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Andy Dahuajre

El espacio del centro político. Por Eduardo Jorge Prats


El centro en política tiene mala fama. Se le ha acusado tradicionalmente de oportunista: por no constituir una corriente política con definición propia sino tan solo el intento de aprovechar una coyuntura evitando caer en los extremos de la izquierda y la derecha. Es despreciado pues, para la derecha, los centristas son unos traidores y, para la izquierda, son contertulios de la derecha. Otros, finalmente, consideran que el centro es tan irrelevante como lo es la propia distinción entre izquierda y derecha.

“E pur si muove”: por un lado, la izquierda que sustituyó a la izquierda disidente, contestataria, socialista, insurgente de los 60 y 70 del siglo pasado –solo presente hoy en Cuba- y que se divide en una izquierda “bolivariana” (Venezuela, Nicaragua, Bolivia), una socialdemocrática-liberal (Chile de Bachelet, el Brasil de Lula y Roussef) y una populista stricto sensu (López Obrador); y, por otro, una derecha que se bifurca en la neoliberal –consolidada en la era de la liberalización económica en los 80 del siglo pasado- y la nueva derecha populista, religiosa y nacionalista, crecida en el fermento de la vieja reacción conservadora; se constituyen en renacidos extremos políticos que hacen que el centro, el necesario justo medio y la moderación, sean más necesarios que nunca en nuestra política.
Varios elementos inciden en el centro político dominicano. Primero, según una encuesta de Mark Penn de octubre de 2017, por primera vez los que se declaran independientes superan a cualquier partido. Un altísimo 58% se auto describe así, en contraste con un 29% que se definen como simpatizantes o miembros del Partido de la Liberación Dominicana (PLD), un 9% del Partido Revolucionario Moderno (PRM), un 3% del Partido Revolucionario Dominicano (PRD), un 1% del Partido Reformista y un 1% de otros partidos. Desde enero de 2016 los independientes han aumentado de un 36% a un 58%. Esto significa que más de la mitad del cuerpo electoral, al definirse como independiente, constituye una mayoría no tan silenciosa, claramente desencantada con las opciones partidarias existentes, sean estas consideradas o no de izquierda o derecha, y proclive a apoyar una tercera vía, una vía del centro, expresada en una tercera opción político-partidaria, o canalizada a través de los propios partidos que tengan la inteligencia o el potencial de poder crecer en el espacio del centro político, como lo supo hacer brillante y oportunamente Danilo Medina tanto en 2012 como en 2016, quien todavía hoy por eso y su gran gestión de estadista sigue marcando en las encuestas como el candidato preferido de la población.
Segundo, esa mayoritaria franja de independientes, así como puede nutrir un poderoso movimiento partidario o extrapartido de centro, es, aunque parezca paradójico, el caldo de cultivo ideal para una alternativa populista, que se encarne en un líder mesiánico, que se articule en base a una cadena de “significantes vacíos” (“patria”, “nación”, “la familia”, “seguridad ciudadana”, etc.), que se contraponga a enemigos reales o inventados (los “haitianos”, los “corruptos”, etc.), y que, en base a un discurso deliberadamente ambiguo, fanatice al mayor número posible de sectores sociales. De manera que o los partidos existentes y/o nuevas opciones político-partidarias aprovechan este espacio del centro político o, lamentablemente, este, tarde o temprano, será absorbido por este latente mesías político.
El futuro de la democracia dominicana se juega en el centro político. Si el PLD quiere conservar el poder y la oposición alcanzarlo, es en ese espacio donde deberán jugar necesariamente. Del populismo debe extraer la voluntad decidida a representar el mayor número de sectores y de la democracia la apuesta por la amplia participación directa y popular. Del liberalismo debe nutrirse para la defensa de los derechos, como lo ha hecho consistentemente Danilo Medina, al no dejar solas a las mujeres en su lucha por la despenalización del aborto ni a los grupos defensores de los derechos de los dominicanos desnacionalizados. Pero el centro debe ser nacionalista y creer en efectivos controles migratorios y en el desarrollo social y económico de la zona fronteriza. Lucha también por un Estado Social eficaz y no clientelista y un capitalismo popular, que fomente la conversión de los proletarios en propietarios y que asegure la competencia libre y leal, la sostenibilidad ambiental y los derechos de los consumidores. Es partidario de la probidad administrativa, defiende a las mujeres, a los jóvenes y a los más pobres y lucha por la seguridad ciudadana dentro del Estado de Derecho. En fin, el centro es definitivamente popular pero no populista.

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Andy Dahuajre

La propuesta de otorgar a Trujillo el Nobel de la Paz

Por: Homero Luciano

El día cuatro de Diciembre del año de 1935, el Dr. M. García Mella, a la sazón Secretario de Estado de Relaciones Exteriores del gobierno dominicano, remitió una comunicación al presidente del Comité Nobel del Parlamento Noruego en Oslo, en la que sometía a la consideración de ese honorable organismo, las nominaciones al Premio Nobel de la Paz, del “Generalísimo” Dr. Rafael Leónidas Trujillo Molina y de su homologo Haitiano Dr. Stenio Vincent, premio a otorgarse en el mes de Diciembre del año de 1936.

