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El Gran Santo Domingo está entre las 10 ciudades Latinoamericanas que más crecerán en los próximos años

América Latina es la región más urbanizada del planeta. En poco más de una generación, entre 1950 y 2010, la proporción de personas que vivían en las ciudades creció de alrededor del 30% a poco más del 85%. En 2050, el 90% de los latinoamericanos vivirán en ciudades. Hoy en día, hay más de 55 ciudades en América Latina con poblaciones de un millón de personas o más, incluidas algunas de las áreas metropolitanas más grandes del planeta. Según cómo se cuente, hay alrededor de 2000 ciudades que impulsan la economía de América Latina. Ninguna otra parte del mundo se ha urbanizado con más rapidez.

Image: ONU, Perspectivas Mundiales de Urbanización (2014).

Solo hay un problema: las ciudades latinoamericanas no cumplen con su promesa. Una de las razones principales es que tienen una insuficiencia de infraestructuras masiva.

Si bien está claro que la urbanización ha traído una serie de beneficios sociales y económicos, las ciudades latinoamericanas han tenido que luchar para absorber a las personas recién llegadas del campo. Los gobiernos fallaron para ubicar a las personas en zonas apropiadas y, en lugar de solucionar el problema, la élite adinerada miró hacia otro lado. Como resultado, la pobreza pronto se transformó en urbana. En la actualidad, alrededor del 25% de las y los habitantes de las ciudades latinoamericanas, más de 160 millones de personas, viven en barrios pobres. Esto ha exacerbado el desequilibrio de la oferta y la demanda de vivienda: el 75% de las viviendas nuevas son “informales”. Como resultado, la gente pobre en las ciudades carece de un título de propiedad formal y acceso a los servicios más básicos.

Debido a la mala planificación y la disfunción en los mercados de la vivienda, decenas de millones de personas viven en condiciones nefastas, a menudo en las afueras de la ciudad. En general, enfrentan grandes brechas cuando se trata de acceder a los servicios básicos: más del 77% de las y los latinoamericanos carecen de instalaciones sanitarias seguras y solo el 28% de las aguas residuales recolectadas en las alcantarillas se trata. No es sorprendente que las personas residentes más pobres de las ciudades recurran con frecuencia a proveedores informales, incluidos los grupos de la mafia y las milicias, para satisfacer sus necesidades diarias.

Los efectos secundarios de la hiperurbanización de América Latina afectan a todas las capas de la sociedad. Las ciudades latinoamericanas en expansión a menudo adolecen de mala conectividad física, social y digital y mucha fragmentación. Las ciudades en toda la región son a menudo dispersas y desiguales. Debido a soluciones inadecuadas de transporte público (y a un exceso de dependencia en los automóviles), las ciudades de la región se encuentran entre las más congestionadas del planeta. Con demasiada frecuencia, las élites de la ciudad ocultan estos problemas. Confrontados con estos problemas, incluyendo los niveles epidémicos de delincuencia, estas deficiencias en las infraestructuras son cada vez más difíciles de ignorar.

La brecha financiera

A pesar de haber logrado grandes avances en la reducción de la pobreza en las últimas décadas, las ciudades de América Latina están luchando para enfrentar los desafíos de infraestructura más básicos. Esto se debe en parte al crecimiento desaceleradode los últimos años, que ha frenado la inversión en los sectores de vivienda, tratamiento de agua, transporte público, energía (renovable) y telecomunicaciones. Los masivos escándalos de corrupción, incluidas las investigaciones en cascada de Lavo Jato en Brasil, han tenido un efecto horrendo en, al menos, 15 países latinoamericanos.

En consecuencia, existen importantes brechas de financiación en lo que respecta al gasto en infraestructura. Los estudios sugieren que la región tendrá que aumentar el gasto total del 3% al 5% del PIB, alrededor de 180 mil millones de dólares al año, para cerrar la brecha. En la actualidad, los países de América Latina gastan menos proporción de su PIB en infraestructura que cualquier otra región, con excepción del África subsahariana. Más del 70 % de sus gastos en infraestructura provienen del sector público, y solo el 20 %, del sector privado.

