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Martinez Moya

La belleza de la democracia gris, fría y aburrida. Por: Eduardo Jorge Prats


Una de las grandes virtudes del sistema político dominicano es que, contrario a otros países de la región, pese a la creciente inconformidad de la ciudadanía con los partidos tradicionales, los mismos siguen convocando con gran intensidad el entusiasmo de los votantes. Felizmente, por donde transita la República Dominicana no es el sendero del colapso del sistema de partidos. Por eso estamos blindados, por el momento, contra el ascenso de líderes mesiánicos, lo que permite a la sociedad dominicana pactar y ejecutar las políticas y las reformas indispensables para una mejor democracia, para un sistema económico más desarrollado y una para una sociedad más justa, igualitaria y solidaria.
Lógicamente, siempre han existido en nuestro país corrientes súper minoritarias pero lamentablemente muy influyentes, que propugnan por la anti política, que aborrece de la política tradicional, de sus pactos y compromisos, de sus soluciones a medias, de sus reconciliaciones forzadas, de sus justos medios. Negándole legitimidad a los partidos tradicionales, armados con un insoportable discurso moralista de los buenos contra los malos, los serios contra los sinvergüenzas, los honestos contra los corruptos, los paladines de la anti política sufren de una enfermedad crónica e incurable: el narcisismo político. Narcisismo que los lleva a negar legitimidad a los intereses y las opiniones contrarias y que les impide llegar a acuerdos pragmáticos, parciales y razonables, pues lo que buscan es una victoria total para ideas muchas veces imposibles de alcanzar en la práctica. Incluso llegan al extremo de hablar de “vacío constitucional”, de “crisis del sistema político”, de existencia de un virtual “estado de excepción”, de la necesidad de una “constituyente popular”, tratando de hacer creer a la población que se vive un momento “caliente”, un “momento constitucional”, propicio para que un “nuevo liderazgo” acabe de una vez por todas con la “oligarquía” de los partidos del establishment.
Sin embargo, contrario a lo que postulan los políticos de la anti política, la democracia es necesariamente aburrida, gris y fría. Como bien ha dicho Adam Michnik, “no es ni negra ni roja. Es gris, sólo se establece con dificultades, y cuando mejor se reconoce su calidad y su sabor es en el momento en que cede ante el avance de ideas radicales rojas o negras. La democracia no es infalible, porque en sus debates todos son iguales. Esto explica que sea susceptible de manipulación y que pueda verse impotente frente a la corrupción. También explica que, con frecuencia, elija la banalidad y no la excelencia, la astucia y no la nobleza, las promesas vacías y no la auténtica capacidad. La democracia se basa en una continua articulación de intereses particulares, en una búsqueda inteligente de acuerdos entre ellos, en un mercado de pasiones, emociones, odios y esperanzas; se basa en la eterna imperfección, en una mezcla de pecado, santidad y tejemanejes. Esta es la razón por la que a quienes buscan un Estado moral y una sociedad completamente justa no les guste la democracia. Sin embargo, éste es el único sistema que, al tener la capacidad de cuestionarse a sí mismo, también la tiene de corregir sus propios errores”.
Hoy, como afirmaba hace unos años el presidente Danilo Medina, “la política, no solo sigue siendo necesaria, sino que lo es más que nunca. Porque para consolidar y ampliar los avances sociales […] necesitaremos grandes dosis de política. Necesitamos, desde luego, a la política más que nunca. Y, por tanto, los partidos políticos también son más necesarios que nunca. Son necesarios para articular la voluntad y las ideas de millones de ciudadanos de una forma que sea constructiva para nuestras sociedades. Son necesarios para recuperar la idea del bien común, de comunidad de pensamiento y de acción conjunta por el desarrollo y la justicia. Pero para ejercer este papel, los partidos también deben transformarse. Y no solo los partidos, sino también los gobiernos y la totalidad de las instituciones democráticas”. Por eso, Medina es coherente cuando aboga por un gran acuerdo político para implantar el modelo de primarias abiertas y simultáneas con el padrón oficial de la Junta Central Electoral, como manifestación del “compromiso de revitalizar los partidos políticos, fortalecer la transparencia y abrir más espacios de participación” y no “de buscar ventajas a favor de uno u otro sector, o de una u otra persona en particular, sino de crear nuevos mecanismos de participación que contribuyan a que los partidos respondan cada vez más a las expectativas sociales y de fortalecimiento institucional”.

