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Brillante misión del canciller Vargas. Por Melvin Matthews 

Constituye una resonante victoria de la diplomacia dominicana, enmarcada dentro de la brillante misión en Washington del ministro de Relaciones Exteriores, Miguel Vargas, haber tumbado el pulso al influyente secretario general de la OEA, Luis Almagro, quien admitió que su Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) cometió “un gravísimo error”, al clasificar a nuestro país en una lista negra de violadores de los derechos humanos.

Brillante cometido, porque no son frecuentes las circunstancias sobre las cuales la OEA ha revertido el juicio de la CIDH contra un gobierno determinado; ni tampoco son muchos los cancilleres que han logrado cambiar la opinión del secretario general del organismo, un puesto de trascendencia continental desempeñado por el exministro de exteriores uruguayo, cuyas opiniones directas y sin ambages matizan su ejercicio.
Ante el argumento de Vargas de que la CIDH acudió a informes desactualizados, concomitante a su defensa de la política del presidente Danilo Medina hacia Haití, Almagro expresó: “Ciertamente se ha tratado de una grave injusticia de la CIDH colocar a la República Dominicana en el Capítulo IV de la Carta Interamericana. Y prometió corregir el infame dictamen en el menor tiempo posible. Almagro reconoció el yerro, felicitó al canciller Vargas y al Gobierno dominicano por propiciar relaciones fluidas con Haití, e inmediatamente convocó a la CIDH para una reunión el pasado jueves donde se harían las esperadas rectificaciones.
Almagro se dio a conocer rápidamente entre los dominicanos cuando emitió su inoportuna declaración, que luego rectificó, de que una isla nunca tiene dos países, sino uno solo, la cual desató la furia de los nacionalistas.
Vargas, excandidato presidencial, presidente del PRD y aliado al presidente Medina, ejecuta desde agosto pasado la política exterior dominicana. Brillante misión, que desenmascara la injusticia de la CIDH.

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