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SALUD

Expertos médicos científicos dominicanos tratan el tema de las pruebas masivas

Por Rita Fernández

Pruebas Masivas: Una respuesta nacional temprana y efectiva para combatir la Pandemia del COVID-19 y su uso junto al rastreo como herramientas para levantar la cuarentena .

Dra. Ligia Peralta, MD, MBA, FAAP, FSAHM, AAHIVM y Miembro del Salón de la Fama de la Mujer de Maryland.

Dr.Rubén Peralta, MD, FACS, FCCM, FCCP y Miembro de la Academia de Maestros Cirujanos Educadores de Estados Unidos.

¿Qué nos pueden decir sobre las pruebas masivas?
Por meses, hemos hablado de las famosas pruebas y la importancia de éstas como un instrumento de ayuda epidemiológica y guías para trazar una respuesta competente y oportuna para contrarrestar y mitigar los efectos de la pandemia en nuestras comunidades. Nos basamos en nuestra experiencia con el Síndrome Respiratorio Agudo Severo (SARS por sus siglas en inglés), el Síndrome Respiratorio del Oriente Medio (MERS, por sus siglas en inglés) en el Medio Oriente y con el Ébola en África. Más importante aún es hacer una estrategia nacional eficiente de pruebas masivas con un esquema de prioridades, respuestas epidemiológicas y seguimiento. Globalmente, en la mayoría de los países que han logrado un mejor control de la pandemia, la implementación inicial de una estrategia de pruebas masivas ha sido un elemento importantísimo en la respuesta nacional.

Con nuestra experiencia de trabajo en países de diversos crecimientos económicos y de investigación en validar pruebas virales, les compartimos información básica sobre las mismas, identificación, rastreo de casos y aislamiento.

Desde el inicio de la pandemia, varias naciones se lanzaron a desarrollar pruebas de todo tipo y calidad. La Organización Mundial de la Salud (OMS) publicó un listado de la red de laboratorios de referencias que ellos avalan para proveer pruebas confirmatorias. En los Estados Unidos de América, el Centro de Control y Prevención de Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés) y la Administración de Drogas y Alimentos (FDA, por sus siglas en inglés) tardaron en desarrollar la prueba de detección de la infección dando como resultado la propagación sin control del virus a nivel comunitario. Para contrarrestar la tardanza, el 3 de Febrero del 2020, la FDA abrió las compuertas a desarrolladores usando un mecanismo de emergencia. El resultado ha sido la aprobación de cientos de pruebas de COVID-19 de uso durante la pandemia.

Al igual que en los Estados Unidos, en la República Dominicana se inició la implementación de pruebas con retraso, primero en los pacientes sintomáticos y posteriormente se generalizó la indicación de éstas. En la segunda y tercera semanas del mes de mayo, informaciones de nuestro Ministerio de Salud Pública reportan un incremento en el número de pruebas diarias, pero con una tasa de positividad muy alta. Varios reportes de instituciones norteamericanas, europeas, incluyendo la OMS y otros consorcios académicos con predicciones matemáticas, señalan que en la mayoría de los países que han logrado mejor control de la pandemia, el número de pruebas por millón de la población es muy elevado en comparación con nuestro país. Para la fecha, se estima que Corea del Sur, Singapur, Nueva Zelanda y Qatar han implementado pruebas masivas a la población que guían las políticas de contención y mitigación. Estas cifras varían alrededor de 15,653; 50,368; 51,941 y 62,822 pruebas por cada millón de la población, respectivamente.
Estos países han tomado medidas de apertura comercial de manera progresiva y paulatina monitoreando los resultados de las pruebas para mitigar los brotes y picos en la curva epidemiológica. Un brote a nivel local puede convertirse en un foco de propagación de los casos infectados a nivel nacional. Este ha sido el caso de Wuhan, China, varias ciudades de la Unión Americana, Alemania, Corea del Sur, Singapur y Chile donde han resurgido brotes al desescalar las medidas de distanciamiento físico y social. La manera más efectiva en la reapertura escalonada de la economía es usando la estrategia básica del PIRA, mediante uso de Pruebas masivas, Identificación de casos, Rastreos de los contactos y Aislamientos de los afectados, siempre teniendo en consideración la protección de la población más vulnerable.
(En el artículo anterior nos referimos al rastreo de contactos).

En este artículo no describiremos con detalles el proceso de calidad de una prueba de diagnóstico, que incluye tiempos en reportar los resultados, el porcentaje de certeza de los mismos, la cantidad de pruebas utilizadas y los parámetros de calidad del reporte epidemiológico.
El sub-registro de casos confirmados, complicaciones y letalidad tiene muchas implicaciones políticas y socio-económicas y se considera un componente muy importante en los parámetros de mejoras de rendimiento del programa epidemiológico de un país en la lucha contra la pandemia. La transparencia del reporte epidemiológico refleja la madurez y compromiso social del ministerio de salud pública para con la ciudadanía. También los parámetros epidemiológicos y de calidad al servicio pudieran ser objetos a manipulaciones, poniendo a los organismos encargados de proteger la ciudadanía en una situación embarazosa, reflejando una falta de preparación, organización y calidad del servicio nacional de salud.

¿Cuáles son los tipos de pruebas?
Una infección activa significa propagación y por esto la identificación es tan importante.

La prueba PCR:
La prueba detecta si una persona tiene la infección del COVID-19. Usa la reacción en cadena de la polimerasa (PCR) para detectar el material genético del virus (RNA). Usando un hisopo especial se colectan secreciones en la parte trasera de la nariz y garganta u obteniendo fluido de los pulmones. El 13 de abril de este año se aprobó el PCR en saliva. Como las otras, un médico debe ordenarlas, la persona colecta su propia saliva y se envía al laboratorio.

