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Carolina Herrera se despide


Nueva York, Estados Unidos

En el segundo día de la Semana de la Moda de Nueva York, la diseñadora venezolana Carolina Herrera anunció que dejará la dirección creativa del emporio que creó hace casi cuatro décadas, mientras Tory Burch derrochó optimismo con un mar de claveles rosa para un mundo post #MeToo.

Carolina Herrera es una de las grandes figuras de la moda neoyorquina, junto a Oscar de la Renta y Diane von Furstenberg, que encarnan una forma de elegancia estadounidense más sofisticada que el estilo propuesto por Ralph Lauren, Tommy Hilfiger o Calvin Klein.

Al final de su último desfile, el próximo lunes en el MoMA, dentro de la Semana de la Moda de Nueva York, la diseñadora de 79 años cederá la dirección creativa al estadounidense Wes Gordon, de 31 años, que trabaja en la firma como consultor desde hace casi un año.

Pero si bien se despide de las pasarelas, Herrera aseguró en una entrevista con The New York Times que no se trata de su retiro. En su lugar, se convertirá en una embajadora de la moda para su marca.

“Espero continuar representando esta casa y nuestros proyectos en todo el mundo”, dijo el viernes en un comunicado.

Gordon, un joven diseñador del sur de Estados Unidos, creó su propia marca al terminar la prestigiosa escuela londinense Central St. Martins en 2009, pero la dejó inactiva el año pasado cuando se unió a Carolina Herrera.

Herrera asumió la dirección creativa de su propia casa en 2016 tras la salida del franco-estadounidense Hervé Pierre.

Conocida figura de la jet set y de las noches neoyorquinas en la década de 1970, Carolina Herrera creó su marca en 1981 y captó paulatinamente el gusto de celebridades.

Sus creaciones también han vestido a varias primeras damas estadounidenses, desde Jacqueline Kennedy Onassis hasta Michelle Obama y Melanie Trump. Desde entonces, tiene un lugar garantizado en las alfombras rojas, vistiendo a la flor y nata de Hollywood.

“La moda ha cambiado mucho”, dijo Herrera al New York Times. “Las mujeres se visten de manera muy extraña. Como payasos. Hay mucha presión para cambiar todo el tiempo. Pero es mejor vestir lo que a uno le conviene”.

– Un mar de flores –

Tory Burch también sabe qué es lo que le conviene, y este viernes trajo la primavera a un gélido día de invierno, con un campo de claveles en varios tonos de rosa emergiendo del musgo mientras la orquesta de cámara de Nueva York tocaba Vivaldi y la luz se filtraba por grandes ventanas.

Su colección otoño/invierno 2018 fue romántica, extravagante y en parte inspirada por Lee Radziwill, una indomable dama de la alta sociedad estadounidenses de 84 años y hermana menor de Jacqueline Kennedy Onassis.

Y aunque hubo una blusa de rosa fuerte con moño al cuello y una falda que hacía juego, cualquier alusión a los gorros de lana con orejas de las mujeres que marcharon contra Trump fue pura coincidencia. Es que Radziwill tiene un sofá fucsia en el living de su casa en París.

“Les prometo que eso no estaba en mi cabeza. Realmente no lo estuvo”, se rió Burch, de 51 años, cuya marca vale unos 600 millones de dólares según Forbes.

“Soy una gran defensora de las mujeres y de temas de mujeres pero probablemente no es así que lo demostraría”, agregó. “Me gusta el color y el rosa, estábamos haciendo una referencia a Lee Radziwill”, que “tenía un sofá rosa”.

Pero está feliz de ver la onda positiva que fluye en la NYFW mientras Estados Unidos navega el escándalo de denuncias de acoso y agresión sexual.

“Se puede ver el optimismo en todo el estado de ánimo de la colección”, dijo a la AFP. “Esa es una dirección definitiva”.

Su colección presentó una sastrería clásica, reimaginó el chintz en un vestido moderno y liviano, mostró ruedos en picos con chaquetas masculinas y un poncho que reflejan el espíritu bohemio de la marca.

Si bien la Semana de la Moda atraviesa dificultades para entusiasmar a compradores y editores cuando muchas marcas han optado por partir a Europa o ignorar el calendario tradicional, Burch no es una de las disidentes.

“Me encanta exhibir en Nueva York”, dijo. Pero piensa en vestimentas “menos adaptadas a cada estación”, algo reflejado en sus varias capas que hacen que su ropa pueda vestirse todo el año. Algo muy útil para los negocios globales.

Los clientes chinos “están muy interesados en la moda y están viajando mucho”, apuntó Burch. “El mercado chino es muy importante para nosotros”.

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