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Andy Dahuajre

Pecado original del derecho penal de los derechos humanos. Por Eduardo Jorge Prats


Un pecado afecta al derecho penal de los derechos humanos que se remonta a los orígenes mismos de dicha disciplina en los juicios de Nuremberg a los criminales de guerra nazis y cuyas consecuencias todavía sufrimos hoy día, a 70 años de aquel proceso sin parangón en la historia. En dichos juicios, se condenó a personas por una serie de delitos, como los crímenes de lesa humanidad, que fueron establecidos durante el proceso judicial y no previo al momento en que se cometieron los hechos, como exige el principio de legalidad penal, cuya finalidad es que el acusado pueda saber qué conductas están prohibidas o permitidas por el derecho y, en consecuencia, esté en condiciones de prever las consecuencias que acarrea la realización de las mismas. Por si lo anterior fuera poco, no se trató de un proceso imparcial, pues el tribunal estaba constituido exclusivamente por representantes de las potencias vencedoras en el conflicto bélico mundial y la investigación e instrucción fueron llevadas a cabo por personal designado por las potencias vencedoras; no hubo instancia superior a la que pudieran recurrir los condenados; el procedimiento aplicado desconoció los principios elementales de validez y carga probatoria; y no se permitió la asistencia de abogados a los imputados durante la fase de instrucción ni se les permitió acogerse al derecho de no autoincriminación.
Lo anterior fue justificado, parcial o totalmente, por los juristas de la época, entre ellos Hans Kelsen y Gustav Radbruch, a pesar de que se trataba de principios básicos del Estado de Derecho, cuya violación paradójicamente se imputaba a los acusados en Núremberg. Tanto el Tribunal como la doctrina mayoritaria de entonces como de ahora justificó, por ejemplo, la violación de la máxima “nullum crimen sine lege”, bajo el predicamento de que constituiría una injusticia mayor permitir que infracciones intencionadas contra los instrumentos internacionales quedaran impunes, al tiempo que se afirmaba que las conductas sancionadas se hallaban previamente prohibidas por el derecho internacional. Pero es obvio que los procesos se basaron en una legislación “ex post facto”; que el derecho internacional no preveía sanción penal para muchas de las conductas sancionadas; que aquellas que constituían un ilícito internacional no acarreaban consecuencia punitiva y solo activaban la responsabilidad internacional del Estado; que otras, como los crímenes de guerra, si bien existían en el derecho internacional consuetudinario, no contaban con una descripción típica concreta, con lo que se violaba el principio de taxatividad; y que los crímenes contra la humanidad, aunque pudieran considerarse delitos en la legislación interna alemana, no fueron sancionados en base a esta legislación ni con las consecuencias legales punitivas previstas en el ordenamiento jurídico alemán.
Si todo se hubiese quedado en Nuremberg no hubiese problemas. Pero la cuestión es que el pecado original ha irradiado con posterioridad no solo alderecho penal internacional –donde se manifiesta en la falta de taxitividad de los crímenes internacionales- sino también al derecho penal de los estados, que considera que quienes violaron los tratados de derechos humanos, al ser juzgados por los tribunales, deben tener sus garantías materiales y procesales disminuidas por el solo hecho de que se les impute haber cometido crímenes de lesa humanidad. Así, la Corte Interamericana de Derechos Humanos, en el caso Barrios Altos, determinó que “son inadmisibles las disposiciones de amnistía, las disposiciones de prescripción y el establecimiento de excluyentes de responsabilidad que pretendan impedir la investigación y sanción de los responsables de las violaciones graves de los derechos humanos”. Por su parte, el Tribunal Europeo de Derechos Humanos, en el caso Penart v. Estonia, a pesar de que los actos cometidos por los acusados podían ser legales bajo el Derecho soviético en el tiempo de su comisión, condenó a estos por crímenes contra la humanidad que fueron definidos cuatro décadas después de su comisión.
Estas decisiones, junto con otras más de jurisdicciones internacionales y nacionales, han ido conformando un neopunitivista derecho penal del enemigo de los derechos humanos, “cuarta velocidad del derecho penal” muy criticada por la doctrina penal que entiende el derecho penal como un derecho de garantías, pero que, sin embargo, constituye hoy un paradigma incuestionable para los estados, los activistas de derechos humanos y la sociedad civil, a pesar de estas manchas a su legitimidad. Esto hay que decirlo desde la dogmática y la academia si creemos, junto con el siempre lúcido Max Weber, que “el profeta y el demagogo no pertenecen a la cátedra de un aula”.

