 2016, quedó claro que los traficantes dependían de envíos multitoneladas de cloruro de calcio desde Perú. La Unidad Nacional de Investigación de Sustancias Químicas financiada por Estados Unidos, que forma parte de la policía nacional de Ecuador, descubrió esto tan pronto como sus agentes comenzaron a arrestar e interrogar a los camioneros que transportaban cargas ilícitas, según el teniente Fabián Herrera, subcomandante de la unidad. “Todo venía de Perú, donde podían comprarlo en cualquier lugar”, dice.

Funcionarios del gobierno ecuatoriano frustrados criticaron a Perú en sus informes a la JIFE. En su informe de 2018 , publicado el 5 de marzo de 2019, la JIFE detalló la existencia del oleoducto transnacional ilícito desde Perú. Las investigaciones de las redes de tráfico “parecen ser difíciles de realizar, porque el cloruro de calcio no está controlado en Perú y, en consecuencia, las autoridades policiales no han tomado más medidas”, dice el informe. El comandante Raúl Fernández de la Unidad de Químicos de la Policía Nacional del Perú reconoce los hechos detallados en el informe. “Fue directo a los narcos en Colombia”, dice.

A pesar de sus propias advertencias, la JIFE no ha agregado cloruro de calcio a la Lista Roja, lo que podría requerir que los países más ricos que lo hacen actúen, junto con Perú y cualquier otra nación importadora. “Quieren que lo informemos y lo controlemos, pero la ONU no lo ha incluido en sus propios controles”, dice Patricia Martínez, ingeniera química que dirige la agencia ecuatoriana que regula las sustancias químicas para la fabricación de drogas. Ella personalmente firmó y presentó los informes a la JIFE nombrando Perú. Agregar productos químicos a la Lista Roja es un proceso lento, engorroso y burocrático. Puede verse obstaculizado por los grupos de presión de las empresas químicas y la resistencia de las naciones individuales que están acostumbradas a las exportaciones fluidas.

Stefano Berterame, secretario interino de la JIFE, dijo en un correo electrónico que ninguno de los países afectados por el tráfico de cloruro de calcio en América del Sur inició formalmente el proceso para controlar el químico después de que su agencia lo llamara la atención internacional. En un caso similar en el pasado, dijo, tal solicitud llevó a nuevos controles. Pero, sugirió, podría ser difícil hacerlo con el cloruro de calcio, porque se pueden usar otros químicos alternativos para reciclar los solventes necesarios para producir cocaína. “No es únicamente esencial para la producción de cocaína”, escribió.

se relaciona con los narcos están librando una nueva guerra contra las drogas por el químico básico de una empresa de Texas
Cloruro de tetra calcio confiscado durante una redada.
FUENTE: POLICÍA NACIONAL DE ECUADOR

Como todos los productos químicos, excepto los más oscuros, que se utilizan para fabricar drogas ilegales, el cloruro de calcio tiene muchas aplicaciones legítimas. Se utiliza para reducir el contenido mineral de la cerveza, secar el hormigón recién vertido y derretir la nieve y el hielo en las carreteras. La base de clientes de Tetra se encuentra principalmente en la industria del petróleo y el gas, específicamente los frackers. Las operaciones de perforación lo utilizan para hacer que los fluidos sean más densos, aumentando su capacidad para eliminar los desechos de los pozos.

Cuando la perforación de petróleo y gas experimentó una grave recesión a partir de 2013, Tetra hizo un gran esfuerzo para expandir las ventas en otras industrias. James Funke, quien dirige la división de productos químicos de la compañía, describió a los analistas en mayo de 2018 cómo esa estrategia impulsó un aumento del 24% en las ventas de cloruro de calcio durante cuatro años. “Una de las cosas de las que realmente nos enorgullecemos es que hemos salido y nos hemos asegurado de entender cómo se usa el cloruro de calcio en las diferentes aplicaciones”, dijo Funke.

Las exportaciones de Tetra a Perú se dispararon a un ritmo muy superior al de la empresa a nivel mundial. La empresa duplicó su participación en las importaciones peruanas del químico, al 39%, de 2015 a 2019. Todo se exportó a un vendedor de químicos de propiedad familiar llamado Químicos Goicochea SAC , con sede en un distrito de almacenes entre el puerto de Callao y Lima. aeropuerto Internacional. El sitio web de la compañía ofrece cientos de productos, incluido el cloruro de calcio para su uso en las industrias de construcción, embotellado, edulcorantes y petróleo. Enrique Goicochea, presidente de la compañía, rechazó múltiples solicitudes de comentarios para esta historia.