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Martinez Moya

La evolución y crecimiento del PRD, tiene más del 10 % actualmente

El PRD tiene más del 10 % actualmente, contrario a lo dicho por Gallup hasta Asisa que no pro PRD otorga un 7%.

Por Fernando Peña

Miguel Vargas Maldonado como nuevo líder del PRD y sus dirigentes deben sentirse satisfecho, porque a pesar de la campaña en contra suya de difamación y denuesto, a pesar de la guerra sin cuartel que le desataron una parte significativa de los que se fueron de la organización, hoy es notorio, se muestra que han desempeñado una función esencial en la construcción de la organización y en su permanencia y crecimiento.

El PRD es el único partido con más de 70 años de existencia democrática que a superado todas las crisis, algo sinigual en ningún otro partido político dominicano y de Latinoamérica.

Del PRD han surgido casi todos los partidos dominicanos en las últimas décadas, de los perredistas se han desarrollado los liderazgos nacionales.

Es un PRD lleno de gloria y orgullo nacional…

El PRD es la expresión más genuina de la sociedad dominicana y sus clases y sectores de clases, ahí están y han surgido los líderes carismáticos a veces con característica de ser dominantes; otras moderados; otras, integradores. Junto a ello, otras correspondiente a líderes administrativos, fuertes, intermedios o débiles. Ese es y ha sido el PRD de siempre.

Hoy la encuesta Gallup revela con excepción del PRD, una caída significativa en la simpatía de los partidos.

Oigan bien con excepción del PRD.

O sea, al compararar los resultados publicados en el día de hoy por la firma encuestadora Gallup en relación con la simpatía de los cuatro principales partidos con la votación obtenida a nivel presidencial en las elecciones del 2016 notamos con excepción del PRD, una caída significativa.

Esta encuesta oculta los verdaderos resultados del PRD, esa organización esta mas allá de ese crecimiento.

El PRD tiene más del 10 % actualmente, contrario a lo dicho por Gallup hasta Asisa que no pro PRD otorga un 7%.

Veamos lo que dice la Gallup, que revela con excepción del PRD, una caída significativa en la simpatía de los partidos:

PRD

Obtuvo en las elecciones del 2016 el 5.86 % y la Gallup-Hoy le otorga el 4.4 % de la simpatía en el electorado, lo que representa una diferencia o disminución de un 1.4%.

Este bajo porcentaje del 1.4 está dentro del margen de error de la encuesta por lo que técnicamente significa que el PRD tiene la misma simpatía que en las elecciones de 2016. Es decir, no hay disminución de importancia estadística, según la Gallup.

PRM disminuyo un 12,1 por ciento

Obtuvo en las elecciones de 2016 el 26.8 % y la Gallup-Hoy le otorga un 14 % de la simpatía en el electorado, lo que representa una diferencia o disminución de un 12.1%

PLD disminuyo de un 11.6 %.

Obtuvo en las elecciones de 2016 el 50.2% y la Gallup-Hoy le otorga un 38% de la simpatía en el electorado, lo que representa una diferencia o disminución de un 11.6 %.

PRSC disminución de un 3.5 %.

Obtuvo en las elecciones de 2016 el 5.6 % y la Gallup-Hoy le otorga un 2.1% de la simpatía en el electorado, lo que representa una diferencia o disminución de un 3.5 %.

Esto demuestra que el PRD, a dos años de las elecciones generales del 2020, si acrecienta la ruta que ha diseñado será el partido de crecimiento y determinación, el que decidirá el rumbo del proceso electoral dominicano.

El objeto de nuestro análisis, el propósito es con esto datos frio mostrar la certeza del camino tomado por Miguel Vargas y el PRD, después de la división sufrida, que hay una evolución del crecimiento y liderazgo en el Partido de la Revolución Dominicano (PRD).

Hay una tendencia a crecimiento del PRD, ha estabilidad interna a su positiva relación de alianza con Danilo Medfina-PLD.

