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Suzuki, Mazda y Yamaha admiten falsificaciones en los controles de contaminación

El presidente (centro) y dos directivos de Suzuki Motor se inclinan durante la rueda de prensa que dieron este jueves 9 de agosto en Tokio©

Un mes después de Nissan, los fabricantes japoneses Suzuki, Mazda y Yamaha Motor reconocieron haber falsificado los controles de contaminación de determinados vehículos, anunció este jueves el ministerio japonés de Transporte.

Estas irregularidades salieron a la luz después de que el gobierno ordenara investigaciones internas a los 23 fabricantes de automóviles y motos de Japón.

La investigación permitió establecer que Suzuki, Mazda y Yamaha Motor utilizaron “métodos inapropiados” en los controles de los vehículos.

Suzuki dio cuenta de 6.401 vehículos afectados, o sea la mitad de los vehículos sometidos a los teste entre 2012 y 2018.

Hace dos años, Suzuki ya había sido criticado tras admitir que midió la contaminación de sus vehículos en forma no reglamentaria.

En el caso de Mazda y Yamaha Motor, las falsificaciones son menos importantes, 3,8% de la muestra para el primero y 2,1% para el segundo.

Entre las 20 compañías restantes, la mayoría afirmó que no detectó ninguna irregularidad y otras todavía deben dar a conocer el resultado de sus investigaciones.

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TECH

Optimizan invernaderos con tecnología 4.0

Para optimizar con procesos tecnológicos la producción de hortalizas en huertos familiares, estudiantes de mecatrónica e ingeniería en sistemas computacionales y profesores del cuerpo académico de ingeniería aplicada de la Universidad del Valle de Puebla (UVP), coordinado por el maestro José Rodrigo Cuautle Parodi, realizan un proyecto de cultivo de invernadero hidropónico con procesos automatizados a partir de la tecnología 4.0.

La tecnología 4.0 se traduce como la cuarta revolución industrial que conlleva a la digitalización del sector manufacturero, impulsando la conectividad y el uso de nuevas tecnologías en los diferentes sectores productivos para que se adapten y evolucionen hasta lograr una mayor competitividad.

A partir de esta tecnología, en la UVP han desarrollado un invernadero hidropónico que permite al productor cosechas exitosas y seguras, libres de agroquímicos y en espacios reducidos, gracias al control automático de su operación, basado en sistemas de inteligencia artificial, capaces de controlar y regular factores como la humedad, flujo de riego, temperatura, luminosidad, entre otros aspectos.

“En un futuro vamos a tener deficiencias en el abasto de alimentos, además de que el aumento en la población va a ser exponencial, esto sin dejar de lado que el uso de agroquímicos también representa un problema mayor. Habrá entonces una necesidad de crecimiento en la producción del campo y probablemente no suceda a la par de las necesidades requeridas”, expresó en entrevista para la Agencia Informativa Conacyt, Eduardo Berra Villaseñor, académico investigador de la Universidad del Valle de Puebla.

Refirió que ante este panorama, la UVP se dio a la tarea de implementar un proyecto que, a partir de una visión multidisciplinaria, representara una opción de aprendizaje para los estudiantes y al mismo tiempo generara una opción viable y económica para fomentar el cultivo en invernaderos, apoyados en tecnología 4.0.

Para lograr su objetivo, desarrollaron un software llamado “Invernadero”, con el que controlan, desde una computadora o a través de un celular con una aplicación, cualquier información que generen los datos de los sensores colocados dentro del invernadero y que permiten monitorear las condiciones y necesidades de las plantas.

“Trabajamos con la red llamada Invernadero, gracias a los sensores tenemos información sobre la humedad, la altura, los niveles barométricos de posibilidades de lluvia y el nivel del tanque de agua con que se riegan los cultivos. Uno de los sensores monitorea la cantidad de luz, así como la cantidad de agua que está fluyendo en el sistema”, detalló Berra Villaseñor.

El académico mencionó que este sistema permite frenar la bomba o activarla para que el agua circule por los cultivos y también emite una alerta si la temperatura se eleva o si hay que regularla.

“Cuando hace mucho calor y hay mucha luz, se activa el riego para que la planta no se estrese con el cambio de condiciones climáticas. También si el nivel de agua llega a cero, automáticamente se abre la llave para que se llene otra vez el tanque de agua y la cosecha está asegurada. Este pequeño sistema permite que el productor o usuario no tenga que estar al pendiente todo el tiempo del cultivo y pueda realizar otras actividades, y si lo descuida, no habría problema porque el sistema controla todo”.

