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Martinez Moya

La multimedia, un “teleférico noticioso” . Por Miguel Franjul

Miguel Franjul

Si nos fijamos bien, el modelo de la redacción integrada opera con la misma dinámica de un teleférico, cuyos vagones van y vuelven con nuevos usuarios en el incesante fluir de la vida cotidiana.

Aplicada esta analogía al mundo moderno de las plataformas multimedia, puede decirse que el principio que rige el teleférico se materializa en el reciclaje que se da al mover contenidos del impreso al digital o viceversa.

Estos vagones de la multimedia distribuyen la carga del torrente noticioso de un lado a otro, en unos casos como informaciones frescas de episodios que están en evolución y, en otras, como historias depuradas y comprobadas.

Así como las cabinas del teleférico llevan y traen pasajeros de un punto a otro y pueden transferirlos a metros subterráneos y luego a autobuses, los medios integrados también facilitan esa movilidad, esa transferencia, yendo de un periódico digital a una red social en una fascinante travesía por la diversidad de textos, imágenes y vídeos que reflejan el latir del mundo.

Este reciclaje de lectores o de usuarios entre las distintas plataformas permite, por ejemplo, atraer a un impreso que ofrece amplitud, profundidad y veracidad en sus contenidos a aquellos que perciben superficialidad, brevedad o flaquezas en redes sociales.

A la inversa, las redes sociales proporcionan abundantes pistas sobre hechos diversos que, sometidos al filtro de los impresos, permiten buscar y profundizar en ellos y satisfacer así el interés que han suscitado en los lectores.

Si las redes sociales atraviesan en estos momentos por los insanos efectos que tienen las noticias falsas o manipuladas que se originan en ellas, el mejor antídoto contra esa epidemia es el periodismo profesional de calidad que se cultiva sin dobleces en la prensa escrita.

De ahí el esfuerzo que hacen los medios impresos por ejercer un periodismo que, sin salirse de sus patrones tradicionales, contribuya a transferir al espacio digital el mismo rigor y calidad que aplica a sus contenidos.

Los impresos no quieren perder lectores. Por el contrario, buscan más. Y cuentan con muchas estrategias para mantenerlos. Por eso recurren a lenguajes y formatos distintos para llevar calidad a la web y traer de la web a nuevos usuarios, tal como lo hace un teleférico.

Están logrando éxitos en este sentido. The New York Times, por ejemplo, ha conquistado más de 100 millones de usuarios con su portal de noticias en audio y cada día engrosa su lista de suscriptores digitales a un contenido de pago ofreciéndoles la crema y nata de sus noticias exclusivas o de calidad.

Los impresos, a la vez, valorando la inclinación de las nuevas audiencias por lo visual, se empeñan en modificar sus diseños para hacerlos más gráficos y fáciles de transmitir, en una gráfica, lo que se pudiera decir en mil palabras.

Queda mucho campo para la experimentación y el error, pero esa es la única alternativa que nos queda: marchar a la grupa de los cambios y adecuarnos a sus propias leyes, sin miedos ni pesimismos.

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Martinez Moya

Los multitentáculos de la censura. Por Miguel Franjul

Miguel Franjul

Como la mitológica Hidra de Lerna, que tenía siete cabezas venenosas, así de multifacética es la censura contra la libertad de prensa, especialmente en el área digital, hasta ahora el escenario más amplio que existe para la difusión de las ideas del hombre.

Hasta aquí llegan los enemigos de la verdad y la transparencia, de la crítica o del disentimiento con sus distintas herramientas coercitivas. Y los ejemplos más recientes que ilustran esta conspiración contra la libertad de expresión se han dado en Venezuela, bajo la dictadura de Maduro y en otros países de nuestro continente, regidos por mandatarios antidemocráticos.

Después de haber asfixiado a casi toda la prensa impresa independiente de ese país, que a diario denunciaba la quiebra premeditada de la democracia, también persiguió a esta con sistemática intolerancia cuando migraron a la esfera digital.

Los impresos que abandonaron las rotativas, 52 periódicos y semanarios de dilatada presencia en Venezuela, se encontraron con el mismo enemigo en sus plataformas de internet, en la forma de bloqueos intermitentes o en algunos casos permanentes, que impedían el acceso de los usuarios a sus páginas.

El gobierno autocrático tiene el monopolio del bloqueo y el filtrado de los contenidos de internet que pretenden difundir las versiones digitales de los diarios asfixiados, obligando incluso a los proveedores privados de los servicios de telefonía y cable, a someterse a sus reglas restrictivas.

La censura comienza por una denegación de servicios a los usuarios, poniéndosela difícil a los ciudadanos que tratan de buscar contenidos no sesgados por la censura oficial.

Y mientras los diarios digitales luchan por sobrevivir, el gobierno también utiliza otra de las cabezas de la Hidra de Lerna, para montar en paralelo una red de medios digitales de línea oficialista, pretendiendo aparentar que el espacio digital está nutrido de opciones independientes, aunque en el fondo se trata de imponer la hegemonía comunicacional unidireccional.

La censura alcanza la radio y la televisión por cable. Según un reporte del Instituto Prensa y Sociedad de Venezuela, otra forma de censura es la “no respuesta” de conexión, que impide a los futuros usuarios poder acceder a los portales ‘web’ que operan en el país, una maquinación en la que aparecen comprometidas empresas privadas, como la Digitel, que encabeza los ejemplos de censura con más del 70 por ciento de los casos de bloqueos, en perjuicio de los usuarios de Movilnet y Movistar, entre otras.

