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Juan T H

La desinformación en los medios de comunicación Por Glenis E. Feliz


Siempre se ha dicho que los medios de comunicación son el cuarto poder en la República Dominicana, y sí que tienen poder porque mantienen a la sociedad dominicana muy atenta a todo cuanto se aborda a través de los medios de difusión de la información; pero, el gran problema está en que una parte importante de la población no sabe distinguir entre lo bueno y lo malo, entre lo cierto y lo falso, entre cristianos y ateos, ni entre fariseos y apóstoles, y extrapolan hasta las redes sociales mensajes distorsionados que han sido emitidos por muchos fariseos de la radio que, para engañar al pueblo, viven vestidos a diario con camisas de apóstoles.

Vaya usted a ver cuántas barbaridades escritas en las redes sociales, sin conocimiento de lo que se esconde detrás de cada comentario carente de verdad, carente de objetividad, carente de ética y carente de la responsabilidad que debe tener un comunicador sentado frente a un micrófono, y lo peor es que ante los ojos de las autoridades no pasa nada, lo que me ha llevado a pensar que uno de los principales problemas de nuestro país es la malsana distorsión de la información a través del poder de grandes medios de comunicación, y para ello puedo citar varios casos que he visto debatirse en los medios y que me han llamado a la atención por las diferentes formas en que han sido abordados desde un lado y desde el otro lado: el tema migratorio haitiano, el tema político, el tema del aborto y la Iglesia, y el tema minero y ambiental.

Al parecer aquí se puede insultar, difamar y calumniar a todo el mundo, y llegar al colmo de que un senador de la República acuse a un candidato presidencial de viajar a México a reunirse con gente del bajo mundo, y ahora resulta que el senador admite que mintió y no pasa nada, pero no pasa nada porque nuestra sociedad no está acostumbrada a exigir que los difamadores gratuitos sean expulsados de sus cargos y sacados de los medios, o que sean obligados a renunciar a sus puestos electivos y a tener que pagar indemnizaciones, e inclusive pagar penas en cárceles, porque cuando los difamadores y los desinformaciones sean debidamente sancionados, entonces los acusadores se cuidarán de buscar pruebas contundentes antes de denunciar y acusar. Mientras tanto el insulto, la mentira, y la difamaciónseguirán creciendo como profesión rentable.

Veo que mientras los principales medios de comunicación creen en lo que dice el geólogo y académico Osiris de León, y publican en portada sus propuestas y opiniones, y además dedican editoriales para concederle la razón, porque cuando habla la tiene; algunos detractores, sin dominio de las geociencias, ni dominio de la minería, ni dominio de la hidrogeología, utilizan las redes sociales para hablar mal de la minería y hablar mal de Osiris por plantear y defender que se haga una correcta minería, llegando a publicar viejas fotografías de contaminación ambiental minera, tomadas décadas atrás por el mismo Osiris, y dadas a la prensa por el mismo Osiris, pero ahora los desinformaciones recortan las fechas impresas en la fotos para publicarlas como fotos recientes, cuando esa contaminación ambiental minera ya fue resuelta hace varios años.

Pero lo peor de todo es escuchar a dos comunicadores declarados anti mineros, quienes desde una importante emisora radial se dedican a mentir sobre la minería y llegan hasta el colmo de insultar a Osiris por haber dicho responsablemente que una explotación minera subterránea en San Juan, que estaría ubicada a 200 metros de profundidad, no tiene por qué producir contaminación superficial, pero en medio de sus insultos olvidan que hace poco tiempo uno de ellos fue sancionado por detractar públicamente al padre de la Patria Juan Pablo Duarte, mientras el otro mintió descaradamente al país al denunciar una supuesta contaminación en el río Haina, al denunciar supuestos daños de la vacuna contra el virus del Papiloma, al denunciar que las inundaciones en Miches durante el huracán María se debieron a una supuesta carretera privada, y al desinformar sobre una supuesta expulsión de un miembro de la Academia de Ciencias.

Por esos motivos es que mucha gente ya no sabe en quién creer cuando escucha a jóvenes y adultos mayores mentir descaradamente simplemente para mantener los aplausos del show; y por eso es que tantas veces los han demandado y tantas veces han tenido que pedir excusas públicas reconociendo haber mentido, como ahora reconoce el senador que mintió, pero no aprendemos, y como no pasa nada el problema se agrava.