Mientras la policía de Ecuador acumulaba incautaciones de cloruro de calcio de Tetra, le pusieron un apodo. Debido a que las bolsas llevan las palabras “Hecho en Finlandia”, los policías empezaron a llamarlo finlandés o finlandés. Los narcos “son rigurosos con el control de calidad y les gusta más el finlandés”, dice el sargento José Coba, un policía veterano y especialista asignado a la unidad química. En un caso, los químicos estaban tan descontentos con otra marca que recibieron de los contrabandistas que la devolvieron y pidieron la marca finlandesa, dice Coba, quien interrogó a los contrabandistas involucrados. Las fotos de las pruebas policiales muestran bolsas con la etiqueta Tetra busto tras busto.

Una y otra vez, corredores de productos químicos describieron bajo interrogatorio policial cómo compraban cloruro de calcio a distribuidores en Perú, donde no se hicieron preguntas. En un caso, un hombre ecuatoriano estableció una empresa a principios de 2017 en Tumbes, Perú, a la vista de la frontera ecuatoriana. Los documentos de incorporación describen la empresa como distribuidora de cebollas. El hombre tenía una red de compradores que le suministraban cloruro de calcio de Perú. Lo pasó de contrabando a un almacén en Ecuador. Desde allí, camiones cargados de la sustancia química se dirigieron al norte hacia los laboratorios de cocaína en Colombia. “Lo iban acumulando, poco a poco, hasta que los laboratorios pidieran una carga”, dice Fernández, el investigador principal de la policía en Lima.

Los controles peruanos sobre el cloruro de calcio que entraron en vigor en enero siguieron a años de cabildeo por parte de los gobiernos de Ecuador y Colombia. Wilfredo Albarracín, el funcionario de aduanas peruano a cargo del control químico, dice que hacer que esos controles realmente funcionen será abrumador. Se supone que su división, que tiene poco personal, debe registrar y certificar a cualquier empresa que quiera importar y vender legalmente cloruro de calcio, así como asignar una cuota basada en el consumo estimado. En realidad, dice Albarracín, su gobierno ni siquiera puede cuantificar la demanda legítima del químico, y mucho menos controlar las ventas. Dice que lo mejor que puede esperar “es hacer que sea más difícil y más caro para ellos obtener sus productos químicos”.

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Walther Patricio Arizala Vernaza, alias Guacho.
FUENTE: EJÉRCITO NACIONAL DE COLOMBIA

Aunque los camiones cargados de cloruro de calcio han estado llegando a Colombia, la campaña ecuatoriana contra el tráfico todavía ha pellizcado los bolsillos de los narcotraficantes colombianos. La pérdida de cloruro de calcio significa la pérdida de producción de cocaína. Así es como se supone que funcionen los controles sobre las sustancias químicas que producen drogas. Al hacer la vida más difícil y más cara para los cárteles, los controles han demostrado el potencial de producir al menos algo de alivio para las ciudades estadounidenses.

La policía ecuatoriana dice que ningún narcotraficante estaba más presionado por sus incautaciones de cloruro de calcio que Arizala, el capo de la guerrilla convertido en cocaína.

Arizala nació en 1989 y se crió en la pobreza en el lado ecuatoriano de la frontera en un pueblo llamado Limones. Las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, conocidas por las siglas en español FARC, lo reclutaron cuando era un adolescente; mostró una inclinación natural por la crueldad y el liderazgo, según Rehenes (“Rehenes”), un libro de 2019 de los periodistas ecuatorianos Arturo Torres y María Belén Arroyo. Arizala era sumamente supersticioso y llevaba amuletos al combate que creía que detendrían las balas.

Su unidad de las FARC controlaba la extensa región de Tumaco, un área cercana a la frontera con Ecuador que durante mucho tiempo había producido más coca, la planta de la que se fabrica la cocaína, que cualquier otra en Colombia. Los líderes rebeldes descubrieron que sobresalía en la aventura capitalista del tráfico de estupefacientes más que en la difusión del marxismo. Así que lo pusieron a trabajar en el oficio del que dependían para financiar su guerra de medio siglo. Una de sus especialidades era administrar los laboratorios clandestinos donde los trabajadores usaban una infusión tóxica de químicos y solventes para convertir las hojas de coca en cocaína.