Tal distinción, para ambos gobernantes, según el Canciller Gracia Mella, estaría sustentada en la firma el día 27 de Febrero del 1935 del acuerdo “TRULILLO- VINCENT”, con el cual se alcanzaba la paz definitiva entre Dominicanos y Haitianos, y quedaban zanjadas las dificultades que habían impedido la ejecución del trazado de la línea fronteriza de las dos naciones, contenida en el tratado anterior, del 21 de Enero del 1929.

Ambos pueblos, “lograban, (según los gobernantes signatarios del Tratado) enrumbarse por un clima de paz, dejando a un lado la vieja y enojosa cuestión de fronteras, con absoluto respeto a las estipulaciones del citado instrumento internacional, vinculante a las dos naciones”.

Sin ninguna duda, semejante despropósito, era el culto a la personalidad que siempre marcó a Trujillo, y que siempre alimentaban sus mas cercanos adláteres.

Este comportamiento del “Jefe”, se inscribe dentro de lo que en Psiquiatría se conoce como trastorno de la personalidad, y que según el Dr. José Miguel Gómez Montero, en su obra “Trujillo visto por un psiquiatra”-(pag.131), nos dice que: El “yo” de Rafael Trujillo, era un yo híperinflado, que le producía una percepción exagerada de su importancia, de esa necesidad de aprobación y reconocimiento.”

Por fortuna, el Nobel de la Paz del 1936, se le otorgó al Diplomático y Jurista Argentino Carlos Saavedra, propulsor el 12 de Junio de 1935 del Pacto antibélico Saavedra Lamas, rubricado por más de 20 naciones, dando término a la guerra del Chaco, entre Paraguay y Bolivia.

El 8 de octubre de 1937 (dos años después de la firma del tratado “TRULILLO- VINCENT”), Trujillo ordenó la masacre de la población de origen haitiano que residía en la frontera del territorio dominicano, hecho que sacudió estrepitosamente la base de su régimen, y que aún permanece, como una mancha indeleble.

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Andy Dahuajre

Lo que sé del PRD. Por Homero Luciano

Yo sé, que con la última fisura del PRD, mucha gente pensó que este partido había cumplido su ciclo vital. Se atrevieron a decretar que la luz del Jacho se extinguía, para dar paso a la eterna penumbra. Se equivocaron, vive el PRD!

Yo sé, cuáles fueron los problemas internos que dieron al traste con la salida de liderazgos importantes, y de otras tantas causas que terminaron desgastando al partido, que en su haber tiene el mérito de consolidar la democracia en la República Dominicana.

Se además, que muchos factores estuvieron presentes para que el PRD se resquebrajara. No lo lograron!

Sabíamos por qué un pacto con el PLD. Logramos dar el paso atrás para lograr su impulso y permanencia. En esa pausa, trillamos un nuevo camino para alcanzar el poder. ¡Esa es la meta!

Estábamos contestes, que el liderazgo que se marchó, se había apropiado del partido hasta llevarlo a la peor de sus crisis. El tiempo nos dio la razón!

Yo sé lo que dijo Neruda de aquellos que usurparon: ”Pero a los bárbaros se les caían de la tierra de las barbas, de las herraduras, como piedrecitas, las palabras luminosas que se quedaron aquí resplandecientes… el idioma. Salimos perdiendo… Salimos ganando… Se llevaron el oro y nos dejaron el oro… Se lo llevaron todo y nos dejaron todo”…

¡Nos dejaron el himno, el jacho y la blanca bandera!. Y la memoria histórica de Pena Gómez.

Aún sabemos que los desertores, permanecen en su “moderna casa” en primera fila, a sabiendas que les llegó la hora, sino de retirarse de la política, al menos de hacerse a un lado para el relevo de la generación siguiente. ¡Qué ironía!

Sé que en el PRD, algunos hegemones de antaño, se resistieron al retiro honroso, resistencia que tenía como único objetivo dejar sembrada en el liderazgo emergente, la semilla de la confrontación, que en definitiva son los mismos métodos que están empleando en su “nueva” casa. ¡Cerraaaaadaassssss!

Ciertamente sé, que hoy el PRD, ha logrado recomponerse con inusitado acierto, bajo la dirección del Ing. Miguel Vargas Maldonado.

Yo sé, que el proceso de fortalecimiento con la campaña de puertas abiertas, y el trabajo de reorganización que se lleva a cabo en todos los niveles, proyectan al partido blanco, como la tercera fuerza política de caras a las elecciones del 2020. ¡Esto es lo que se ve en el PRD!.-

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