¿Qué se cultiva?

En la UVP, hasta el momento han cultivado lechuga orejona, jitomate y coliflor, lo que les permitió manejar parámetros en la programación de la luz, temperatura y humedad. No obstante, están en constante aprendizaje porque buscan diversificar su producción para enriquecer el sistema.

“Primero ponemos un cultivo de prueba y vamos sacando la información para alimentar la base de datos, a partir de ahí se fijan estándares para un cultivo posterior, es decir, se perfecciona el sistema de inteligencia artificial. De esta forma, cuando al programa se le indica que se cultivarán jitomates, solo busca los parámetros de esta verdura que ya registró y los aplica en un siguiente cultivo para su adecuado desarrollo”.

La inteligencia artificial actuará en este proyecto cuando el sistema detecte los niveles de luz y temperatura y dé sugerencias de lo que requieren las plantas para que tengan un mejor crecimiento. El internet de las cosas convierte así este invernadero en un sistema inteligente.

Colaboración y aprendizaje

La idea de desarrollar este proyecto surgió cuando el biotecnólogo Juan Ramón Torres conversó con el maestro Berra Villaseñor sobre las necesidades que tenía en cuanto al cuidado y manejo de un invernadero, ya que representaba un reto por el tiempo invertido, sobre todo en el riego, además de que las condiciones para su funcionamiento estaban establecidas por el estatus visual que hacía de la planta.

“Conocí al maestro Eduardo Berra en un curso y tuvimos varias ideas en conjunto cuando le comenté que tenía un invernadero y hacía manual el riego”.

La colaboración se concretó después de que se montó el invernadero dentro de la UVP, donde los estudiantes de mecatrónica, Jonathan Álvarez y Edson Aguilar, desarrollaron un sistema de control automático de luminosidad.

“Básicamente es recorrer unas cortinas de forma automática para que regulen la cantidad de luz que ingresa al invernadero, para que las plantas tengan las condiciones óptimas para que crezcan lo mejor posible”, expresó en entrevista Jonathan Álvarez.

Edson Aguilar desarrolló la parte de la conductividad eléctrica de la solución efectiva, es decir, el mecanismo de transporte de agua y nutrientes hacia la planta para que pueda mantenerse de forma adecuada. Asimismo, participa en el diseño de sensores que puedan conectarse con la red wifi y faciliten al usuario la operación del invernadero.

Hasta el momento, el invernadero ya opera con algunos sensores diseñados por un exalumno, Daniel Angoa, quien recicló baterías de cargadores de laptop para crearlos y posteriormente los imprimió en 3D en forma de hojas.

Ángel Ortega de la Luz también participa en este proyecto, él es estudiante de ingeniería en sistemas y su función consiste en desarrollar la aplicación que permita el control automático de este sistema a través de un dispositivo.

“Se puede contar con dos aplicaciones en Android y manejarla con un navegador web, mediante una dirección URL o bien, tener un dominio que nosotros agregamos. Lo que se tiene que hacer es recibir los datos que arroja la tarjeta de red, transformarlos y ponerlos de manera gráfica para que el usuario interactúe de manera intuitiva en la aplicación que se va a generar”, explicó Ortega de la Luz.

Estos estudiantes son la segunda generación que participa en este proyecto, del cual ya se han generado cuatro proyectos de tesis, agregó la maestra Mónica Pérez Castañeda, docente e investigadora de este cuerpo académico, quien añadió que las cosechas se han empleado para productos elaborados por estudiantes del área de gastronomía y nutrición.

Pérez Castañeda expresó que lo que sigue es desarrollar otras propuestas para implementar un invernadero comercial con capacidad para 225 plantas, además se mantienen abiertos para establecer colaboraciones o recibir apoyos para poder trasladar esta experiencia a escuelas de nivel básico en zonas marginadas.

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TECH

11 hábitos de ciberseguridad a tener en cuenta


Comenzando un nuevo año, ESET Latinoamérica compartió una guía con datos útiles que ayudan al usuario a cuidar su información y la de sus contactos a la hora navegar por Internet o utilizar redes sociales.

