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Martinez Moya

La limpieza del ecosistema Digital . Por Miguel Franjul


Miguel Franjul

Los grandes proveedores del ecosistema digital, Google, Facebook y Twitter, han comenzado a aplicar sus torniquetes para contener la hemorragia de noticias falsas o manipuladas que se cuela en las redes sociales y que abrieron las puertas a la era de la posverdad.

Twitter acaba de dictar una nueva normativa para impedir la publicación de un mismo mensaje que luego se disemina o se “viraliza” mediante miles de cuentas generadas por robots, en el empeño de evitar la actividad maliciosa que entrañan muchas de ellas.

Google también está creando herramientas para ayudar a mantener la calidad del periodismo en las redes con unos filtros o algoritmos que eliminan sistemáticamente aquellos contenidos considerados como fraudulentos.

Esto no solo tiene que ver con noticias sino con anuncios publicitarios engañosos o con la manipulación de vídeos y audios en los que se superponen imágenes y voces ajenas.

Facebook, por su parte, ha presentado una nueva herramienta educacional para ayudar a los medios y a los usuarios identificar noticias falsas y romper también de cuajo el modelo de incentivos económicos que las motivan.

Mark Zuckerberg, el dueño de la compañía, dijo que las noticias falsas y los bulos son dañinos para la comunidad de usuarios en las redes y hacen que el mundo este menos informado.

Para tales fines, Facebook ha establecido un decálogo de consejos mediante su herramienta “News Feed”, entre los que se incluyen el desconfiar de los titulares, investigar las fuentes y comprobar el origen de fotos y vídeos.

Todo este conjunto de esfuerzos tecnológicos tiene por finalidad evitar el diluvio digital de las noticias falsas, que han afectado la credibilidad de los contenidos, dando paso a una avalancha de insultos, mentiras, y contenidos manipulados de forma deshonesta para causar perjuicios a personas, instituciones, productos y procesos electorales en el mundo.
En una coyuntura como esta, cobra mayor relevancia el compromiso del periodismo profesional con su misión de informar verazmente aplicando con rigor  los mecanismos y filtros que ayudan a la comprobación o verificación de las noticias y las premisas éticas que aseguran la calidad y la integridad de este oficio.

Traducción al inglés de Las Reflexiones 

The cleaning of the digital ecosystem

The greatest providers of the digital ecosystem, Google, Facebook and Twitter, have begun to execute their tourniquets to contain the haemorrhage of manipulated or fake news that sneak into social media and that opened the doors to the post-truth era.

Twitter has just dictated a new regulation to prevent the airing of the same message that is then disseminated or “viralized” by thousands of different bot accounts, as an effort to avoid the malicious activities that many of them suggest.

Google is also creating tools to help maintain the quality of journalism around social media, with filters or algorithms that systematically eliminate all content considered fraudulent.

This not only has to do with news but with misleading advertisements or with the mischievous manipulation of videos and audios in which images and other people’s voices are superimposed.

Meanwhile, Facebook has presented a new educational tool to help media and users identify fake news and also break the modality of economic incentives that support said kind of news.

Mark Zuckerberg, the owner of the company, said that fake news and hoaxes are harmful to this network’s community and makes the world less informed.

For such purposes, Facebook has established a decalogue of advice through its tool “News Feed”, which include distrusting unverified or questionable titles, telling users to go research from other sources and check the origin of photos and videos.

All this set of technological efforts is aimed at preventing the digital deluge of fake news, which by today has affected the credibility of any content, gave birth to an avalanche of insults, lies, and manipulated information in a dishonest and wicked way to deceive people, institutions, products and electoral processes in the world.

At a juncture like this, if something must become relevant, it must be the commitment of professional journalism with its mission of rigorously reporting information while applying the mechanisms and filters that help to verify the reliability of the news and the ethical premises that ensure the quality and integrity of this job.

