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CIENCIAS

Bayer apuesta por la agricultura intensiva con la compra de Monsanto por US$63 mil millones

El grupo alemán Bayer se convertirá este jueves en un gigante mundial de los pesticidas y las semillas al cerrar la compra de la compañía estadounidense Monsanto, con la intención de ofrecer una agricultura cada vez más estimulada por la biotecnología.

La adquisición por 63.000 millones de dólares (54.000 millones de euros), la mayor jamás realizada por Bayer en el extranjero, “conlleva un alto riesgo para la reputación, pero también enormes oportunidades de mercado”, resume el diario alemán Frankfurter Allgemeine Zeitung.

Bayer trató de disipar la polémica que rodea a la empresa estadounidense al anunciar el lunes la supresión de la marca “Monsanto”, sinónimo para sus detractores de las peores facetas de la agroquímica y asociada a una serie de acciones judiciales.

Pero la operación es meramente cosmética: las marcas pertenecientes a Monsanto conservarán sus nombres, como Dekalb (semillas de maíz y colza), De Ruiter (semillas hortícolas) o Round Up, un controvertido herbicida acusado de ser nocivo para la salud.

Y Bayer, que insistió durante tiempo para convencer a Monsanto antes de lograr su visto bueno en septiembre de 2016, quiere aprovechar las enormes oportunidades generadas por la necesidad de producir más en superficies limitadas.

Concentración

Logotipos de la farmacéutica alemana Bayer (izq) y del estadounidense Monsanto en sendas imágenes de archivo© AFP/Archivos John Thys, Patrik Stollarz

“Alimentar a una creciente población mundial es un desafío a largo plazo al que queremos contribuir”, anunció el martes el consejero delegado de Bayer, Werner Baumann, en el diario Handelsblatt.

Al lanzar la operación de compra, Bayer detalló su visión del planeta para 2050: un mundo con 10.000 millones de personas que alimentar y tierras cultivables limitadas y perturbadas por el calentamiento global.

Con 115.000 empleados, unos ingresos anuales combinados de 45.000 millones de euros –53.050 millones de dólares–, incluidos 19.700 millones de euros solamente para la actividad agroquímica, el futuro Bayer encabezará un sector en pleno proceso de concentración empresarial.

El año pasado, la compañía estadounidense Dow Chemical fusionó con su compatriota DuPont, y la china ChemChina compró la empresa suiza Syngenta por 43.000 millones de dólares, dos operaciones que preocuparon a los defensores del medioambiente.

De rebote, esos cambios han aumentado el tamaño del grupo estadounidense FMC, que se ha quedado con los herbicidas e insecticidas de DuPont, y del alemán BASF, que va a adquirir actividades valoradas en 7.700 millones de euros cedidas por Bayer para lograr el visto bueno de las autoridades de competencia.

Preocupación

Bayer apuesta por la complementariedad entre sus productos fitosanitarios y el dominio de Monsanto en “las biotecnologías de las plantas”, según Werner Baumann, dos ámbitos que necesitan enormes esfuerzos de investigación y desarrollo.

“Los tres nuevos conglomerados”, DowDupont, ChemChina-Syngenta y Bayer “controlarán más del 60% del mercado de las semillas y de la agroquímica”, “suministrarán casi todos los OGM (organismos genéticamente modificados)” y “tendrán la mayoría de las patentes sobre las plantas”, señalaba el año pasado la Fundación Heinrich Böll, cercana a los ecologistas alemanes.

Al igual que muchas asociaciones ecologistas, ésta teme que Bayer y sus dos competidores “impongan los productos, los precios y los estándares de calidad”, mientras influyen en las decisiones políticas entre bambalinas.

“Escucharemos a nuestros críticos y trabajaremos juntos ahí donde exista una posibilidad de entendimiento”, prometió por su parte el consejero delegado de Bayer, que defendió sin embargo que la agricultura “es un tema demasiado importante para que divergencias ideológicas impidan el progreso”.

Desde el futuro del glifosato, un herbicida muy cuestionado en Europa, hasta el de los OGM, el porvenir del sector depende en gran medida de las futuras políticas medioambientales y de seguridad alimentaria, con importantes diferencias geográficas.

“Los continentes en pleno auge son África y América Latina”, mientras que Estados Unidos y Asia “siguen desarrollando su agricultura con preocupaciones medioambientales”, y Europa se distingue por su hostilidad ante los OGM, resumía el lunes el presidente de Bayer Francia, Frank Garnier.

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CIENCIAS

Un segundo jurado en EE.UU. halla efecto cancerígeno en glifosato de Monsanto

Un jurado federal en Estados Unidos consideró este martes que un herbicida de Monsanto a base de glifosato fue un “factor substancial” en el cáncer de un hombre que utilizó durante décadas ese producto de la filial de Bayern.

Se trata del segundo veredicto culpando al glifosato de Monsanto de provocar cáncer después de que un jurado estatal en California condenara el año pasado a la compañía a pagar 289 millones de dólares -reducido luego a 78- a un jardinero expuesto al producto.

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CIENCIAS

La historia de los cubiertos

Conjunto de cucharas, tenedores, cuchillos y utensilios semejantes para el servicio de mesa.Así define la RAE esa palabra tan vulgarmente empleada, cubiertos. Un conjunto típico de la cultura occidental

Los palillos chinos, nacidos en los tiempos de la dinastía Han (206 a.C), se utilizaban para avivar las brasas o para llevarse a la boca manjares en pequeños trozos. Las civilizaciones antiguas consumían los alimentos con la mano. El poeta Ovidio recomendaba a las damiselas a comer con educación y sin mancharse la cara o la ropa.

Primero apareció el cuchillo y luego la cuchara. En cuanto al corte, existen muchos y variados: de queso, de pescado, de carne, de ostras,… En las clases altas, los invitados eran quienes traían su propio cuchillo, ya que no era proporcionado por el anfitrión. Lo que si existía era un cuenco con agua tibia, actualmente llamado finger bol, que servía para lavarse las manos al finalizar la comida.

Para las sopas o cremas, la cuchara es la mejor opción. Proveniente del latín “cochleare” y aunque se utilizaba en raras ocasiones, en el siglo XIII en los manuales de buena conducta, se reflejaba su uso dejando atrás beber algún alimento directamente del tazón.

Cubiertos - Tenedor

En la península ibérica, para estos caldos se utilizó durante muchos años un pan llamado “Mense”, que servía a la vez de plato y de comida una vez terminada la sopa. Tiempo más tarde, mense dio paso a mesa.

En cuanto al primer tenedor, era más bien un pincho de un solo diente que la princesa bizantina Teodora mandó fabricar. Se dice que su generalización se retrasó por la forma, que la Iglesia relacionó con un instrumento diabólico. Hasta que se impuso su utilización, la comida era cortada por sirvientes, y se incentivaba el consumir los alimentos con la mano.

En España, el uso de los cubiertos se generaliza en el siglo XVIII, donde cada comensal tenía su juego completo y los tenedores pasaron de dos a tres y de tres a cuatro dientes. Así fue la historia de los cubiertos

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