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Juan T H

El control de la información pasa de manos . Por Miguel Franjul

Las recientes medidas tomadas por grandes proveedores de contenidos digitales para bloquear noticias falsas y anuncios y para decidir qué tipo de informaciones pueden entrar o no en sus canales de tráfico, están creando un nuevo hiper-poder en las comunicaciones sociales en el mundo.

El tradicional modelo en el que los medios mantenían el control de las relaciones con los usuarios y clientes ha sido sustituido, gradualmente, por unas contadas compañías, como Google, Apple, Facebook y Twitter, que monopolizan la distribución de los contenidos online.

Estas reciben, a su vez, los mayores ingresos por la publicidad digital y por los servicios de pago que ofrecen, como en el caso de la música, las películas, la mensajería y las aplicaciones tecnológicas que permiten a un usuario sacar mayor provecho a sus dispositivos móviles.

Muchas de estas compañías se han convertido también en agencias publicitarias que colocan los avisos en las distintas plataformas bajo su control, sin que los medios impresos que poseen sus digitales puedan beneficiarse del despliegue que estas hacen de los anuncios en las redes sociales.

Juegan un papel decisivo discriminando que tipo de noticias ofrecerán a los usuarios de las redes, a pesar de que no son los productores directos de esos contenidos sino unos poderosos distribuidores o intermediarios de los mismos.

Los medios tradicionales no saben cómo eludir este poderoso control, que cada día se hace más ostensible y extenso porque tales proveedores tienen capacidad financiera para costear las investigaciones y la producción de nuevas tecnologías.

Si los medios se dispusieran a crear sus propias aplicaciones o plataformas de distribución de largo alcance para esquivar este dominio de los intermediarios, dudo que logren el oxigeno suficiente para competir con estos grandes.

Folha de San Paulo, el diario de mayor circulación de Brasil, se le zafo del control a Facebook y decidió dejar de publicar sus contenidos en esta red luego que estableciera un algoritmo para dar más relevancia a otros contenidos de interacción personal, más que a los noticiosos.

No sabemos si con esto abre las puertas a una tendencia que pudieran imitar otros grandes diarios del mundo. Pero marca un precedente.

En medio de este panorama en el que un grupo pequeño de empresas maneja todo el torrente de la información global, habrá que preguntarse cuál sería el derrotero de la libertad de prensa en un escenario en el que lo que más parece interesar son las ganancias que producen los consumidores de las grandes audiencias, no el legítimo derecho de los ciudadanos a estar plenamente informados de todo cuanto acontece, sin cortapisas electrónicas o de otra índole.

¿Cual seria, entonces, el futuro del periodismo libre e independiente, que tradicionalmente se ha enfocado en la defensa del sistema democrático bajo el cual se garantiza el acceso de todos los ciudadanos a la información y a la libre expresión de sus ideas?

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Juan T H

El PRM y la ADP . Por Juan TH


Por JUAN T H

La Asociación Dominicana de Profesores (ADP) aunque no es un sindicato, funciona como tal. De los frentes de masas, que antiguamente tenían grandes poderes de convocatoria para defender sus intereses y hasta los de otros gremios, es el único que mantiene su vigencia.

Es el sindicato con más de cien mil integrantes. Maneja poco menos de 800 millones de pesos del uno por ciento que, vía nómina, se les descuenta a los profesores. Su cooperativa es, tal vez, la más grande con activos que superan los 16 mil 200 millones de pesos. Este año fiscal arrojó beneficios superiores a los mil millones.

(Es una contradicción: la cooperativa de los maestros y el sindicato de los maestros, son entidades millonarias, pero la mayoría de los profesores, sino todos, son pobres)

El ministerio de Educación, por igual, es el más grande, no solo el que recibe más dinero (4% del PIB, lo que representa cerca de 150 mil millones de pesos) y el que más empleados docentes y administrativos tiene.

Durante muchos años, sobre todo en los gobiernos del PLD, la ADP ha dirigido el Ministerio de Educación agenciándose el 60% de los cargos, dándole un carácter político partidario, hasta la llegada de Andrés Navarro que dispuso cambios radicales con los exámenes y las evaluaciones por desempeño en las escuelas, distritos municipales y provinciales, encontrando, por supuesto, radicales resistencias del gremio magisterial.

Este artículo, sin embargo, no pretende juzgar las acciones del ministro Navarro, sus aciertos o desaciertos; lo que pretende es probar la fortaleza de la ADP que durante los gobiernos de Balaguer estuvo dirigida por los maestros más progresistas del país, provenientes de la izquierda, pero que, fruto de errores imperdonable, la perdieron.

El mes próximo habrá elecciones en la ADP. Los oficialistas se pusieron de acuerdo para llevar un solo candidato. Olvidaron las diferencias Danilo-Leonel para mantener el control de un gremio tan grande y tan importante. Lo mismo hicieron en la cámara de diputados, en el Colegio Médico, y de Abogados, entre otros: cuando sus intereses estratégicos peligran, se unen. Por ejemplo, cuando la diputada Faride Raful pidió una investigación los mil 400 millones de pesos que recibió Joao Santana, danilistas y leonelistas se opusieron para impedirlo. Su espíritu de cuerdo no desaparece nunca.