Vivimos en un país donde al discutir temas de importancia nacional nos encontramos con que las opiniones de algunos comunicadores falaces corren libremente como el agua de la cañada del Diablo, dañando al medio ambiente, a la población, y al propio medio de comunicación, y queriendo dañar reputaciones muy bien ganadas, y digo “queriendo” porque es muy difícil que farsantes de la palabra, y que simulan ser defensores del medio ambiente y defensores de la palabra de Dios, puedan dañar la bien ganada reputación ambiental, política y social, de Osiris de León, a quien todo el mundo ha visto amanecer informando gratuitamente al país a través del noticiario de Roberto Cavada, a través del noticiario de Alicia Ortega, a través de la radio, y a través de los medios que le convocan cada vez que algún huracán ha puesto en vigilia a todos los dominicanos, mientras esos farsantes han estado durmiendo tranquilos en sus casas pensando y buscando a quien difamar al día siguiente.  Definitivamente vivimos en un país donde la comunicación va por muy mal camino.

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Juan T H

No culpemos a la policía. Por Juan TH

Aquí y en cualquier país del mundo la Policía es un cuerpo represivo al servicio del gobierno y de los poderosos sectores burgueses y oligárquicos que los sostienen. El carácter de clases de los organismos represivos del Estado no puede obviarse en ningún análisis serio.

Culpar a la Policía del auge de la delincuencia y la criminalidad es injusto. La Policía de hoy es la misma de Trujillo, Balaguer, Antonio Guzmán, Hipólito Mejía, Leonel Fernández y Danilo Medina, aunque con matices distintos según el carácter que va tomando la sociedad. Pero la parte represiva (persecución, apresamiento, tortura y hasta muerte de los pobres que no tienen ni con que caerse muertos) no puede perderse de vista al enfocar el problema.

La Policía, corrompida, abusadora y brutal, es una expresión del gobierno que crea los cinturones de miseria.

La inseguridad ciudadana está estrechamente vinculada a la pobreza. A mayor niveles de inequidad económica y social, mayor criminalidad. Está demostrado. Mientras en Holanda y otros países desarrollados de Europa están cerrando cárceles porque los delitos y los crimines han descendido extraordinariamente, en nuestro país hay que construir más recintos.

La riqueza nacional está concentrada en menos de 30 familias, mientras el resto vive en pobreza o extrema pobreza. Entre el 23 y el 24% de nuestros jóvenes ni trabaja, ni estudia (los famosos “NI/NI). Es una franja muy grande de muchachos que ante la imposibilidad de vivir decentemente con familias funcionales, estudiando y trabajando, no tienen más opción que delinquir, incluso matar para sobrevivir.

Esos jóvenes caen en la delincuencia, el tráfico y consumo de drogas publicamente, con grandes resentimientos sociales; sin ningún amor por la vida aneja o propia. Muchos mueren en los famosos “intercambios de disparos” de la Policía. Ellos “valen menos que la bala que los mata”, como dijera Eduardo Galeano.
No es casual que los asaltantes, violadores y asesinos sean jóvenes, con menos de 20 años de edad. Ellos forman parte del desecho social. A ellos el presidente Medina jamás les hará una “visita sorpresa” en los cementerios o en las cárceles.

Hasta que el gobierno no enfrente la pobreza y la marginalidad invirtiendo los recursos que haya que invertir construyendo escuelas, politécnicos en los cinturones de miseria, mientras o invierta en las familias con políticas públicas no con el garrote y el crimen legitimado por el Código Procesal Penal, la delincuencia seguirá azotando a una buena parte de la población.

La Policía no es la responsable de la inseguridad, es el gobierno y quienes desde posiciones económicas encumbradas, condenan a los pobres a la cárcel o la muerte. La Policía simplemente juega el rol para el cual fue creada: Reprimir a los de abajo; nunca a los de arriba. Además, ¿qué podemos esperar de una sociedad desvalorizada?
Con los cientos y tantos miles de millones de pesos que se lleva la corrupción de los políticos y los funcionarios se roban años impunemente, el gobierno puede combatir la delincuencia con éxito.

No es encarcelando y matando a los delincuentes, que el propio Estado genera, es acudiendo en su auxilio con políticas públicas bien diseñadas y con mucho dinero para invertirlo en educación, salud, vivienda, empleo, recreación, etc.

Yo no culpo sólo a la Policía, culpó principalmente al gobierno y sus corruptos.

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Juan T H

Periodista Fernando Peña dictara conferencia en el consulado de Ecuador en Nueva York