Cuando las FARC accedieron a deponer las armas en un acuerdo de paz de 2016, Arizala se negó a renunciar a su negocio de narcotráfico. En cambio, creó un nuevo grupo narcoguerrillero, el Frente Oliver Sinisterra. Para 2018, más de 100 excompañeros de las FARC y 300 milicias civiles armadas estaban bajo su mando, según un informe de inteligencia del gobierno ecuatoriano. Arizala pronto controló un imperio, a ambos lados de la frontera, de plantaciones de coca, laboratorios y vías fluviales que desembocan en el Pacífico, arterias vitales para el contrabando de cocaína a América del Norte. Un gran comprador fue el cartel de Sinaloa de Joaquín “El Chapo” Guzmán en México.

La represión contra el cloruro de calcio comenzó a afectar a Arizala a fines de 2017. Los agentes antinarcóticos arrestaron a tres de sus principales lugartenientes en enero de 2018, incluido el hombre responsable de asegurar sus químicos. Arizala comenzó a enviar mensajes de texto con amenazas ominosas a un comandante de la policía en San Lorenzo, según un informe de la Organización de Estados Americanos . Liberen a sus compañeros, advirtió Arizala en una serie de mensajes de WhatsApp, o habría bombardeos en Ecuador.

Fue entonces cuando los investigadores comenzaron a escuchar conversaciones en llamadas telefónicas intervenidas sobre un ataque inminente. También es cuando la unidad de Gavilanes atrapó la carga de tetracloruro de calcio cerca de San Lorenzo. Tres días después, Arizala bombardeó la guarnición de San Lorenzo.

Durante los siguientes meses, miles de tropas de Colombia y Ecuador llegaron a la región, convirtiéndola en una de las franjas fronterizas más militarizadas de las Américas. Arizala desató una cascada de bombardeos y tiroteos, expulsando a miles de personas de sus hogares y conmocionando a una nación que nunca había vivido realmente ataques terroristas. Sus combatientes secuestraron a dos periodistas ecuatorianos y su conductor, quienes luego murieron en el fuego cruzado cuando las tropas se acercaron.Las fuerzas militares y policiales colombianas persiguieron a Arizala a través de la selva y finalmente lo acorralaron en un pequeño pueblo, donde lo mataron a tiros en diciembre de 2018.

se relaciona con los narcos están librando una nueva guerra contra las drogas por el químico básico de una empresa de Texas
El presidente colombiano, Iván Duque, sobrevuela el área donde las fuerzas de seguridad mataron a Arizala luego de una persecución de un mes a ambos lados de la frontera entre Colombia y Ecuador.
FOTÓGRAFO: EFRAÍN HERRERA / OFICINA DE PRENSA DE LA PRESIDENCIA DE COLOMBIA / AP IMAGES

Sin embargo, la tubería química hacia los laboratorios de cocaína siguió fluyendo. Desde la muerte de Arizala, la policía ecuatoriana ha incautado regularmente múltiples cargas de cloruro de calcio en toneladas. La mayor parte fue realizada por Tetra, según los registros del caso y las entrevistas con los comandantes de policía. Incluso después de que Ecuador y Perú impusieron controles fronterizos en marzo en un esfuerzo por detener la pandemia de coronavirus, siguieron llegando camiones cargados de cloruro de calcio.

La policía descubrió cuán grande sigue siendo el problema el 15 de julio, cuatro meses después del cierre de Covid-19. En una redada en un almacén en el norte de Ecuador, los hombres de Gavilanes encontraron 2,2 toneladas métricas de cloruro de calcio que habían sido contrabandeadas al país desde Perú. Todo era de Tetra. La policía dijo que tenía como destino Colombia, donde se habría utilizado en la producción de más de 6 toneladas métricas de cocaína. Detuvieron a siete personas y se incautaron de armas, drogas y, por supuesto, el tetracloruro de calcio.

Ha sido un patrón durante años: a través de envíos legales a Perú, una empresa estadounidense llena y recarga un oleoducto de productos químicos ilícitos, uno que los contribuyentes estadounidenses financian a la policía de Ecuador para drenar. No hay indicios de que pueda terminar pronto. Incluso después de que Bloomberg Businessweek informara a Tetra que sus pujantes exportaciones a Perú se habían desviado a gran escala para la producción de cocaína, la empresa se negó a identificar las acciones que planeaba tomar.

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