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Andy Dahuajre

Danilo Medina y la oposición conservadora. Por Eduardo Jorge Prats

Eduardo Jorge Prats (2015)

Semanas atrás, en este mismo diario (Acento) , Juan Bolívar Diaz afirmaba que el Partido Revolucionario Moderno (PRM) era “muy conservador”. Aunque el señalamiento se refería exclusivamente a que el PRM había sido muy conservador “al calcular lo que se podría ahorrar en el presupuesto nacional del 2016”, posición refutada brillantemente por una de las cabezas mejor montadas de la ciencia económica dominicana –Iván Rodríguez-, al sostener la crítica de los economistas del Partido Revolucionario Dominicano a dicha posición, y la cual puede sintetizarse en la contradicción de proponer reducciones presupuestales en sectores claves como Poder Judicial y Procuraduría General de la Republica, mientras al mismo tiempo se proponen altísimos incrementos salariales para los miembros de una Policía Nacional cuestionada y no reformada, lo cierto es que la aseveración de Diaz nos mueve a reflexionar sobre lo que consideramos que es el verdadero conservadurismo del PRM y de la mayoría de la oposición al gobierno del presidente Danilo Medina.

El conservadurismo de la oposición dominicana tiene su origen en la prevalencia en nuestro país de una cultura autoritaria que ha hecho que, durante mucho tiempo, Republica Dominicana más que un Estado de Derecho haya sido un “Estado de Derecha”. Esa cultura autoritaria ha penetrado amplios segmentos de nuestra izquierda, la que, en su momento -usando “recargado” el término acuñado por Juan Isidro Jimenez Grullon-, hemos denominado “nuestra falsa izquierda”. Esta inclinación autoritaria es visible en el firme apoyo de la oposición al discurso penal hegemónico, que es el del populismo penal, con todo lo que ello implica: erosión de las garantías fundamentales de los justiciables y legitimación del discurso de la mano dura y de la pena de muerte aplicada extrajudicialmente a presuntos delincuentes muertos en supuestos “intercambios de disparos”. Si alguien duda lo que afirmamos que se lea los enjundiosos y muy leídos ensayos de Guillermo Moreno sobre el Código Procesal Penal, en especial su posición respecto a la validez de extender jurisprudencialmente los procesos y la prisión preventiva, más allá del plazo legal taxativamente establecido por el legislador, es decir, en clara violación a la ley, posición doctrinal –sostenida también, no por casualidad, por uno de los juristas estrella de la Fuerza Nacional Progresista, Gregory Castellanos Ruano- que es la que ha permitido a muchos jueces penales derribar una de las conquistas liberales más preciadas en la ciencia jurídico-procesal-penal, como lo es la limitación del proceso y la prisión preventiva a un plazo razonable clara y específicamente establecido por el legislador y no al plazo que medalaganaria y arbitrariamente señale el juzgador. Lo que pasa es que, por un lado, hay un populismo penal de derecha que busca la condena sin garantías de presuntos inocentes cuya principal crimen es el “porte ilegal de cara”, acusados en realidad de ser “pobres, negros y feos”, y, por otro, un populismo penal de izquierda que busca esta misma condena para los delincuentes de cuello blanco, presuntamente culpables por ser políticamente minoritarios o manifiestamente desagradables en la escala de la corrección política. Ambos populismos, sin embargo, son eminentemente conservadores y autoritarios.