1. Denunciar cualquier tipo de abuso que se vea en las redes sociales

Muchas veces, las redes sociales son el escenario en el que se producen delitos informáticos. Ya sea casos de grooming, acoso u otro tipo, es importante realizar la denuncia. Algunas redes sociales como Facebook ofrecen una guía para reportar un hecho inapropiado que contempla casos que van desde un perfil falso, contenidos ofensivos o algún otro tipo de delito de carácter sexual, entre otros. En Argentina, la ONG Argentina Cibersegura elaboró una guía para saber cómo denunciar un delito informático.

2. No compartir noticias y concursos de dudosa reputación

Las noticias falsas son un problema, ya que muchos de estos mensajes apelan a lo emocional logrando viralizarse de forma rápida. En el caso de los concursos, es importante recordar revisar los términos y condiciones, que el organizador sea fácilmente identificable, que exista una fecha para la entrega de premio y corroborar que haya otros participantes. En caso de que sea demasiado tarde, si el concurso fue promocionado a través de Facebook se debe utilizar la opción “denunciar”.

3. Si se está al tanto de un ataque o estafa, compartir la información en redes sociales

Al recibir un mensaje a través del correo o redes sociales que se trate de una estafa, avisar a quien lo envió y avisar a los contactos. También se puede informar a través de las redes sociales para que los usuarios estén alertas y no caigan en la trampa.

4. Revisar qué permisos se le da a las apps asociadas a los perfiles

El episodio de Facebook y Cambridge Analytica donde la red social cedió datos recolectados de una aplicación, que los usuarios instalaban sin leer los permisos que otorgaban, dejó en evidencia la falta de responsabilidad y de consciencia con respecto al valor de la información personal. ESET publicó un artículo en el que explica cómo saber qué tipo de información se comparte con empresas y desarrolladores de apps a través de los permisos.

5. Configurar la privacidad de cuentas y/o perfiles

El excesivo intercambio de información digital puede tener sus consecuencias, sobre todo en redes sociales. Es por eso que ESET recomienda limitar al máximo el acceso a lo que otros pueden ver, hacer revisiones de los permisos que se conceden con cierta regularidad y configurar mejor las opciones de privacidad disponibles en cada una de las redes sociales que se utilizan. En este sentido, ESET elaboró una guía para mejorar la seguridad y privacidad en Facebook en 5 pasos.

6. No etiquetar a terceros sin su consentimiento

Antes de etiquetar a un amigo, conocido o contacto, es importante consultarles o analizar si le gustaría o interesaría estar vinculado a esa imagen o video, ya que muchos usuarios no desean ser expuestos en la red. Incluso cuando no sea una imagen personal o de un evento, sino el uso de una etiqueta sobre una imagen graciosa o promoción.

7. No compartir ni enviar archivos antes de comprobar que son seguros

Es común que a través de los archivos adjuntos los atacantes infecten a sus víctimas. Estos pueden llegar a través del correo, las redes sociales o servicios como WhatsApp. Por eso es importante, antes de reenviar cualquier archivo, corroborar que el archivo proviene de una fuente confiable.

8. Actualizar las contraseñas

Cambiar las claves de acceso para las cuentas puede evitar complicaciones aún mayores. Para ayudar a recordar múltiples contraseñas distintas para cada cuenta, se puede utilizar un gestor de contraseñas, como KeePass. Con esta herramienta se puede almacenar el nombre de usuario y clave de acceso de cada plataforma y actualizar la información cada vez que se haga un cambio.

9. Activar el doble factor de autenticación

Activar el doble factor de autenticación en cada uno de los servicios que sea posible, siempre y cuando esté disponible, como el caso de Gmail, Facebook, Instagram, Twitter u otras plataformas. Es una capa de seguridad adicional que ayuda a evitar el accesos a las cuentas sin consentimiento.

10. Actualizar los dispositivos

Mantener los equipos y dispositivos al día con las últimas actualizaciones. Muchos ataques informáticos se provocaron explotando vulnerabilidades que fueron parcheadas en actualizaciones. En el famoso caso del ransomware WannaCry, se aprovechó de una vulnerabilidad en equipos que utilizaban Windows, pese a que el fabricante del sistema operativo, Microsoft, había lanzado un parche para reparar este fallo pocos meses antes del masivo brote que causó tanto daño a usuarios y compañías a nivel global.

11. Respaldar la información importante (de manera regular)

Nunca se sabe cuándo uno puede ser víctima de un malware o de algún problema que afecte a nuestros equipos, como puede ser incluso el robo de la computadora o teléfono. Contar con un respaldo de información como fotos, videos, archivos u otro tipo de material, pasa a ser invalorable.

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