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Martinez Moya

Los multitentáculos de la censura. Por Miguel Franjul

Miguel Franjul

Como la mitológica Hidra de Lerna, que tenía siete cabezas venenosas, así de multifacética es la censura contra la libertad de prensa, especialmente en el área digital, hasta ahora el escenario más amplio que existe para la difusión de las ideas del hombre.

Hasta aquí llegan los enemigos de la verdad y la transparencia, de la crítica o del disentimiento con sus distintas herramientas coercitivas. Y los ejemplos más recientes que ilustran esta conspiración contra la libertad de expresión se han dado en Venezuela, bajo la dictadura de Maduro y en otros países de nuestro continente, regidos por mandatarios antidemocráticos.

Después de haber asfixiado a casi toda la prensa impresa independiente de ese país, que a diario denunciaba la quiebra premeditada de la democracia, también persiguió a esta con sistemática intolerancia cuando migraron a la esfera digital.

Los impresos que abandonaron las rotativas, 52 periódicos y semanarios de dilatada presencia en Venezuela, se encontraron con el mismo enemigo en sus plataformas de internet, en la forma de bloqueos intermitentes o en algunos casos permanentes, que impedían el acceso de los usuarios a sus páginas.

El gobierno autocrático tiene el monopolio del bloqueo y el filtrado de los contenidos de internet que pretenden difundir las versiones digitales de los diarios asfixiados, obligando incluso a los proveedores privados de los servicios de telefonía y cable, a someterse a sus reglas restrictivas.

La censura comienza por una denegación de servicios a los usuarios, poniéndosela difícil a los ciudadanos que tratan de buscar contenidos no sesgados por la censura oficial.

Y mientras los diarios digitales luchan por sobrevivir, el gobierno también utiliza otra de las cabezas de la Hidra de Lerna, para montar en paralelo una red de medios digitales de línea oficialista, pretendiendo aparentar que el espacio digital está nutrido de opciones independientes, aunque en el fondo se trata de imponer la hegemonía comunicacional unidireccional.

La censura alcanza la radio y la televisión por cable. Según un reporte del Instituto Prensa y Sociedad de Venezuela, otra forma de censura es la “no respuesta” de conexión, que impide a los futuros usuarios poder acceder a los portales ‘web’ que operan en el país, una maquinación en la que aparecen comprometidas empresas privadas, como la Digitel, que encabeza los ejemplos de censura con más del 70 por ciento de los casos de bloqueos, en perjuicio de los usuarios de Movilnet y Movistar, entre otras.

Estas formas de censura digital no solo se dan en Venezuela. Se manifiestan en otros países latinoamericanos con regímenes autocráticos o con igual vocación y de ahí la importancia de que la prensa libre impulse y luche por imponer los principios de la “Declaración sobre la Libertad de Expresión en la Era Digital”, aprobada por la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) en su última asamblea general en Salta, Argentina, el pasado mes de octubre.

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Martinez Moya

La rápida caducidad de las noticias . Por Miguel Franjul

Miguel Franjul

Las noticias, hoy, caducan más pronto que en otros tiempos.

Es tan grande el aluvión de informaciones que difunden las redes sociales que resulta imposible al cerebro humano almacenarlas y procesarlas con la misma velocidad que estas llegan y se van.

Para no intoxicarse con ellas, los usuarios no tienen más alternativa que dedicar a estas el mínimo de tiempo de lectura que les permita enterarse de inmediato de las novedades y sentirse saciados o satisfechos al registrar el hecho elemental.

Pero en el fondo y a los lados de un episodio noticioso subyacen aspectos que la superficialidad y la inmediatez pasan por alto y que, en esencia, nutren un conjunto de historias desconocidas pero interesantes.

Como las noticias digitales caducan rápido, las oportunidades de aumentar sus “expectativas de vida” radican en las buenas crónicas que los periodistas puedan hacer de estos sucesos relevantes con relatos a profundidad que ayuden a explicarlos, a entenderlos, a medir sus repercusiones y a presentarlos en su justo y real contexto.