Pero la oposición dominicana es claramente conservadora no solo porque asume por acción u omisión el discurso del populismo penal. Es que también coquetea con el resto del populismo al asumir determinadas reivindicaciones sociales sin enfrentar directamente a las clases propietarias y burguesas; al adoptar acríticamente el discurso ultranacionalista y su rechazo casi demencial a la inmigración, a lo haitiano y a las “grandes potencias”, en especial a Estados Unidos; y al oponerse o no respaldar abiertamente las justas e impostergables demandas de determinados colectivos, como es de la comunidad LGBT. Este conservadurismo viene de la alianza non sancta de una izquierda y una derecha que comparten el gen nacionalista y autoritario, y que, además, resultan ser ambas representativas de un “machismo leninismo” más que ostensible en su indiferencia u oposición a los derechos de la mujer, incluyendo el derecho al aborto, y en su descarada homofobia. Sobra decir que casi toda la oposición es maniquea pues todos los problemas de la cosa pública los plantea en términos de una bipolaridad de personas buenas y personas malas, lo que es evidencia de un personalismo rayano en el mesianismo y que, por demás, y en la medida que subestima el rol de las instituciones, es netamente conservador.

En contraste con esta oposición conservadora, el presidente Danilo Medina aparece colocado claramente a su izquierda o por lo menos en el centro del espectro político. Solo hay que leer las observaciones presidenciales al Código Penal y su valiente defensa a los derechos de la mujer y ver el vergonzoso silencio de la oposición frente a este tema, para darse cuenta quien es conservador o no. Incluso, en un tema tan espinoso como el de la nacionalidad de los hijos de inmigrantes de status migratorio irregular, el presidente Medina se colocó en una posición mucho más progresista que la oposición, al proponer al Congreso Nacional, en medio del furor patriotero, una ley que, como la 169-14, viene a enfrentar la situación creada por la Sentencia 168/13 del Tribunal Constitucional y a poner a la República Dominicana en mejores condiciones para defenderse honrosamente frente a la comunidad internacional. Y, lo que es más importante, sus avanzadas políticas sociales, en especial la revolución educativa que lleva a cabo el Gobierno, con la asignación del 4% del PIB para la educación, la tanda extendida, el cumplimiento del mandato constitucional de ofrecer educación pre-escolar universal, la alimentación que beneficia a millones de estudiantes y la construcción de las estancias infantiles, ubican al presidente Medina en una posición claramente socialdemócrata, progresista y liberal, que contrasta con el vergonzoso conservadurismo de la oposición.