La estrategia política y electoral de Miguel Vargas, líder del PRD, están dando resultados, poniendo al PRD en una etapa de recomposición y alianzas externas e incluso interna.

El proceso interno para la renovación de líderes, la llegada de nuevos dirigentes y, de manera informal las alianzas internas ha sido el éxito del PRD.

Los cambios y ajustes internos, el desarrollo y relevo del liderazgo en el PRD ha sido acertado por parte del nuevo líder del partido blanco, Miguel Vargas.

El ciclo político del PRD con Miguel Vargas es de crecimiento, cohesión y cambio en el PRD.

El PRD decidirá el rumbo del proceso electoral del 2020, claro, si continua su agenda de crecimiento, de organización y adecuación electoral.

El autor es periodista

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Martinez Moya

Una sentencia curiosa del TSA. Por Julio Cury

El art. 29 de la Ley No. 675-44, sobre Urbanización, Ornato Público y Construcciones, del 31 de diciembre de 1944, prevé tres circunstancias excepcionales que pueden motivar a los alcaldes a declarar en sus respectivas jurisdicciones “cuando un edificio terminado constituye peligro público, un estorbo público o es lesivo al ornato”. Peligro público, de conformidad con dicha disposición, es “Todo edificio, obra o construcción que presente una amenaza para la seguridad de sus moradores, vecinos, de los transeúntes o cualesquiera otras personas y que por esto mismo requiera su destrucción total o parcial”.

No se precisa ser erudito para deducir que la peligrosidad a que se refiere el legislador es la estructural, de modo que asegure la integridad física de los munícipes ante un determinado evento fortuito o de fuerza mayor. En efecto, la facultad de los alcaldes municipales y de distritos municipales se circunscribe a evaluar la infraestructura de las edificaciones, tanto en planta como en elevación, ya que buena parte de la población, especialmente la de escasos recursos, realiza edificaciones en zonas vulnerables y sin asesoramiento profesional, lo cual incrementa la posibilidad de su colapso.

En esos casos es que el alcalde puede intervenir al amparo de la Ley No. 675-44, no así cuando la peligrosidad resida en la ocupación de intrusos ni cuando atente contra el derecho a la salud, circunstancias que escapan del ámbito competencial de los gobiernos locales. ¿A qué viene todo esto? Pues a que por Sentencia No. 030-2018-AC-00030, del 13 de agosto pasado, la Primera Sala del TSA acogió una acción de amparo de cumplimiento, ordenándole al ADN, no así a su Alcalde que es la autoridad pública a quien expresamente la Ley No. 675-44 le reconoce tal potestad, “agotar el procedimiento previsto por la Ley No. 675-44…”.

El tribunal consideró que existían “posibilidades sumamente altas de que corran o estén en peligro los derechos a la salud e integridad personal” de los accionantes, para lo cual no se sustentó en un informe pericial que acreditara el peligro estructural del inmueble cuya destrucción se pretendía, sino en la opinión de un alguacil que penetró en el sin permiso consentido de su propietario para levantar un acto de comprobación.

¿Qué dijo haber visto? Pues “desechos (sic) de bebidas alcohólicas, materias fecales y olores a orines, colillas de cigarrillos, cartones en el piso, chasis de un vehículo… en la cual consta además un abandono del inmueble que ha sido objeto de refugio para desaprensivos”. ¡Válgame Dios! Nada de eso, ni siquiera visto con lupa de aumento, constituye peligro público en el lenguaje de la Ley No. 675-44. A propósito, ¿alguien sabe que son “desechos de bebidas alcohólicas”?

En cuanto al “… abandono del inmueble que ha sido objeto de refugio para desaprensivos”, es obvio que más que de una subjetividad, se trata de una presunción especulativa, pues el ministerial no dijo haber visto a los supuestos desaprensivos, por lo que estuvo lejos de ser una comprobación con valor probatorio. Y aún los hubiese alcanzado a ver, tampoco justificaba la sentencia comentada, toda vez que no se trata del peligro público al que se refiere la repetida Ley No. 675-44, sin omitir que la prevención del peligro que pudiera degenerar de semejante hecho, no es responsabilidad de ningún ayuntamiento, sino de la Policía Nacional y el Ministerio Público.

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