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Orlando Jorge Mera

Consolidación y perfeccionamiento de las estadísticas sobre siniestros viales

En la República Dominicana, según el último Informe Mundial sobre Seguridad Vial publicado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) en el año 2015, se estableció una tasa de muertes por siniestros viales de 29.3 por cada 100 mil habitantes, es decir, casi 3 mil fallecidos.Debido a esta dramática situación, que nos colocaba como el país del continente con la mortalidad más alta por accidentes de tránsito, el Gobierno, encabezado por el presidente Danilo Medina, emprendió la tarea de, por un lado, diseñar un Plan Estratégico Nacional de Seguridad Vial (PENSV), y por el otro, promulgar e implementar la nueva política de movilidad, transporte terrestre, tránsito y seguridad vial, sustentada en la Ley No. 63-17 que crea al Instituto Nacional de Tránsito y Transporte Terrestre (INTRANT), el cual nos toca dirigir desde su puesta en operación en julio del pasado año 2017.

Esta ley también crea bajo la dependencia del INTRANT al Observatorio Permanente de Seguridad Vial (OPSEVI), al que se le asigna la misión de recolectar y gestionar información oportuna, objetiva y confiable, que contribuya a la determinación de las causas y efectos de los siniestros viales.

Sin embargo, el INTRANT no está solo en este esfuerzo, ya que contamos con el apoyo de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), oficina regional de la OMS, con la que ya se trabajó una primera experiencia de consolidación estadística de seguridad vial del país, cuyos resultados podrán apreciarse en el próximo informe que ese organismo publicará a finales de este año, con datos correspondientes al año 2016, es decir, en una época anterior a la existencia de la Ley No. 63-17, y anterior a la entrada en funcionamiento del INTRANT.

Adicionalmente, en el INTRANT contamos con el asesoramiento del Instituto Universitario de Tráfico y Seguridad Vial (INTRAS) de la Universidad de Valencia, detrás del cual se encuentran una serie de investigadores especialistas.

Ahora bien, los datos estadísticos de accidentes, lo que se conoce como “epidemiología”, tienen varias dimensiones y objetos entre los que se encuentran:
Definir el estado del problema, su magnitud y evolución; identificar los factores que causan el problema y aumentan el riesgo; determinar la estrategia de intervención más adecuada; evaluar la eficacia de las medidas.

Reconocemos que en el actual proceso de consolidación de la información estadística existente se identifican dificultades: Dispersión de las fuentes de datos, baja fiabilidad de los datos y falta de información. Partiendo de esta realidad, el INTRANT ha iniciado a través de su Observatorio las siguientes tareas:

1. Recoger, integrar y relacionar todas las bases de datos existentes

Se han integrado ya las 3 fuentes primarias principales de información sobre siniestros viales: el Ministerio de Salud Pública, el Instituto Nacional de Ciencias Forenses (INACIF) y la Dirección General de Seguridad de Tránsito y Transporte Terrestre (DIGESETT).

2. Explotar mayor y mejormente los datos existentes.

Estamos haciendo una explotación estadística más exhaustiva de los datos existentes, con el objetivo de obtener mayor conocimiento utilizando metodologías más complejas que permitan identificar las relaciones entre las distintas variables y/o factores.

3. Mejora de la recogida de datos

Como resultado de la exploración inicial, se está tratando de identificar y analizar mejor los déficits actuales para establecer una serie de acciones que contribuyan a que se mejoren los datos de todas y cada una de las bases existentes.

4. Generar nuevas fuentes de datos

Se están generando nuevas fuentes de información que hasta el momento no se estaban considerando y consecuentemente registrando.

5. Establecer nuevos indicadores

Finalmente, se trabaja en establecer una serie de indicadores del problema, que al margen de los datos brutos, tengan la consideración de variables moduladoras que puedan relativizarlos para buscar la homogeneidad en las comparativas, tales como el parque de vehículos existente, el número de conductores, etc.

Toda esta ardua tarea se está abordando desde el rigor de la fundamentación científica, y contará con una dimensión relativa a la formación de los implicados actuantes.

También, para acceder a cooperación técnica de países experimentados,nos hemos incorporado a organismos internacionales importantes, comoel Observatorio Iberoamericano de Seguridad Vial, donde por primera vez una nación del Caribe, República Dominicana, fue elegida para formar parte de la directiva.

Con todas laspresunciones y principios mencionados,desde el INTRANT estamos realizando un esfuerzo para coordinar con todas las instituciones y actores involucrados, desde la firme convicción de servicio público que hemos transmitido e impregnado a todo nuestro equipo, con la esperanza de que los mismos sean compartidos por todos en pro de un bien mayor común que beneficiará a todos los Dominicanos.

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OPINIONES

El frenazo oportuno. POR JULIO MARTÍNEZ POZO

La crisis de refugiados del 2015, el mayor éxodo que haya conocido la humanidad después de la Segunda Guerra Mundial, ha sido aprovechado por sectores de la Oragnización de las Naciones Unidas para herir de gravedad al sobreviviente protagónico de la Paz de Westfalia, el Estado Nación, a cuyos gobernantes se trata de conducir a suscribir un convenio que coloca atributos soberanos de regulación migratoria, en manos de una gobernanza intercional.

En la denominada conferencia de Nueva York, en 2016, descubrieron la “solución” de la estampida que se abalanzaba sobre Europa, a través del Mediterráneo, desde Siria, Africa, Oriente Medio, los Balcanes Occidentales y Asia del Sur: blindar con un ramillete de derechos, que no solo abarquen cosas tan esenciales como el respeto a su integridad física y dignidad humana, sino que impongan obligaciones a los estados receptores que igualen los derechos de los que han penetrado a su territorio con los de sus ciudadanos.