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Andy Dahuajre

Los 35 millones de Fidel. Por Teodoro Ruiz Williams

El diputado frenteamplista-perremeista Fidel Santana ha denunciado que en el congreso nacional se estarían ofreciendo hasta treinta y cinco millones de pesos (RD$35,000,000) a los diputados que asuman el respaldo de una nueva modificación constitucional donde se elimine el párrafo transitorio que “inhabilita” la posibilidad de que el actual presidente de la república, Danilo Medina Sánchez, pueda postular y someterse al escrutinio popular en la venideras elecciones del próximo año 2020.
Sin lugar a dudas, se trata de una aseveración bastante “seria” que ha llamado la atención de la sociedad política, y no política, toda vez que la misma, además, imputa el “hecho” denunciado al entorno presidencial por supuestos aprestos “reeleccionistas”.
Fidel Santana fundamenta su estrambótica denuncia en que “es un secreto a voces”, en los pasillos del congreso, donde la “oferta” ya habría ganado adeptos para completar el “numero” de diputados necesarios para producir el cambio y extirpar de la constitución el “revolucionario transitorio” que con tanto ahínco defiende el representante frenteamplista-perremeista.
Cuanto honor a la ignorancia!!!
Qué pena que sea Fidel quien se torne como vocero de lo más rancio de la derecha radical dominicana.
Fidel sabe más que nadie, más que ningún otro “izquierdista”, de lo encarnizada que es la lucha por el poder; de lo cruento que resulta el enfrentamiento entre lo nuevo y lo viejo, de lo difícil del empoderamiento dialectico.
Fidel está en el poder, es parte del poder y desde el poder se “saben” muchas cosas que en las reuniones de “análisis y estudios” que realizan los grupos izquierdistas ni se imaginan.
Fidel, quizás sin darse cuenta, está siendo utilizado por los sectores más perversos y antirevolucionarios de la rancia derecha dominicana.
Lo invitan a reuniones donde le “dejan caer ciertos temas e informaciones”, para que él, en su desbordado protagonismo de “rebeldía revolucionaria”, se atreva a “denunciarlos”, dando muestras de guapeza y disposición al martirologio.
Digo que “quizás sin darse cuenta” porque conozco a Fidel, por lo menos eso creo. Conozco su historia, su impronta, su rebeldía y su vocación a servir a los más carenciados; es un firme promotor del advenimiento de un nuevo orden social y político más humano.
Su vida está llena de sacrificios, de momentos heroicos, admirado por muchos que hoy comienzan a cuestionarse; a sopesar los errores concatenados del presente, desvaríos sin razón que confunden la admiración, proyectada en el tiempo.
El poder es peligroso, absorbe la conciencia y obnubila la razón; es corruptor silente, silencioso, perspicaz!
De todos los gobiernos que ha tenido la república dominicana, desde su nacimiento en 1844, el de Danilo Medina es el que más a aportado a la democracia y el que más se ha identificado con los sectores populares, con los desposeídos, los campesinos y agricultores, con los estudiantes, con la familia, como núcleo fundamental de la sociedad, con la salud, la vivienda y la alimentación.
Danilo ha sido por mucho el presidente más sacrificado, se ha confinado a los problemas nacionales; su concentración en el campo, en la escuela y en la salud, habla de un hombre con vocación de servicios que no ha usado el poder presidencial para lucrarse ni viajar por el mundo a expensas del erario público.
Ha sido en sus gestiones de gobierno cuando más espacios de poder han alcanzado los sectores progresistas, digamos que no los ha encumbrado él, pero ha sido en su tiempo cuando más apertura y participación se ha logrado.
Danilo Medina, corre con la gloria de gestionar un gobierno colocado en el “justo medio”, como dijera Marcos Tulio Ciceron, Emperador Romano anterior a Cristo que dio paso al “homo novus”, expresión latina que significa “nuevo hombre”, término que era utilizado en la Roma antigua para designar a los hombres que eran los primeros dentro de su linaje familiar en servir al pueblo con el apoyo del Senado romano o, más explícitamente, en ser elegidos como cónsules (lideres) lideres que ascendían a la vida pública para el desempeño de una alta oficina mediante un ascenso sin precedentes.
La historia reserva al presidente Medina algo más que diatribas y denuncias peregrinas infundadas. Su legado va mas allá de las menudencias carroñeras de los sin nombre y sin rostros que utilizan a tribunos confundidos, desconocedores del poder, neófitos de la prudencia, hostigadores sempiternos.
Carlos Marx, fundamentado en las teorías de Hegel, sentenció que la historia ha de repetirse dos veces: “una vez como tragedia y otra como farsa”.
Cuanta certeza tuvo el filosofo Alemán, al referirse en estos términos a los que sufren la tragedia de desconocer de la historia y vivir en la farsa ignorancia del presente.
Danilo es un político de los pies a la cabeza, ha valorado más que nadie las ideas progresistas y revolucionarias, las ha puesto en práctica en muchas de sus realizaciones desde el poder; y aun así los “revolucionarios de izquierda” se hacen de la vista gorda. Danilo les ha abierto los caminos y aun así, transitan en contrario, en franca negación a sus postulados, a las ideas que profesan y a sus discursos de antaño. Bla, bla, bla, bla.
No se dan por enterados de las amplias simpatías ganadas en el seno de la sociedad, de las adhesiones multitudinarias insoslayables de que goza el mandatario más querido de todos los tiempos republicanos.
Danilo Medina es por mucho, más que el blanco de los dardos envenenados de opositores de siempre y los de nuevo cuño, es el representante del pueblo con mayor arraigo en la historia contemporánea, es la negación de la traición, el redentor de la idea Duartiana-Boschista, y de la dignidad patriótica nacional.
El pueblo, junto a su presidente, sabrá vencer todos los obstáculo y los conciliábulos traidores, acuñados desde dentro y desde fuera; los derrotará en nuevas contiendas por venir y como a Catilina, derrotado nuevamente por Cicerón en las elecciones consulares de octubre del 63 a. C., y que intentando encabezar un golpe de Estado contra el gobernante fue merecedor de esta exclamación, esbozada por Ciceron e inmortalizada en el tiempo: Quousque tandem abutere, Catilina, patientia nostra? Y que traducida al español refiere: ¿Hasta cuándo, Catilina, abusarás de nuestra paciencia?
Catilina no pudo sobrevivir al liderazgo de Ciceron, murió queriendo retrotraer el presente a las ignominias del pasado.
Es tiempo de que Fidel se entere que Danilo Medina ha roto, como Ciceron, con las ataduras del pasado, que su praxis política, la de Danilo, niega la herencia maldita del balaguerato que suprimió las vidas de valerosos jóvenes revolucionarios y contestatarios; que niega también la práctica de prometer para no cumplir, Danilo aquilata la palabra, le da fuerza a la verdad, proyectándose como el más exitoso representante del pueblo dominicano.
Y que, para derrotar a Danilo, hace falta más que mentiras y denuncias infundadas.