Para atraer financiación privada, se debe establecer una visión, un plan, para las ciudades en todos los niveles de gobierno. Una estrategia clara, con objetivos, metas e indicadores, que establezca las pautas para la inversión pública y privada. Las autoridades municipales también deben desarrollar un flujo predecible de proyectos que abarquen el transporte público, la vivienda, la energía, el agua, los desechos y la economía digital. Del mismo modo, las ciudades deben estandarizar los procedimientos de inversión, incluso reducir la burocracia administrativa donde sea posible. Ninguna de estas prioridades es nueva, pero eso no las hace menos importantes.

Un imperativo fundamental en las ciudades de América Latina es que las inversiones beneficien a las personas con menos recursos económicos, sean sostenibles y aprovechen el potencial de las nuevas tecnologías. Esto significa elaborar estrategias que privilegien el impacto social desde el comienzo. También significa apoyar a las autoridades locales a construir con más densidad y reducir la expansión vertical; desarrollar estrategias para atraer y retener a los residentes talentosos; y construir ciudades que se adapten a una población que envejece. En último término, las ciudades más exitosas serán aquellas que trabajen con una amplia gama de socios para planificar el futuro.

Soluciones innovadoras

Algunos gobiernos latinoamericanos han tomado medidas para promover la infraestructura urbana a favor de las y los pobres, especialmente con respecto a la vivienda. Tome el caso de los esquemas de vivienda pública como Minha Casa Minha Vida (en Brasil), Quiero a mi Barrio (en Chile) y el Programa de Mejoramiento de Barrios(Argentina) junto con otros programas en Chile, Perú y Uruguay. Si bien estas intervenciones tenían la intención de reducir la brecha de vivienda asequible, en algunos casos los proyectos se limitaron a la periferia de las ciudades y no se integraron con un transporte público urbano más amplio ni con la prestación de servicios. Como resultado, a veces han reforzado involuntariamente la exclusión y segmentación.

Image: ONU, Perspectivas Mundiales de Urbanización (2014).

Mientras tanto, las autoridades públicas de América Latina han generado avances impresionantes en lo que respecta al transporte público integrado. Los ejemplos más aclamados son los esquemas de Bus Rapid Transit (BRT) tales como los establecidos en Curitiba (Brasil), el TransMilenio en Bogotá (Colombia) y los esquemas de transporte integrados en Medellín (Colombia), el Transantiago en Santiago (Chile) y Metrobús en ciudad de México. Hoy, más de 42 ciudades importantes de América Latina han introducido sistemas de transporte masivo y otras 327 han construido carriles para bicicletas.

Si bien todas estas iniciativas fueron impulsadas por líderes con visión de futuro, basadas en planes a largo plazo e involucradas en alianzas estratégicas, todas debieron enfrentar desafíos en relación con la generación de financiamiento. Los procedimientos engorrosos y la burocracia habitualmente hacen que la aprobación e implementación de los proyectos se haga a paso de tortuga. Igualmente importante, a pesar de las bajas tasas de interés en América Latina, los gobiernos municipales luchan por obtener préstamos. Según The Economist, la deuda del sector público no financiero ha aumentado de alrededor del 30,6% del PIB en 2007 a más del 40% en la actualidad (y hasta el 74% en Brasil).

Construcción para el futuro

Las ciudades latinoamericanas están luchando por atraer financiamiento para el desarrollo de sus ciudades, pero esto no se debe a la escasez de dinero en el sistema global. De hecho, hay un capital internacional considerable disponible, al menos 7,4 billones de dólares están solo en las manos de los fondos soberanos de inversión. Pero los inversores buscan estabilidad y escalabilidad. Están buscando ciudades latinoamericanas con las condiciones adecuadas: un plan a largo plazo para el crecimiento urbano, liderazgo capaz que abarque múltiples términos, entornos normativos estables, agencias públicas competentes (y despolitizadas), solvencia crediticia razonable y bajos niveles de corrupción.

