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SALUD

Influencia de los campos magnéticos y eléctricos en la salud humana


A nivel mundial existen numerosos estudios, desde la década del 70 a la fecha sobre los efectos de los campos electromagnéticos.
Los estudios epidemiológicos sobre la leucemia infantil y la exposición residencial a las líneas de alta tensión parecen indicar un aumento de los riesgos y se ha informado de peligros excesivos de leucemia y tumor cerebral. Los resultados de los estudios sobre reproducción, incluyen consecuencias negativas en el embarazo, desórdenes neuroconductuales y una discreta modificación de la fórmula sanguínea.
De los posibles riesgos de cáncer que se discuten hoy día, las leucemias en niños que viven cerca de las líneas de distribución eléctrica son los mejor documentados.
Ya en 1979, Nancy Wertheimer y Ed Leeper (Universidad de Colorado), estudiando casos de leucemia infantil en Denver, descubre una relación entre los casos observados y la proximidad a líneas de alta tensión o de los grandes transformadores (primer estudio epidemiológico sobre el tema).
En 1987, Savitz (Universidad de Carolina del Norte), quien durante siete años realiza estudios de casos de cáncer en menores de 15 años teniendo en cuenta los campos electromagnéticos producidos por electrodomésticos, publica sus resultados: los menores expuestos a campos elevados corren de 1,3 a 1,6 mas riesgos de contraer cáncer que los no expuestos; y en el caso de la leucemia, los riesgos se duplican. Sin embargo, no se han encontrado, todavía vínculo alguno entre el mayor riesgo y los campos eléctricos medidos.
Estudios recientes referidos a casos de Suecia y Dinamarca (1992 / 93) con técnicas mejoradas para la evaluación de las exposiciones han confirmado (en una perspectiva integral) la evidencia de un posible riesgo de cáncer debido a exposición residencial. El estudio sueco encontró un doble riesgo para la leucemia infantil por encima de un nivel histórico calculado de 0,2uT. Se ha calculado que cada año en Suecia hay dos casos de leucemia infantil por estar bajo líneas de fuerza motriz o en su proximidad en un radio de hasta 300 metros (los resultados no fueron publicados en forma completa).
La exposición ocupacional a campos magnéticos es generalmente más alta que la exposición residencial, y los cálculos de riesgo de leucemia y de tumores cerebrales también dan valores superiores para trabajadores expuestos que para niños que viven próximos a las líneas de fuerza motriz.
El Departamento de Energía de Orlando, EE.UU., comprobó (en 1992) el efecto sinérgico entre ruido, contaminantes químicos y radiación electromagnética con serias consecuencias en los primeros estadios de la gestación.
Según estudios realizados en Finlandia, se verificó que aumentaba la incidencia de pérdidas tempranas de embarazo entre mujeres que estaban expuestas a campos magnéticos de 50 Hz en sus hogares.
Existen estudios tendientes a relacionar la génesis de las leucemias con la exposición a radiaciones, así, el Dr. H. von Melchner afirma que: experimentos en animales no dejan dudas acerca del efecto leucemogeno de los rayos ionizantes…” y agrega además que “… la correlación humano-patológica de tal tipo de transformación se encuentra en la frecuente incidencia de leucemia, altamente significativa desde el punto de vista estadístico, en niños de madres que estuvieron expuestas durante el embarazo a radiaciones ionizantes”.
Se sabe que los rayos ionizantes inhiben la producción de melatonina, que es el principal asimilador de hidróxilo radical (-H) libre, ión que daña el ADN. Entonces si se suprime la melatonina el ADN queda más vulnerable al ataque oxidante. produciéndose una mayor incidencia de cáncer en cualquier tejido.
Gracias a la energía nuclear y otros simpáticos ingenios descubiertos por el hombre, hoy son bien conocidos los efectos provocados por las radiaciones ionizantes. Las no ionizantes (infrarrojo, microondas, teléfono celular, aspiradoras, abridores de latas, emisoras y retrasmisoras radiales, etc), en cambio se encuentran todavía en el campo de la discusión, en la que algunos anuncian riesgosos efectos en el ser humano, y otros lo contradicen.
En la actualidad no se pueden realizar trabajos en la Argentina de este tipo por inconvenientes presupuestarios; pero personal idóneo, no falta. La Dirección Nacional de Calidad Ambiental dependiente de la Secretaría de Salud, realizó en 1988 un estudio sobre “radiación electromagnética no ionizante”. Se establecen ciertas normas, tiempo de exposición y características de las mismas; con gráficos estadísticas y normativa internacional sobre el tema. Este estudio establece en su prólogo que “la exposición de la población en general causada por fuentes artificiales de radiaciones de radiofrecuencia y microondas excede hoy día considerablemente la provocada por fuentes naturales”.
El vertiginoso incremento de estas fuentes de radiación probablemente llegue a producir una contaminación electromagnética. Y que hoy en día ya hay pruebas aunque escasas de los efectos en el hombre debido a exposición aguda, excesiva y accidental. El informe hace hincapié en la radiación por microondas, antenas de radio y TV y en la de radares.
Uno de los autores del estudio el Ingeniero Jorge Skvarca, titular del departamento de radiofísica sanitaria del organismo citado manifestó que “…todavía está en discusión cual es el alcance de los efectos de este tipo de radiaciones..”.
El hombre viene manejando despreocupadamente, el paisaje siempre el mismo, grandes extensiones de campo algunos árboles y más adelante paralela a la ruta, enormes estructuras metálicas unidas entre sí por gruesas líneas negras que cortan el cielo en dos.
Al mirar el velocímetro del automóvil vé con sorpresa que la aguja marca una velocidad a la que no está marchando; y que todos los instrumentos electrónicos del automóvil se enloquecen como si fuera un sueño de platillos voladores o el triángulo de las Bermudas, pero basta una mirada a las torres de alta tensión que aparecen a los costados para encontrar una razón lógica al problema.
Este hipotético caso, llevó en Francia a los fabricantes de automóviles a colocar un Citroen CX bajo una línea de alta tensión (420Kv) durante 48 hs; resultado: la memoria del sistema de inyección fue afectada.
Resulta paradójico, también, que las grandes centrales eléctricas emitan menor radiación que los electrodomésticos que la gente manipula a diario. La respuesta es sencilla: las grandes centrales, poseen las aislaciones y blindajes requeridos por las normas internacionales, en tanto que los electrodomésticos vienen protegidos con carcazas plásticas o metálicas de dudosa efectividad.
En los electrodomésticos tenemos como más riesgosos los que poseen motor eléctrico giratorio, licuadoras, lavarropas, molinillos de café, secadores de pelo y otros. Aunque también emiten radiaciones no ionizantes las pantallas de computadoras, los hornos microondas y los sistemas de comunicaciones, como las antenas de transmisión de canales de TV y radio y los radares de uso civil y militar.
Lo cierto es que, mientras no se establezcan cuales son los efectos reales de la contaminación eléctrica, las lavadoras, secadores de pelo, computadoras, estufas de cuarzo permanecerán en capilla y todo electrodoméstico seguirá siendo culpable, hasta que demuestre lo contrario.
Existe una teoría que dice que esos campos podrían introduccir alteraciones en los pequeños campos electromagnéticos propios del organismo humano. Todavía no se ha demostrado, pero producirían transformaciones en el estado anímico de las personas.
Científicos de la Comisión Nacional de Protección Radiológica de Inglaterra, dieron a conocer un estudio que demuestra que la exposición a campos electromagnéticos puede producir una severa pérdida de la memoria. Los experimentos fueron efectuados en 48 ratones, en los que fundamentalmente se registraron fallas en la memoria de corto plazo, además de dificultades para aprender destrezas.
En el trabajo se utilizaron solamente campos magnéticos como los que emiten las líneas de energía. Se trata de la primera investigación que revelaría de manera concluyente sus efectos sobre la salud.
Resultados que seguramente reavivarán la polémica en torno de los campos magnéticos y sus posibles daños.
Los especialistas británicos consideran que las conclusiones del estudio pueden aplicarse a los humanos. Pero al mismo tiempo relativizan su hallazgo: los ratones analizados fueron sometidos a poderosísimos campos magnéticos, que alternaban a 50 ciclos por segundo, y en plazos cortos (45 minutos cada vez).

