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Barcelona prescinde de Endesa y se conecta a su propia eléctrica pública

Sábado 30 de junio del 2018, Endesa acaba de perder a uno de sus mayores clientes, el Ayuntamiento de Barcelona, de aquellos que pagan una factura anual de 34 millones de eurosa. A medianoche, los semáforos, las farolas de la vía pública y el alumbrado de las bibliotecas y de cualquier otro tipo de edificio municipal habrán pasado a ser alimentados por una nueva empresa eléctrica pública, Barcelona Energia (BE), propiedad del ayuntamiento, uno de los proyectos emblemáticos del gobierno de Ada Colau, tal vez casi el único que se ha ejecutado sin contratiempos, retrasos y polémicas. La meta principal no era solo el ahorro, aunque también lo habrá, unos 710.000 euros al año, sino la consecución de un cambio de modelo, a la vista de que la privatización del sistema eléctrico en España, lejos de fomentar una sana competencia que contribuyera a bajar la factura de la luz, ha permitido obtener unos “beneficios astronómicos” (en palabra de denuncia de la alcaldesa) a la par que nacía un concepto inédito tiempo atrás, la pobreza energética.


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