Estas formas de censura digital no solo se dan en Venezuela. Se manifiestan en otros países latinoamericanos con regímenes autocráticos o con igual vocación y de ahí la importancia de que la prensa libre impulse y luche por imponer los principios de la “Declaración sobre la Libertad de Expresión en la Era Digital”, aprobada por la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) en su última asamblea general en Salta, Argentina, el pasado mes de octubre.

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Martinez Moya

La rápida caducidad de las noticias . Por Miguel Franjul

Miguel Franjul

Las noticias, hoy, caducan más pronto que en otros tiempos.

Es tan grande el aluvión de informaciones que difunden las redes sociales que resulta imposible al cerebro humano almacenarlas y procesarlas con la misma velocidad que estas llegan y se van.

Para no intoxicarse con ellas, los usuarios no tienen más alternativa que dedicar a estas el mínimo de tiempo de lectura que les permita enterarse de inmediato de las novedades y sentirse saciados o satisfechos al registrar el hecho elemental.

Pero en el fondo y a los lados de un episodio noticioso subyacen aspectos que la superficialidad y la inmediatez pasan por alto y que, en esencia, nutren un conjunto de historias desconocidas pero interesantes.

Como las noticias digitales caducan rápido, las oportunidades de aumentar sus “expectativas de vida” radican en las buenas crónicas que los periodistas puedan hacer de estos sucesos relevantes con relatos a profundidad que ayuden a explicarlos, a entenderlos, a medir sus repercusiones y a presentarlos en su justo y real contexto.

Por eso los medios tradicionales priorizan en estos tiempos este género periodístico que parecía enclaustrado, como un antídoto contra la caducidad de la noticia breve, pura y simple, que caracteriza la oferta digital, y de esa forma rescatan las riquezas intrínsecas de historias, datos, testimonios y experiencias humanas que quedaron rezagadas y apabulladas por la superficialidad.

Uno de los grandes defensores del modelo de revivir la crónica en el periodismo de calidad es el colombiano Alberto Salcedo Ramos, instructor de la Fundación Gabriel García Márquez Para el Nuevo Periodismo Iberoamericano, quien aclara que la crónica no sustituye a la noticia, cuya finalidad es informar un hecho tan pronto sucede.

Salcedo Ramos dice que cuando el mero registro de una noticia no cumple ninguna función porque el público ya conoce el suceso “ lo que sigue es descubrir en el algunas historias que nos ayuden a explicarlo”.

“Cuando tú lees con atención una noticia descubres en ella posibles historias para hacer crónicas, y si lees una crónica que está bien hecha vas a encontrar en ella noticias e informaciones que no se sabían”.

Naturalmente que la crónica no es solo un privilegio o un recurso exclusivo de la prensa tradicional. Por el contrario, puede convertirse en una de las futuras fortalezas del periodismo digital si se aprovechan las herramientas tecnológicas audiovisuales y se encajan con textos bien articulados para que cumplan con las exigencias del género.

Los periódicos impresos tienen la extraordinaria ventaja, al cultivar la crónica, de desplegar sus destrezas en el manejo combinado de muchos géneros a la vez, como el reportaje, la entrevista, las técnicas del cuento o la novela, entre otros, y producir las grandes historias del día después que se quedaron ocultas en el torrente veloz de las noticias del momento en la esfera digital.

Traducción al inglés

The quick expiration of the news

The news of today expire sooner than in previous times. The flood of information disseminated through social media is so beyond measure that it’s impossible for the human brain to store and process them at the same speed that they come and go.

In order to not become intoxicated with them, users don’t have any other alternative than to dedicate the minimum reading-time possible to each and every one of the news events as long as they become satisfied enough with the basics and at such immediacy.

But at the bottom, and at the sides, a news episode has more aspects that superficiality and immediacy overlook and, in essence, those can nourish a set of unknown but interesting stories.

Since digital news expire so fast, the opportunities to increase their “life expectancies” lie in the good reports that journalists can make of these relevant events with in-depth stories that help explain, understand and present them in just their real context, so then they can measure better repercussions.

That’s why traditional media prioritize, nowadays, this journalistic genre that seemed cloistered, as an antidote against the quick expiration of news that can be categorized as brief, pure and simple, which is emblematic of digital media, and in this way they rescue the intrinsic riches of the stories, testimonies, human experiences and other nice details that were left behind and overwhelmed by superficiality.

One of the greatest defenders of the model of reviving the chronicles, within the exercise of high-quality journalism, is the Colombian journalist Alberto Salcedo Ramos, instructor of the new Ibero-American Journalism foundation, who clarifies that chronicles do not replace the news because the news’ purpose is to report a fact as soon as it happens.

Salcedo Ramos advises that when the mere registration of a news event does not fulfill any desire, because the audiences already know about it, “what’s next is to discover some new stories that help us narrate it all”.

“When you read a news event, with much attention, you discover in it possible stories to make chronicles with, and if you read a chronicle that is well redacted you will find in it data and information that weren’t really known at all”.

Naturally, the chronicles aren’t just some privileges or exclusive resources of the traditional press, on the contrary, they can be great forts for what we call digital journalism, but only if audiovisual tools are properly taken advantage of, as in if they’re properly mixed with well-articulated texts, so that the demands of this genre are met.

Printed newspapers have the extraordinary advantage, by cultivating the chronicle, of displaying their skills through the combined handling of many genres at once, such as reports, interviews, novel techniques or storytellings, among others, and by producing large stories for the day-after, which more than often remain hidden in the fast-flowing news torrent of the digital sphere.

– Translated from Spanish by Randy Rodriguez.

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