Esa salida es más cómoda que la que en verdad corresponde a la ONU: mediación en los conflictos de los que la gente está huyendo, para contener la hemorragia.

La coyuntura resultaba propicia para matar varios pájaros de un tiro, porque además de la crisis que vivía Europa, en América se había producido el triunfo de Donald Trump con un discurso antiimigrante, pero además en la antigua isla Hispaniola, hay un estado colapsado del que la ONU se hizo cargo por un tiempo y tuvo que salir huyendo sin variar su patética realidad.

El eufemísticamente bautizado como “Pacto para una Migración Segura, Regular y Ordenada”, también caía como anillo al dedo para empujar la salida que la comunidad internacional ha considerado más apropiada para desentenderse de Haití: fomentar la migración de haitianos hacia la República Dominicana y obligar a conferirle statuto legal.

Hay una de las obligaciones del acuerdo que sólo faltó ponerle nombre y apellido: RD, que es la de documentar a los inmigrantes ilegales, problema que no padecen los refugiados sirios, afganos, eritreos, de los Balcanes occidentales o de Asia del Sur, que se han embarcado desesperadamente hacia Europa, y, ni siquiera los centroamericanos que van en caravana hacia los Estados Unidos. Los únicos migrantes sin identidad son los haitianos, lo que evidencia la encerrona hacia la que se llevaba al país.

Afortunadamente, la sociedad dominicana, hizo saber de su rechazo causi unánime a ese acuerdo, y el Gobierno decidió desentenderse del engendro, argumentando, entre otras cosas, que “es sabido nacional e internacionalmente que nuestro país tiene presiones y desafíos en materia de migratoria que trascienden una coyuntura circunstancial; son más bien la expresión de una realidad estructural resultante de la condición prácticamente única en el mundo de una isla con dos países que tienen desbalances enormes en materia económica, social, medioambiental y se seguridad, lo cual requiere de políticas y de medidas que correspondan con la naturaleza del problema que enfrentamos

“Si bien el pacto propuesto tiene innumerables disposiciones que son bien vistas por el Gobierno dominicano, así como por la gran mayoría de los gobiernos alrededor del mundo, también tiene disposiciones que resultan contrarias al interés nacional. Aunque el pacto no tiene carácter vinculante por no tratarse de un tratado internacional estrictamente hablando, su adopción generaría compromisos al Estado dominicano que podrían socavar su capacidad para hacer valer sus normas migratorias e implementar con eficacia las políticas migratorias que el cumplimiento de esas normas exige”

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OPINIONES

Julio Cury: Así es la cosa

Nadie ignora que en la campaña electoral del 2012, fui asesor de Hipólito Mejía. Vinicio Castillo, acaso como si hubiese descubierto el hilo en bollito, quiso recientemente presentarme como incoherente al llamarme de “danilista” y republicar en su cuenta de tuiter uno de los tres comerciales televisivos que hice entonces en apoyo al ex gobernante.

Primero que nada, me permito aclarar que jamás he pertenecido al PLD, lo cual no es óbice para que exponga públicamente mis posiciones jurídicas sin detenerme a calcular si benefician o perjudican políticamente a un dirigente de ese partido. Condicionar hacerlo al aprovechamiento o afectación de intereses ajenos, sería oportunismo, por lo que nunca me guardo de los dientes para adentro mis convicciones, muchas de las cuales sean quizás erradas, pero son siempre mis convicciones.

He tenido la audacia intelectual de sostener públicamente que el vigésimo transitorio constitucional, al imponerle al presidente Medina la prohibición de aspirar “para el período constitucional siguiente ni a ningún otro”, viola su derecho de igualdad frente a sus iguales, esto es, frente a Hipólito Mejía y Leonel Fernández. En efecto, al retener como criterio de diferenciación su repostulación en el 2016, el constituyente discriminó, toda vez que los mencionados ex mandatarios también se repostularon de forma consecutiva y, sin embargo, el transitorio referido apenas contempló consecuencias en detrimento del actual jefe de Estado.

Vinicio se ha dedicado a la actividad política, y por tanto, le resulta muy difícil entender la tensión entre la misma disposición transitoria y el principio de igualdad, y que tal como lo he explicado en otras entregas, adjudica su sanción de forma irrazonable y arbitraria.

Y dejando ya de lado la antinomia constitucional, me apresuro a aclarar que reelegir es volver a elegir, lo que adaptado al quehacer público significa elegir una persona para ocupar el mismo cargo por segunda, tercera o enésima vez.

No se trata de hacerlo consecutivamente, sino en más de una ocasión. ¿Por qué lo digo? Pues porque los seguidores de Fernández pecan de ilógicos al abominar de la eventual repostulación de Medina, pues mientras la de este último sería la segunda, la del presidente del PLD sería la tercera, con posibilidad de aspirar a una cuarta.

Parecer que una cosa es con violín y otra con guitarra, ya que mientras la reelección de uno es mala, tal vez por no haberse prestado a ser títere de nadie, la del otro sería la panacea.

Coherencia no es permanecer anclado a un grupo contra viento y marea, sino actuar acorde con las ideas que se profesan. Quien esto escribe no aboga por la repostulación del presidente Medina, pero defiende su derecho constitucional a hacerlo en base a las razones que he ofrecido en múltiples escenarios, y que para mi satisfacción han sido socorridos por brillantes académicos de diferentes países del continente.

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