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Michael Jackson, ¿rey del pop o rey del plagio?


La bomba pop de los últimos días han sido las dos entrevistas que el prestigioso productor Quincy Jones ha concedido en su mansión de Bel-Air, Los Ángeles. Frente a los micrófonos de las revistas ‘GQ’ y ‘Vulture’, arremetía contra Los Beatles (“no sabían tocar”), contra Taylor Swift (“no tiene canciones”) y muy especialmente contra Michael Jackson (“robó un montón de cosas”). La última acusación es especialmente grave, ya que Jones es el músico que mejor conocía al rey del pop, por su trabajo como productor de la trilogía ‘Off The Wall’ (1979), ‘Thriller’ (1982) y ‘Bad’ (1987), que arrasaron en todo el planeta y marcaron la historia de la música popular.

En declaraciones a la revista ‘Vulture’, el productor se mostraba especialmente duro con el modo de trabajar de Jackson. “Odio hablar de esto públicamente, pero Michael robó un montón de cosas. Por ejemplo, una parte del ‘State of Independence’ de Donna Summer para su ‘Billie Jean’. Las notas musicales no mienten, amigo. Era tan maquiavélico como se pueda llegar a ser. Avaricioso, amigo, avaricioso. Greg Phillinganes [un reputado teclista de estudio] compuso el equivalente a un 10% de su ‘Don’t Stop ’Til You Get Enough’. Debería haberle cedido el 10% de los ‘royalties’. No lo hizo”, denuncia Jones, ganador de 27 premios Grammy.

Juicio con Albano

Varios medios españoles han reproducido estas declaraciones, de manera parcial o completa, pero la pregunta interesante es si Jones tiene razón. ¿Fue realmente Michael Jackson un plagiador en serie? ¿Era un artista incapaz de reconocer el mérito ajeno? La rajada de Jones arroja nueva luz sobre conflictos pasados. Por ejemplo, el contencioso mantenido con la estrella italiana Albano, de quien copió a lo grande la canción ‘I Cigni di Bakala’ para rebautizarla ‘Will you be here?’ en 1992. A pesar del evidente parecido, Jackson obligó a Albano a llegar hasta los tribunales.

Albano descubrió el pastel gracias a uno de sus hijos, tan fan del cantante que pidió a su padre que no le demandara, un capricho que no le concedió

El musicólogo Luciano Chailly emitió este rotundo veredicto en un tribunal de Roma en 1993: “Ambas canciones son idénticas, tanto en la melodía como en la armonía, y los seis primeros compases son prácticamente dos gotas de agua. Poniendo una partitura al lado de la otra, vemos que hay 37 notas iguales y solo nueve diferentes. Un plagio tan evidente no se ha visto nunca. Es imposible que se trate de una casualidad”, explicó. El experto italiano aseguró también que la introducción de la canción de Jackson está robada de la Novena Sinfonía de Beethoven. Albano no era seguidor habitual de Jackson, pero descubrió el pastel gracias a uno de sus hijos, tan devoto del cantante que pidió a su padre que no le demandara, un capricho que no le concedió. En 2001, tras una apelación de los abogados de Jackson, un tribunal superior anuló la sentencia. Roberto Carvajal, crítico de música clásica de ‘El Norte de Castilla’, se tomó la molestia de escribir un extenso ‘post’ donde demostraba pormenorizadamente el parecido incuestionable.

Albano/Jackson

Corta y pega a Fred Astaire

Michael Jackson no escondía que Fred Astaire estaba entre sus influencias, pero resulta escandaloso el grado en el que podía copiar milimétricamente sus números y sus atuendos. Si quieren dejar boquiabierto a cualquier fan del rey del pop, basta entrar en YouTube y teclear las palabras “Michael Jackson” y “Fred Astaire”. Aparece un vídeo de cuatro minutos y medio, firmado por Steve Briggs, donde se comparan varias coreografías. Queda claro que, más que inspiración, Jackson se dedicaba a la copia literal. Además, con el agravante de que fusila a Astaire sin piedad hasta en el videoclip de ‘Smooth Criminal’, probablemente el número más emblemático de Jacko, que le dio fama global.

Jackson fusila a Astaire sin piedad hasta en el videoclip de ‘Smooth Criminal’, probablemente su número más emblemático

El autor del vídeo parece lanzar una pullita al músico, encabezando el metraje con la frase “la imitación es la forma más sincera de admiración”, del escritor británico Charles Caleb Colton. ‘You Rock My World’ es otro de los vídeos altamente influenciados por Astaire, así como el número que realizó en los MTV Music Awards de 1995. Por si fuera poco, el clip ‘Origins of Moonwalk’ explica que el paso más característico de Jackson no es tan original como muchos piensan. Echen un vistazo y juzguen ustedes mismos.

Saqueo a Dibango

Michael Jackson también robó sin permiso un pegadizo fragmento de ‘Soul Makossa’ (1972), himno del saxofonista camerunés Manu Dibango. Me refiero a la famosa línea donde se repite “mama-say-mama-sa-mama-coosa”. Es sin duda uno de los elementos clave de la canción ‘Wannabe Startin’ Somethin’, que abre su álbum superventas ‘Thriller’. Jackson tuvo que reconocer el ‘préstamo’ y llegar a un acuerdo extrajudicial. Dibango interpuso una demanda en 2009, cuando Rhianna sampleó la canción de Jackson para su éxito ‘Please Don’t Stop The Music’ (2007). El rey del pop no la había avisado de que justo el fragmento que le había solicitado samplear era el que había robado de Dibango. El camerunés fue reconocido como coautor en la pieza de Rihanna.

Adrián Vogel, ensayista y ex ejecutivo musical, fue uno de los pocos españoles que tuvieron trato directo con Michael Jackson y Quincy Jones. Ocupó el cargo de jefe de Marketing internacional en Nueva York y llegó a debatir con ellos la posibilidad de realizar una versión española de ‘I Just Can’t Stop Loving You’, con adaptación de la letra a cargo de Rubén Blades. “Lo que dice Quincy Jones puede ser cierto, pero sus declaraciones no sé a qué vienen, huelen demasiado a resentimiento. Las acusaciones que hace a Michael Jackson podría haberlas atajado en su día. Fui testigo varias veces de su poder y ascendencia sobre el rey del pop”, afirma. ¿Fue Michael Jackson un plagiador en serie? ¿Una estrella consentida? ¿O estaba tan ocupado con su carrera que olvidaba adjudicar los méritos ajenos?

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