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Andy Dahuajre

Él lo sabía. Teodoro Ruiz

Tenía la información de que lo iban a sustituir!
Toni Peña Guaba no tenia espacio, no había trabajado las bases, sus esfuerzos se concentraron en sus proyectos personales y los de su esposa.
Salto del prd al prm y del prm al prd de nuevo para, finalmente y al parecer, volver a cobijarse en el revolucionario moderno, donde por demás, hace falta un dirigente descendiente de línea directa con José Francisco Peña Gómez.
La sección convencionaria de este domingo 25 de mayo estaba destinada a convertirse en su sepultura, la alta dirigencia, la media y la militancia le esperaban para reclamarle sus errores y su accionar contrario a los intereses del partido blanco.
Peña Guaba no guardó las apariencias, se desbocó, cerró filas con líneas políticas contrarias a las de su partido. Conspiró desde su posición de secretario general para que el prd fuera sancionado y sacado de la contienda.
Se convirtió en un enemigo interno del prd, peligroso, silente y ambicioso.
Complotó contra la consolidación, la renovación y el rescate del partido que su padre amó hasta la muerte.
Fue deshonesto en su intención, en su búsqueda de canonjías personales, ganándose el rechazo de todos en su partido; se fue sin nadie, solo su propia sombra le acompañó en la despedida.
Él lo sabía! Sabía que se la cobrarían, su erróneo accionar no pasaría desapercibido en un momento tan solemne como la trigésima quinta convención “Fulgencio Espinal”.
Era el exacto momento para enfrentarlo y poner los puntos sobre las ies.

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Andy Dahuajre

¿Qué son las verdaderas trampas?. Por Zhang Run

Zhang Run

Santo Domingo

A lo largo del último mes, China y la República Dominicana hemos celebrado, de manera entusiasmada y diversa, el primer aniversario del establecimiento de relaciones diplomáticas entre ambos países.

Los medios de comunicación locales han realizado una cobertura extensa, intensiva y positiva al respecto, reconociendo plenamente el significado histórico de este hecho y los logros alcanzados durante este año.

Recibo incesantemente los mensajes de felicitación y las flores de los amigos locales. Me gustaría aprovechar esta oportunidad para expresar mi sincera gratitud a todos los que vienen prestando su atención y apoyo a las relaciones sino-dominicanas.

Ataques sin fundamento

Asimismo, también he tomado nota de que surgen esporádicamente ruidos negativos locales debido a la influencia de las actuales campañas internacionales con la intención de “salpicar a China con agua sucia”. Abarcan aproximadamente tres aspectos:

1. atacar el sistema y el camino de China para sembrar supuestas amenazas ideológicas.

2. Especular sobre las intenciones estratégicas de China en América Latina, exagerando falsamente que el establecimiento y desarrollo de relaciones entre China y los países pertinentes afectan a la estabilidad regional.

3. Orquestar campañas sensacionalistas sobre la “trampa de endeudamiento” de China y la “teoría de la corrupción” de las empresas chinas, para propagar la supuesta amenaza económica de China.

Estos argumentos llenos de prejuicios carecen de cualquier fundamento y no tienen repercusión alguna.

Hechos y políticas

que desmienten

Este año se cumple el 70∫ aniversario de la fundación de la República Popular China.

China ha recorrido las 7 décadas superando innumerables ataques y obstáculos, explorando constantemente el camino de desarrollo acorde con sus propias condiciones nacionales y practicando el socialismo con peculiaridades chinas. Ha crecido de un país con una base industrial casi inexistente a la segunda economía mundial, con mayor volumen de comercio de bienes del mundo y mayor reserva de divisas, y es el mayor socio comercial de más de 130 países.

En los últimos 40 años, casi 800 millones de personas en China se han liberado de la pobreza extrema, cifras que contribuyen, en más del 70%, a la reducción de la pobreza a nivel mundial. En los últimos 20 años, de los 5.39 millones de kilómetros cuadrados de áreas verdes nuevas en el mundo, una cuarta parte corresponde a China.

Los derechos, el bienestar y el nivel de felicidad que gozan los chinos han alcanzado un nivel nunca visto en la historia. Los hechos han demostrado que bajo el liderazgo del Partido Comunista de China, el pueblo chino ha encontrado un camino adecuado para su propio desarrollo, y tenemos más confianza que nunca en nuestro propio camino, sistema, teorías y cultura.

El Partido Comunista de China es un partido que trabaja por la felicidad del pueblo chino y un partido que lucha por la causa del progreso humano.

Creemos que el mundo siempre ha sido diverso y plural. Cada país tiene sus propias condiciones nacionales y debe, antes que nada, dejar bien hechos sus propios deberes. No “importamos” modelos extranjeros, ni “exportamos” el modelo chino, ni pediremos a otros países que “copien” el modelo chino.