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SALUD

Aumentan los casos de estrés vacacional por no saber desconectar del trabajo

Una mujer revisa su teléfono móvil en la playa de Cabo de Gata en Almería.

Un 51 % de los españoles en activo responden a correos electrónicos y atiende llamadas de trabajo durante sus vacaciones, según el último informe sobre el mercado laboral en España de InfoJobs-ESADE, lo que aumenta lo que los especialistas denominan “estrés vacacional”.

La psicóloga y profesora de Psicología y Ciencias de la Educación de la Universitat Oberta de Catalunya (UOC), Sílvia Saumell, recuerda que en 2004 los doctores de la clínica psiquiátrica austríaca Wagner-Jauregg acuñaron la expresión “depresión de la tumbona” para referirse a la ansiedad que empezaban a tratar en algunos pacientes con dificultad para olvidarse del trabajo en sus periodos de descanso estival.

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SALUD

Crean equipo que elimina el temblor de párkinson sin cirugía ni anestesia

La Clínica Universidad de Navarra (España) ha incorporado un avanzado equipo para tratar sin cirugía el temblor incapacitante, tanto en pacientes que padecen temblor esencial como el temblor de párkinson. Se trata de la tecnología de ultrasonido focal de alta intensidad (HIFU, por sus siglas en inglés).

Como una lupa en la que convergen los rayos del sol, el HIFU capta el calor de centenares de haces de ultrasonidos y los concentra en un punto del cerebro, específicamente en una diana: el grupo de neuronas comprometidas en el temblor. Este es un tratamiento no invasivo que no necesita realizarse en quirófano, sino que se lleva a cabo en la sala de exploración de la resonancia magnética con el paciente despierto.

Este equipo permite “localizar la lesión y visualizar el efecto del HIFU en la diana, además de realizar una evaluación neurológica del paciente durante la aplicación del tratamiento, observando la mejoría del temblor in situ”, explicó el doctor Jorge Guridi, director del Departamento de Neurocirugía de la Clínica Universidad de Navarra.

Para llevar a cabo este innovador tratamiento, la cabeza del paciente se cubre con una membrana de agua. “Por ella circula el agua refrigerada de forma constante, de modo que se consigue reducir la temperatura que generan los cientos de haces de ultrasonidos que atravesarán el cuero cabelludo del paciente sin dañarlo”, señaló Guridi.

La energía de los haces de ultrasonidos eleva la temperatura que incide en el punto diana del cerebro, donde se sitúa el grupo de neuronas que provocan el temblor, eliminándolas.

Hasta ahora el tratamiento para los pacientes con temblor, un trastorno del movimiento que generalmente afecta a las extremidades superiores y cabeza, es la cirugía de estimulación cerebral profunda. Pero con la aplicación de la tecnología HIFU, “se produce un cambio fundamental porque el tratamiento no pasa por la cirugía abierta y además se puede realizar en pacientes que no son candidatos quirúrgicos debido a su edad u otros motivos”, destacó Guridi.

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