Suponiendo que se cumplan la mayoría de las condiciones mencionadas anteriormente, existen amplias oportunidades para financiar el desarrollo de la infraestructura urbana en América Latina. Por ejemplo, las ciudades regularmente hacen asociaciones entre los sectores público y privado para recaudar fondos internacionales. Las ciudades también trabajan con instituciones de terceros, como la Corporación Financiera Internacional (CFI) para reducir el riesgo de las inversiones. Las principales fuentes nuevas de capital, incluidas las afluencias sin precedentes de China, también están impulsando el desarrollo urbano. Y, a su vez, las propias ciudades están explorando más oportunidades para acceder al financiamiento local, desde bonos hasta mecanismos de financiamiento mancomunado.

Si las ciudades de América Latina tienen verdaderos deseos de prosperar, tendrán que mirar hacia el futuro. Las políticas que respalden el crecimiento y la redistribución de los ingresos se requieren con urgencia. Abordar las restricciones de accesibilidad para los más vulnerables es fundamental. Esto significará experimentar con la titulación de la tierra, los derechos de ocupación, los arrendamientos intransferibles a corto plazo, los fideicomisos de terrenos comunitarios y las protecciones contra los desalojos. Los gobiernos deberán ser más proactivos en la adquisición de tierras, el desarrollo de normas para la determinación de zonas más inteligentes y la generación de empresas conjuntas para impulsar un desarrollo industrial y totalmente nuevo. Se deben evitar los errores del pasado: la vivienda pública y los servicios deben construirse más cerca del centro de los distritos comerciales de la ciudad. En algunos casos, los gobiernos locales también deberán alentar el alquiler de viviendas (incluso con impuestos preferenciales, subsidios y regímenes especiales para la vivienda) y aumentar el poder adquisitivo de los residentes más pobres.

Las ciudades latinoamericanas tienen una oportunidad real de despegar en el siglo XXI. Un liderazgo valiente, una toma de decisiones y planificación inteligentes, y una inversión cuidadosa en la infraestructura moderna son fundamentales para ponerlos en marcha. Solo vea el caso de la electricidad. Si las ciudades dependen de la tecnología actual, la infraestructura eléctrica de Sudamérica costará entre 23 y 24 mil millones de dólares al año. Según un reciente estudio del Banco Mundial, si se implementaran energías renovables y otras estrategias de conservación, los costos recurrentes caerían a 8 o 9 mil millones. Las ciudades de la región tienen un enorme potencial sin explotar: lo que requieren urgentemente es la agilidad para liberarlo.

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Gobierno dominicano tampoco firmará Pacto Global sobre Refugiados

Santo Domingo.- El Gobierno dominicano decidió no adoptar al Pacto Global sobre los Refugiados que será conocido este lunes, durante la Sesión Plenaria de la 73ª Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas, en Nueva York.

A continuación colocamos el texto íntegro emitido por el Ministerio de Relaciones Exteriores (MIREX):

El Gobierno de la República Dominicana ha decidido no adoptar al Pacto Global sobre los Refugiados que será conocido el próximo lunes 17 de diciembre 2018, durante la Sesión Plenaria de la 73ª Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas en Nueva York.

Reconocemos el carácter humanitario del Pacto de Refugiados y el interés de buscar una cooperación internacional para enfrentar los serios problemas y desafíos que generan los grandes desplazamientos humanos en diferentes partes del mundo como consecuencia de conflictos bélicos, guerras civiles y múltiples situaciones de crisis que afectan a diferentes países y regiones del mundo.