Los chinos siempre hemos abogamos por que “todo bajo el cielo es la misma familia”. Ya en los años 70 del siglo pasado, China prometió nunca buscar la hegemonía.

Frente a los numerosos desafíos globales actuales, el presidente Xi Jinping propuso construir una comunidad del destino de la humanidad como una opción aportada por China, y la iniciativa de la Franja y la Ruta basada el principio de consultar, construir y compartir, en aras de trabajar juntos con esfuerzos comunes y solidarios para convertir nuestro planeta en una gran familia armoniosa.

Por eso, nos oponemos a la interferencia en los asuntos internos y no buscamos las llamadas esferas de influencia, sino que abogamos por el camino del desarrollo pacífico y esperamos que todos los países hagan lo mismo.

En los últimos años, varios países rompieron las supuestas relaciones diplomáticas con Taiwán y han formalizado relaciones con China sin condiciones económicas previas. Todas estas decisiones han sido tomadas por iniciativa propia de esos países en adaptación a la tendencia histórica. Estos hechos no tienen nada que ver con la llamada seducción o atracción de los chinos, ni menos son factores desestabilizadores para la región.

El nivel de cooperación práctica entre China y los países en desarrollo ha mejorado continuamente, y la magnitud del comercio y la inversión ha crecido sustancialmente. Este es un proceso natural de la nueva era en que las ventajas complementarias entre China y las regiones y países concernientes se vienen desplegando gradualmente.

El gobierno chino siempre se ha adherido a los principios de “papel protagónico empresarial, orientación gubernamental, operación de mercado y ganancia compartida” y exige que las empresas chinas deban actuar de acuerdo con las reglas internacionales y las del mercado, y asumir sus responsabilidades sociales.

Lo que quiero enfatizar es que en caso de que una compañía china contravenga las normas establecidas, el primero que dirá “no” será el gobierno chino. De hecho, las empresas chinas han operado legalmente en América Latina y otras regiones y se han convertido en participantes activos en el desarrollo social y económico local. La planta de tratamiento de aguas residuales Kingsmill construida por la Corporación de Aluminio de China (Chinalco) en Perú puso fin fundamentalmente a la contaminación del agua en el área minera local durante 70 años y el impacto de las aguas residuales para los 900,000 residentes.

La central hidroeléctrica CocaCodo-Sinclair en Ecuador ha resistido la prueba del terremoto de magnitud 7.8 grados en 2016, cubriendo un tercio de la demanda de electricidad del país, convirtiendo al Ecuador en un país exportador de electricidad, ahorrando 600 millones de dólares anualmente en gastos de energía y aumentando el porcentaje de la energía limpia al 85%, creando cerca de 8,000 empleos directos locales.

La llamada “trampa de endeudamiento” de China no existe en absoluto. El problema de la deuda tiene un complejo trasfondo histórico y actual.

En esencia, no solo es un problema económico y financiero, sino también un producto de un orden económico internacional injusto e irracional.

Los préstamos proporcionados por la parte china nunca están acompañados de ninguna condición política. Aun cuando existen disposiciones relativas a elementos chinos, están en línea con las prácticas internacionales como la OCDE.

Estamos muy atentos a la sostenibilidad de las deudas de los países receptores, respetamos plenamente los deseos de los gobiernos concernientes e invertimos los fondos en áreas tales como infraestructura donde existen imperiosas necesidades y brechas de financiamiento, por lo que son bien recibidos por los gobiernos y las personas de los países receptores.

Hasta la fecha, ningún país se ha caído en una crisis de deuda debido a la cooperación con China.

Hace pocos días, 150 países y 92 organizaciones internacionales asistieron al II Foro de Cooperación Internacional de la Franja y la Ruta en Beijing, votando a favor con acción concreta la diplomacia y la política de cooperación exterior de China.

El presidente Xi Jinping señaló que debemos adherirnos al concepto de apertura, desarrollo verde e integridad, y esforzarnos por alcanzar las metas de alto estándar, bienestar del pueblo y sostenibilidad. Esto significa que la cooperación internacional de la ruta de la seda ha entrado en una nueva etapa. Cuidado con las trampas verdaderas.

Las verdaderas trampas que debemos alertar son: la politización de asuntos comerciales, la securitización de los asuntos tecnológicos, la externalización de los asuntos internos y la ideologización de los asuntos internacionales. La relación entre China y la República Dominicana es una “agenda positiva” completamente justa y transparente. Es un “proyecto feliz” que trae bienestar. Con rumbo acertado vamos a preservar el buen entorno de negocios y garantizar el desarrollo sano y estable de las relaciones bilaterales.

El autor es Embajador de China en la República Dominicana

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