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CIENCIAS

Este era el Imperio Mexicano en 1794: Mayor que Estados Unidos

Alguna vez México fue más grande que Estados Unidos en territorio, eso nos cuentan los libros de historia y los documentos históricos que ilustran la antigua división geopolítica de las naciones de Norte América. Sabemos que en aquella época no se trataba del territorio mexicano, sino del territorio del Reino de la Nueva España.

Años antes del inicio de la Guerra de Independencia en México, el país tenía una extensión territorial de 4 925 283 km² y se componía de 24 provincias y la capital del imperio. Tan sólo para darnos una idea, actualmente el territorio nacional es de 1 964 375 km².

Sorprendente que alguna vez el territorio fuera casi tres veces más grande de lo que actualmente conocemos, y esto se debe a que no sólo parte occidente de Estados Unidos, sino también toda la región de Centroamérica pertenecía al antiguo imperio de la Nueva España, posterior a la Independencia, al Imperio Mexicano.

Para resumir datos históricos, los acontecimientos que hicieron perder gran parte del territorio nacional fueron:

La separación de las cinco provincias integrantes de la Capitanía General de Guatemala (Guatemala, Honduras, El Salvador, Nicaragua y Costa Rica) al finalizar el Imperio en 1823.

La independencia de Texas en 1836. Y la pérdida de más de la mitad de territorio nacional, luego de la invasión de Estados Unidos (los actuales estados de California, Arizona, Nuevo México, Nevada y Utah, y porciones de Colorado, Oklahoma, Kansas y Wyoming) en 1848.

El Viajero de México@ViajeroDMexico

Tan sólo para darnos una idea, así de extenso era el antes y después de la Independencia. Poco a poco se fueron perdiendo grandes regiones que actualmente son de y

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Ahora tan sólo existe en nuestra memoria histórica lo que alguna vez fue territorio mexicano, un territorio que en la fantasía colectiva soñamos con recuperar.

Esto es tan sólo un poco de cultura general para conocer datos históricos y geográficos importantes de nuestro país.

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CIENCIAS

Fuerza Aérea de Estados Unidos estudia la armadura del escarabajo para fabricar aviones

Es parte de un proyecto de la Fuerza Aérea estadounidense que explora cómo la biología de criaturas como la langosta mantis y el muflón pueden generar materiales resistentes a impactos.

Nueva York. La armadura del escarabajo le permite resistir el picoteo de las aves, las pisadas de animales e incluso el peso de un Toyota Camry que le pasa por encima. Ahora los científicos están estudiando esa armadura en la esperanza de que ofrezca ideas para diseñar edificios y aviones más resistentes.

“Estos escarabajos son durísimos”, dijo el ingeniero civil de la Purdue University Pablo Zavattieri, parte de un grupo de investigadores que le pasaron por encima al insecto con un auto como parte de un nuevo

¿Cómo hace este insecto casi indestructible para soportar esos pesos? La especie cuenta con una compleja armadura que parece un rompecabezas, según el estudio de Zavattieri y sus colegas, publicado en la revista Nature del miércoles. Su diseño, dicen, podría inspirar estructuras y vehículos más duraderos.

Para comprender qué hace tan resistente este insecto de una pulgada, los investigadores probaron primero cuánta presión podían soportar. Algunos resistieron una compresión equivalente a 39,000 veces el peso del animalito. Otros cedieron a un tercio de ese peso.

Acto seguido los investigadores usaron microscopios electrónicos y escáners para examinar el esqueleto externo y tratar de determinar qué lo hace tan duro.

Como ocurre a menudo con los escarabajos, los élitros —una capa protectora en las alas— se hacen más duros y resistentes con el correr del tiempo. De cerca, los científicos se dieron cuenta de que esa coraza se beneficiaba de una estructura con ribetes y capas que parece un rompecabezas.

Al ser comprimida, comprobaron que la estructura se resquebrajaba lentamente, en lugar de partirse de una.

“Cuando aflojas”, dijo Zavattieri, “no se desarma. Solo se deforma un poco. Eso es fundamental”.

El estudio podría serle útil a los ingenieros que diseñan aviones y otros vehículos con materiales, como acero, plástico y yeso. Actualmente los ingenieros usan pins, tornillos, soldaduras y adhesivos para ensamblar todo. Pero estas técnicas pueden deteriorarse.

En la estructura de la armadura del escarabajo, la naturaleza ofrece una alternativa “interesante y elegante”, dice Zavattieri.