El periodista Fernando Peña, ex vicepresidente del Colegio Dominicano de Periodistas (CDP) expondrá sobre “el papel del periodista en el siglo XXI” en la sede del Consulado de Ecuador en Nueva York, dentro del marco del “Encuentro Internacional de Periodismo, Filosofía, literatura y Arte “.
La actividad es organizada por la Confederación Nacional de Periodistas de Ecuador, en el marco de la “Decimosexto Seminario de Periodistas en Nueva York, encuentro internacional de periodismo”.
Una importante actividad internacional de periodismo asistirán a los catedráticos universitarios, a los maestros del periodismo nacional e internacional, donde tomarán la tribuna para honrar el periodismo latinoamericano.
Entre los exponentes se destacan además, Cristian Jhonson, Amin Cruz, Alejandra Soto, Kelvin Quintanilla, Paco Hidalgo, entre otros.
La actividad se llevará a cabo del 29 de mayo al 1 de junio de 2018, en la sede del Consulado de Ecuador en Nueva York.
Fernando Peña expresó su agradecimiento y apoyo al amigo y colega Amin Cruz y los directivos de la Confederación Nacional de Periodistas de Ecuador por su alta distinción de participar en ese ciclo de conferencias.
Fernando Peña es el director del diario digital frontera25.net dijo que los periodistas tienen la imperiosa necesidad de adaptarse a esta nueva era de la comunicación, de esta época de la revolución digital, donde los desarrolladores de aplicaciones móviles y herramientas informáticas ponen cada vez más más ” software “especializado a disposición de los profesionales de la información”, este es el periodismo del siglo XXI “.
“Las nuevas generaciones ven cubiertas sus necesidades informativas gracias a los medios digitales. Parte del nuevo periodismo se basa en el móvil, y su requisito básico es el acceso a internet: estamos ante una nueva era médica “, dijo Peña.
Argumenta que la digitalización del periodismo avanza de manera imparable. Cada vez que más, los usuarios que buscan las redes sociales y los medios de internet como fuente de noticias. Y, poco a poco, el dispositivo móvil como el principal recurso de consulta entre muchos sectores de la población mundial.
Fernando Peña es miembro del Colegio Dominicano de Periodistas (CDP) y ex vicepresidente. Ha trabajado en diferentes medios, pero cuando más se ha destacado es como periodista político. Durante más de veinte años ha sido productor de programas de televisión en Santiago. Es columnista de varios periódicos digitales y director de su periódico digital www.frontera25.net; productor y conductor de su programa de tv, DE PRIMERA HORA, por MEGAVISION CANAL 43, presidente del Capítulo de República Dominicana, de la Fundación Dominico puertorriqueña. Desde un principio, su principal interés ha sido el acontecer político, los partidos, el funcionamiento de los gobiernos y los programas para mejorar la calidad de vida del pueblo. Es autor de varios libros, su última obra “El Desafío Dominicano”,

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Juan T H

¿Otra vez la reelección?. Por Juan TH

En una ocasión el presidente Joaquín Balaguer dijo que la Constitución “no era más que un pedazo de papel”. Olvidó decir que el papel era de inodoro o servilleta, que los presidentes usan a conveniencia limpiándose el trasero cada vez que les daba la gana sin consecuencia alguna, porque un presidente dominicano y un rey de la era medieval es lo mismo en términos de poder sobre los demás.

El hombre que juró y perjuró que no se reelegiría, que sólo quería cuatro años y ni un día más porque sabía que los funcionarios no saben distinguir entre sus bienes y los bienes públicos, es el mismo que modificó la Constitución para su propio y exclusivo beneficio; ese hombre es el que ahora monta otra campaña para intentar postularse, por tercera vez, aun cuando la Carta Magna, taxativamente se lo prohíbe.

El transitorio que inteligentemente fue colocado en la Constitución no deja lugar a dudas: “En el caso de que el Presidente de la República correspondiente al período constitucional 2012-2016 sea candidato al mismo cargo para el período constitucional, 2016-2020, no podrá presentarse para el siguiente período ni a ningún otro período, como tampoco a la Vicepresidencia de la República”.

Es el famoso estilo estadounidense, un mandato con la posibilidad de otro, pero nunca jamás.
Los genios de la política criolla, algunos analfabetos y otros ilustrados, oportunistas y trepadores, dicen que Danilo sólo lleva un período bajo la Constitución del 2015 que él mismo modificó para reelegirse burlando los derechos fundamentales de los demás que también tienen el derecho de elegir y ser elegidos.

El presidente Leonel Fernández sabe que Danilo no cumple su palabra, que las promesas las olvida con la misma rapidez con que las hace. Fue por ese motivo que propuso ponerle candados a la Constitución para impedir el “Trujillo del Siglo 21” en un acuerdo que ahora Medina y sus aliados en el Comité Político ignoran.

Los derechos fundamentales no son absolutos, sobre todo cuando se habla de permanencia en el poder. De lo contrario los presidentes no abandonaran nunca el gobierno, se quedarían como los reyes hasta su muerte.

Todos tenemos derecho a elegir y ser elegidos. Pero resulta que Danilo violentó el derecho de los demás cuando, utilizando los recursos del Estado en demasía, compró la reelección modificando la Constitución y corrompiendo las elecciones con fraudes diversos y uso de la fuerza.

Yo también tengo derecho a ser elegido, pero si me presento como candidato Danilo me aplasta con el dinero del Estado y el control de los medios de comunicación, del Congreso, la Justicia, la Policía y la Fuerzas Armadas, violando mis prerrogativas fundamentales.

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