No dudo que Danilo y Leonel hagan lo mismo cuando vean que pueden perder las elecciones del 20, porque ambos saben, como lo saben los demás dirigentes del PLD y los funcionarios, que es mejor arriba que abajo, que es mejor la libertad que la cárcel. Eso lo tienen claro. (De no ser por eso, Leonel no impone a Danilo en la presidencia. Ha pagado un precio muy caro, pero no ha ido a los tribunales, ni a la cárcel)

La oposición, en cambio, siempre está dividida. El Partido Revolucionario Moderno (PRM), que dice seguir el pensamiento de Peña Gómez y las enseñanzas de la historia, no termina de comprender que “la unidad hace la fuerza”, y que “sin fuerza no hay victoria”. En los comicios del Colegio de Abogados no se unificó, y perdieron. En otras ocasiones ha sucedido lo mismo. En la ADP me hablan del “candidato de Luís” y el “Candidato de Hipólito”. En la UASD sucedió igual: “La candidata de Hipólito” y el “candidato de Luís”. Por ese camino el PRM irá de fracaso en fracaso.

Hipólito no debe tener un candidato en ningún frente de masas. Luis tampoco. Debe haber un solo candidato: El del PRM, no importa que simpatice por uno de los dos. El espíritu de cuerpo debe prevalecer para lograr la victoria o lograr, en el caso de la ADP, donde existe la proporcionalidad, una cuota de poder para que el PLD no pueda actuar solo.

Hay que ganar los espacios de poder para poder llegar al poder, valga la redundancia. Ni Hipólito, ni Luis llegaran al gobierno divididos; tendrán que ponerse de acuerdo –si es que quieren ganar- porque de lo contrario serán derrotados. El PRM tiene todas las posibilidades de ganar las elecciones venideras, pero debe unirse y luego coadyuvar para formar un frente programático con todas las fuerzas políticas de oposición. No hay opción.

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Juan T H

No culpemos a la policía. Por Juan TH

Aquí y en cualquier país del mundo la Policía es un cuerpo represivo al servicio del gobierno y de los poderosos sectores burgueses y oligárquicos que los sostienen. El carácter de clases de los organismos represivos del Estado no puede obviarse en ningún análisis serio.

Culpar a la Policía del auge de la delincuencia y la criminalidad es injusto. La Policía de hoy es la misma de Trujillo, Balaguer, Antonio Guzmán, Hipólito Mejía, Leonel Fernández y Danilo Medina, aunque con matices distintos según el carácter que va tomando la sociedad. Pero la parte represiva (persecución, apresamiento, tortura y hasta muerte de los pobres que no tienen ni con que caerse muertos) no puede perderse de vista al enfocar el problema.

La Policía, corrompida, abusadora y brutal, es una expresión del gobierno que crea los cinturones de miseria.

La inseguridad ciudadana está estrechamente vinculada a la pobreza. A mayor niveles de inequidad económica y social, mayor criminalidad. Está demostrado. Mientras en Holanda y otros países desarrollados de Europa están cerrando cárceles porque los delitos y los crimines han descendido extraordinariamente, en nuestro país hay que construir más recintos.

La riqueza nacional está concentrada en menos de 30 familias, mientras el resto vive en pobreza o extrema pobreza. Entre el 23 y el 24% de nuestros jóvenes ni trabaja, ni estudia (los famosos “NI/NI). Es una franja muy grande de muchachos que ante la imposibilidad de vivir decentemente con familias funcionales, estudiando y trabajando, no tienen más opción que delinquir, incluso matar para sobrevivir.

Esos jóvenes caen en la delincuencia, el tráfico y consumo de drogas publicamente, con grandes resentimientos sociales; sin ningún amor por la vida aneja o propia. Muchos mueren en los famosos “intercambios de disparos” de la Policía. Ellos “valen menos que la bala que los mata”, como dijera Eduardo Galeano.
No es casual que los asaltantes, violadores y asesinos sean jóvenes, con menos de 20 años de edad. Ellos forman parte del desecho social. A ellos el presidente Medina jamás les hará una “visita sorpresa” en los cementerios o en las cárceles.

Hasta que el gobierno no enfrente la pobreza y la marginalidad invirtiendo los recursos que haya que invertir construyendo escuelas, politécnicos en los cinturones de miseria, mientras o invierta en las familias con políticas públicas no con el garrote y el crimen legitimado por el Código Procesal Penal, la delincuencia seguirá azotando a una buena parte de la población.

La Policía no es la responsable de la inseguridad, es el gobierno y quienes desde posiciones económicas encumbradas, condenan a los pobres a la cárcel o la muerte. La Policía simplemente juega el rol para el cual fue creada: Reprimir a los de abajo; nunca a los de arriba. Además, ¿qué podemos esperar de una sociedad desvalorizada?
Con los cientos y tantos miles de millones de pesos que se lleva la corrupción de los políticos y los funcionarios se roban años impunemente, el gobierno puede combatir la delincuencia con éxito.

No es encarcelando y matando a los delincuentes, que el propio Estado genera, es acudiendo en su auxilio con políticas públicas bien diseñadas y con mucho dinero para invertirlo en educación, salud, vivienda, empleo, recreación, etc.

Yo no culpo sólo a la Policía, culpó principalmente al gobierno y sus corruptos.

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