La República Dominicana se identifica con el espíritu del pacto y con aspectos fundamentales de este a la luz de sus compromisos que se derivan de su propia legislación y de las convenciones internacionales que el Estado dominicano ha suscrito y ratificado, especialmente la Convención sobre el Estatuto de los Refugiados, del 28 de julio de 1951, aprobada por el Congreso Nacional mediante resolución núm. 694 del 8 de noviembre de 1977, así como el Protocolo sobre el Estatuto de los Refugiados, del 31 de enero de 1967, aprobado por el Congreso Nacional mediante resolución núm. 694 del 8 de noviembre de 1977.

Sin embargo, algunos de los principios del Pacto están sustentados en dos instrumentos internacionales de los cuales la República Dominicana no es parte: la Convención sobre el Estatuto de los Apátridas de 1954 y la Convención para Reducir los Casos de Apatridia de 1961, que, si bien esta última fue firmada por nuestro país el 5 de diciembre de 1961, no se ha producido su ratificación. Esta situación obliga a estudiar a fondo los compromisos que se derivan de dichas convenciones y si estos se ajustan a la Constitución y al resto del ordenamiento jurídico dominicano, ya que todo lo concerniente a refugiados y migrantes debe ser interpretado y aplicado conforme a los derechos y garantías fundamentales consagrados en la Constitución y en los tratados internacionales debidamente ratificados por el Estado dominicano.

En el territorio nacional solo el Estado dominicano puede conceder la condición de refugiado. No obstante, el Pacto pretende proporcionar las bases para una distribución de la carga y la responsabilidad entre los Estados miembros de las Naciones Unidas, lo que podría ser contrario al interés nacional y al ordenamiento jurídico dominicano. Desde un punto de vista práctico, esa distribución de cargas y responsabilidades podría afectar la capacidad de República Dominicana para acoger cantidades considerables de personas susceptibles de ser declaradas como refugiados conforme al nuevo estatuto internacional.

Un aspecto particularmente sensible es la formulación contenida en el Pacto en el sentido de que si bien el clima, la degradación ambiental y los desastres naturales no provocan, en sí mismos, los desplazamientos de refugiados, dichos fenómenos interactúan cada vez más con las causas de estos movimientos. Dadas las características particulares de la República Dominicana, adoptar una definición tan abierta de la condición de refugiado podría ser contrario al interés nacional.

La República Dominicana es un país solidario que asume con seriedad sus compromisos internacionales. Asimismo, cuenta con una legislación sobre refugiados que está siendo objeto de discusión en las instituciones relevantes del Estado para una posible revisión y actualización.

La República Dominicana reitera su compromiso con la cooperación internacional en el marco de las Naciones Unidas para contribuir con la paz, la seguridad, la resolución pacífica de los conflictos y la protección de los derechos humanos.

A la luz de estas consideraciones, la República Dominicana se abstendrá en la próxima votación relativa a la adopción del Pacto Global sobre Refugiados.

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Encuentran muerto a Colin Kroll, cofundador de la popular aplicación HQ Trivia

Según los informes, Colin Kroll, cofundador de la plataforma de alojamiento de videos Vine y de la popular aplicación HQ Trivia, murió por una aparente sobredosis de drogas. Tenía 35 años.

Los oficiales ingresaron a su apartamento en el centro de Manhattan después de que su novia llamara a la policía y solicitara un cheque de asistencia social, según el sitio web de noticias de entretenimiento TMZ. Fue declarado muerto en el lugar.

El sitio web, citando a una fuente policial, dijo que se cree que Kroll murió de una sobredosis de drogas con cocaína y heroína. Parafernalia de drogas fueron encontradas cerca de su cuerpo en el dormitorio.

Kroll fue parte del equipo original de Vine, pero más tarde fue despedido por Twitter por ser un mal administrador. Él y Rus Yusupov crearon la aplicación HQ Trivia, que en algún momento fue una de las aplicaciones más populares para el iPhone.

Noticia en desarrollo…

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