Por eso los medios tradicionales priorizan en estos tiempos este género periodístico que parecía enclaustrado, como un antídoto contra la caducidad de la noticia breve, pura y simple, que caracteriza la oferta digital, y de esa forma rescatan las riquezas intrínsecas de historias, datos, testimonios y experiencias humanas que quedaron rezagadas y apabulladas por la superficialidad.

Uno de los grandes defensores del modelo de revivir la crónica en el periodismo de calidad es el colombiano Alberto Salcedo Ramos, instructor de la Fundación Gabriel García Márquez Para el Nuevo Periodismo Iberoamericano, quien aclara que la crónica no sustituye a la noticia, cuya finalidad es informar un hecho tan pronto sucede.

Salcedo Ramos dice que cuando el mero registro de una noticia no cumple ninguna función porque el público ya conoce el suceso “ lo que sigue es descubrir en el algunas historias que nos ayuden a explicarlo”.

“Cuando tú lees con atención una noticia descubres en ella posibles historias para hacer crónicas, y si lees una crónica que está bien hecha vas a encontrar en ella noticias e informaciones que no se sabían”.

Naturalmente que la crónica no es solo un privilegio o un recurso exclusivo de la prensa tradicional. Por el contrario, puede convertirse en una de las futuras fortalezas del periodismo digital si se aprovechan las herramientas tecnológicas audiovisuales y se encajan con textos bien articulados para que cumplan con las exigencias del género.

Los periódicos impresos tienen la extraordinaria ventaja, al cultivar la crónica, de desplegar sus destrezas en el manejo combinado de muchos géneros a la vez, como el reportaje, la entrevista, las técnicas del cuento o la novela, entre otros, y producir las grandes historias del día después que se quedaron ocultas en el torrente veloz de las noticias del momento en la esfera digital.

Traducción al inglés

The quick expiration of the news

The news of today expire sooner than in previous times. The flood of information disseminated through social media is so beyond measure that it’s impossible for the human brain to store and process them at the same speed that they come and go.

In order to not become intoxicated with them, users don’t have any other alternative than to dedicate the minimum reading-time possible to each and every one of the news events as long as they become satisfied enough with the basics and at such immediacy.

But at the bottom, and at the sides, a news episode has more aspects that superficiality and immediacy overlook and, in essence, those can nourish a set of unknown but interesting stories.

Since digital news expire so fast, the opportunities to increase their “life expectancies” lie in the good reports that journalists can make of these relevant events with in-depth stories that help explain, understand and present them in just their real context, so then they can measure better repercussions.

That’s why traditional media prioritize, nowadays, this journalistic genre that seemed cloistered, as an antidote against the quick expiration of news that can be categorized as brief, pure and simple, which is emblematic of digital media, and in this way they rescue the intrinsic riches of the stories, testimonies, human experiences and other nice details that were left behind and overwhelmed by superficiality.

One of the greatest defenders of the model of reviving the chronicles, within the exercise of high-quality journalism, is the Colombian journalist Alberto Salcedo Ramos, instructor of the new Ibero-American Journalism foundation, who clarifies that chronicles do not replace the news because the news’ purpose is to report a fact as soon as it happens.

Salcedo Ramos advises that when the mere registration of a news event does not fulfill any desire, because the audiences already know about it, “what’s next is to discover some new stories that help us narrate it all”.

“When you read a news event, with much attention, you discover in it possible stories to make chronicles with, and if you read a chronicle that is well redacted you will find in it data and information that weren’t really known at all”.

Naturally, the chronicles aren’t just some privileges or exclusive resources of the traditional press, on the contrary, they can be great forts for what we call digital journalism, but only if audiovisual tools are properly taken advantage of, as in if they’re properly mixed with well-articulated texts, so that the demands of this genre are met.

Printed newspapers have the extraordinary advantage, by cultivating the chronicle, of displaying their skills through the combined handling of many genres at once, such as reports, interviews, novel techniques or storytellings, among others, and by producing large stories for the day-after, which more than often remain hidden in the fast-flowing news torrent of the digital sphere.

– Translated from Spanish by Randy Rodriguez.

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