T.R. Williams

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Andy Dahuajre

Tan Ricos y Tan Pobre. Por Lucia Navarro

Contra viento y marea y la oposición de medio mundo, Nicolás Maduro inició un nuevo período como Presidente de Venezuela.

No importa que desde la Casa Blanca, la OEA, el Grupo de Lima, la Unión Europea y cientos de miles de venezolanos le hayan dicho que no lo quieren como presidente, Nicolás se aferra a vivir en Miraflores y no tiene intención -por lo menos por ahora- de contratar a un agente de bienes y raíces para que lo ayude a encontrar una nueva casa.

No puedo decir que me sorprende. Después de todo ha podido aplicar bien las teorías Marxista-Leninistas logrando la estrategia de “divide y vencerás”. No importa si estoy o no desacuerdo con su visión de gobierno y de país próspero; lo que si interesa es vercomo la nación se desgarra entre pleitos internos, hiperinflación, una economía estancada y la angustiante huida del país de millones de personas que quizá no tenían en su proyecto de vida convertirse en extranjeros.

Jesus Seguías, Director de la encuestadora Datincorp, me contaba que en Venezuela el poder “es un tema de hechos y no de ilusiones e ideas” y el presidente Maduro ha mostrado que en su país lo tiene y que no existe el vacío de poder. Su poder de coacción es tan grande que a pesar de “guarimbas”, manifestaciones, sanciones internacionales, acusaciones de corrupción, narcotráfico, encarcelamiento de políticos o de los políticos presos, ha sabido mantenerse a flote.

Pareciera increíble que siendo tan rico en petróleo y con muchas personas con un enorme talento, el país este en medio de una enorme pobreza. Venezuela: tan rica y tan pobre, mientras se mecen entre la presión de China, por los enormes compromisos económicos que ha adquirido con ellos y Rusia que se ha convertido en un aliado de Nicolás Maduro en materia armamentista.

Habiendo nacido en la ciudad de Monterrey, en México, en la llamada “capital Industrial del país” aprendí que los ricos con mas éxito son aquellos que negocian aprendiendo a tropezar en el camino y algunas veces hasta perdiendo batallas.

Soy persona de fe pero veo difícil que Venezuela vaya a salir de donde está a menos de que, de manera honesta y sincera, entre el gobierno y los grupos de la oposición se sienten a compartir un café con una arepa y hablen con ganas de entenderse.

A Venezuela lo que menos le hace falta son sectores encaprichados por mandar al hoyo al contrincante, cuando no se tienen objetivos claros y pensando en el bienestar de la mayoría. – Enero, 2019.

Lucia Navarro es la Directora editorial dewww.lucianavarro.com

Además, es una reconocida periodista con una extensa experiencia en medios difusión en los EE.UU., México, América Central y del Sur.

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