Dado que los diseños inspirados en el escarabajo se resquebrajan en forma gradual y previsible, es más fácil examinar las fisuras para determinar el estado de una pieza, según Po-Yu Chen, ingeniero de la Universidad Nacional Tsing Hua de Taiwán, que no participa en la investigación.

El estudio del escarabajo es parte de un proyecto de 8 millones de dólares de la Fuerza Aérea estadounidense que explora cómo la biología de criaturas como la langosta mantis y el muflón pueden generar materiales que resisten los impactos.

“Tratamos de ir más allá de lo que ha hecho la naturaleza”, expresó el coautor del estudio David Kisailus, ingeniero de la Universidad de California de Irvine.

La investigación es un nuevo esfuerzo por buscar soluciones a los problemas humanos en la naturaleza, de acuerdo con el biólogo Colin Donihue, quien no participa en el estudio. El velcro, por ejemplo, fue inspirado por una estructura de la corteza espinosa de algunas plantas. Los adhesivos artificiales se copiaron de las patas pegajosas del geco.

Donihue dijo que hay una cantidad de cosas en la naturaleza que pueden ayudar. “Estas adaptaciones son producto de milenios de evolución”.

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CIENCIAS

Buscadores de metales hallaron un tesoro de la época colonial en Rosario


Macuquinas de plata, balas de cañón, medallas jesuíticas y partes de armas de avancarga, de los siglos XVI y XVII, son algunas de las piezas encontradas en esa ciudad de Santa Fe. “Esta actividad no es lucrativa, es un hobby”, indicó uno de los “detectoristas”.

Macuquinas de plata, balas de cañón, medallas jesuíticas y partes de armas de avancarga, de los siglos XVI y XVII, son algunas de las piezas encontradas bajo tierra en Rosario y sus alrededores, por modernos ‘detectoristas’, o buscadores de objetos históricos.

En la ciudad de Rosario existen cerca de 50 ‘detectoristas’, tal como se autodenominan, puesto que para hallar objetos metálicos bajo la tierra utilizan precisamente un instrumento electrónico llamado detector de metales.

Esta actividad no es lucrativa, es un hobby, pero produce adrenalina por la expectativa de hallar algún objeto o tesoro metálico bajo la tierra“, contó Alberto Chiaramonte, ‘detectorista’ local con oficio y algunos hallazgos importantes.

Chiaramonte, que se inició con un detector básico hace seis años “ sin saber nada de la actividad”, dijo que terminó convirtiéndose “ en un estudioso de las monedas y armas” históricas, que fue encontrando bajo tierra rosarina y entrerriana.

Detalló que entre los hallazgos más importantes, se encuentran “macuquinas del siglo XVI y XVII, balas de cañón, algunas partes de armas de avancarga, estribos, balas de avancarga, hebillas y medallas jesuíticas”.

“Lo más interesante son las macuquinas, primeras monedas que se hicieron en América, que no tienen la forma redonda de las monedas actuales, sino que son pedazos de metal (plata) que se golpeaban con un cuño”, explicó.

“Lo importante de estas monedas que se hacían en Potosí y Lima, era el peso, los gramos de plata“, subrayó, al tiempo que agregó que las macuquinas se hallaron en esta zona “porque en aquella época, Rosario fue posta de diligencias”.

Dijo que esas monedas encontradas “llevan escrito el año y el monograma del Rey, las de medio real, tienen el monograma de Felipe V, y eso indica que son de los años 1.720 al 1.740.

En ese marco, Chiaramonte relató que días pasados, junto otros ‘detectoristas’ rosarinos, en un campo de las inmediaciones de esta ciudad, hallaron “una macuquina, estribos y una moneda de plata, acuñada en Bolivia”.

“Por versiones de historiadores, llegamos a la conclusión que en ese lugar acampó un ejército”, reveló.

También contó que en cercanías de Rosario se encontraron “monedas de Paraguay, hebillas del Ejército y monedas acuñadas en la provincia argentina de La Rioja”.

“Eso es porque una vez que Potosí dejó de pertenecer a la Argentina, pusieron una casa de moneda en La Rioja”, explicó.

Por otra parte, y al brindar detalles del detector que se utiliza para encontrar objetos bajo tierra, Chiaramonte, dijo que “el equipo tiene una bobina (la parte plana que va contra el piso) y emite una señal en una determinada frecuencia”.

“En la parte superior, otra bobina recibe la información y emite distintos sonidos, según los metales y una identificación digital (ID). El tema es que no se puede saber qué tipo de metal es, ya que el aluminio y el oro, suenan igual”, detalló.

Una de las monedas coloniales halladas en la rambla de Rosario.

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