El tiempo de espera de los resultados del PCR varía de 6-8 horas hasta varios días, dependiendo de la demanda y la capacidad del laboratorio. La FDA ha aprobado una prueba rápida de PCR y su uso está limitado a hospitales y otras instituciones sanitarias.

Un resultado positivo indica que la persona está infectada. Se presume que es contagiosa, debe aislarse, se identifican los contactos y se rastrean para someterse a un período de cuarentena. Recordemos que no toda prueba es perfecta; hay un riesgo de que el resultado sea falso positivo, de ahí la importancia de saber qué tipo de prueba se escoge.
Un resultado negativo significa que el COVID-19 no se detecta. Si la persona presenta síntomas o ha estado expuesto a alguien infectado, puede considerarse que el resultado sea falso negativo. Si hay suficientes recursos, se repite la prueba para determinar si realmente está infectado o no.

El segundo tipo de prueba es de anticuerpos.
La prueba de anticuerpos serológicas determina si la persona tuvo la infección, con o sin síntomas, y desarrolló la respuesta que podría ofrecer inmunidad o defensa contra el virus. Esta prueba no se usa para diagnóstico de la infección aguda, se hace con sangre y algunas con una gota de sangre al pinchar el dedo. La prueba debe ser específica y no detectar respuestas a otros virus como son los que producen la gripe común o la influenza. Muchas de estas pruebas, sobre todo las rápidas, tienen resultados dudosos y necesitan validarse para determinar su precisión.

Estas pruebas nos informan la tasa de infección (con dos semanas de retraso) ayudando a la vigilancia epidemiológica y sirven de guía a los gobiernos e instituciones para planear la reapertura de trabajos, escuela y economía. Aquéllos con anticuerpos IgG y ya recuperados podrían donar plasma convaleciente ayudando a los hospitalizados. Sin embargo, aún hay muchas preguntas sin respuestas. No sabemos si el resultado significa que la persona tiene suficientes anticuerpos neutralizantes, específicos contra el COVID-19, que lo puedan proteger. Tampoco conocemos qué nivel de anticuerpos se requiere para evitar una reinfección. Hasta ahora, no hay documentación de casos de reinfección, los reportados han sido casos de recrudecimiento de los síntomas. De todas maneras, nos falta mucho por aprender sobre el significado de protección de estos resultados.

El tercer tipo de prueba es de antígeno y en los Estados Unidos se aprobó la primera prueba hace unos días, el 9 de mayo del 2020. Esta detecta partículas de proteínas dentro o en la capa del virus. Se utiliza el hisopo en la nariz, es rápida (unos 15-20 minutos), son fáciles de hacer, están permitidas en oficinas de médicos y clínicas autorizadas y tienen bajo costo. La gran desventaja es que el riesgo de resultados falsos es mucho más alto.

¿Qué pueden decirnos de las pruebas serológicas rápidas ?
En Europa y lugares en Asia se ha popularizado el uso de pruebas serológicas rápidas para darle seguimiento a pacientes afectados por COVID-19. En los Estados Unidos hay desarrolladores aprobados para pruebas rápidas. Se ofrecen en clínicas ambulatorias y debe considerarse que la precisión y sensibilidad no se iguala a las de los laboratorios, pues sacrificamos calidad por conveniencia. Recientemente, en nuestro hospital en Qatar, las usamos para determinar cuáles trabajadores de la salud pueden regresar a sus funciones. En un futuro cercano, las líneas aéreas que ofrecen vuelos largos o transcontinentales las implementarán antes del pasajero abordar a su destino, y esta política permanecerá vigente hasta que se apruebe la utilización de las vacunas o alcancemos una inmunidad colectiva.

Pruebas rápidas

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SALUD

Primera mascarilla transparente que permitirá ver nuestras sonrisas. No tendremos que ocultarnos

Certificada y con la más alta tecnología, esta mascarilla nos dará la posibilidad de ver a los otros y a nosotros mismos como siempre lo hacíamos.

Actualmente cuidarnos contra el contagio del coronavirus debe ser nuestra mayor prioridad y si bien la recomendación es quedarnos en casa, si tienes que salir, el uso de mascarillas debe ser un accesorio obligatorio al momento de salir de casa. Sin embargo, y en eso muchos estaremos de acuerdo, las clásicas opciones de tela o papel, ocultan nuestras facciones y por ende, ocultan nuestra identidad.

Para solucionar este problema, ha llegado la máscara LEAF, el primero cubrebocas transparente certificado por la FDA (Administración de Medicamentos y Alimentos) en el mundo, con la capacidad de filtrar el aire y tener una auto-purificación para evitar que se empañen.

La idea de que han tenido al desarrollar LEAF es permitir a la gente, primero, mantenerse a salvo, y segundo, seguir manteniendo sus expresiones.

Esta sería la posibilidad más cercana a nuestra antigua «normalidad» de la que jamás estuvimos en estos tiempos de pandemia, y que además no solo serviría para ver nuestros gestos y facciones, sino que también es una gran herramienta para personas con discapacidad auditiva.

En cuanto a la fabricación de esta mascarilla, cuenta con silicona transparente de grado médico que proporciona un ajuste universal, asegurándose que tu cara no se vea oscurecida por una máscara opaca. Para eso, utilizan filtros ubicados en la barbilla y así mantener tu nariz y boca visibles.

Sumado a esto, tiene una característica antivaho, que significa que tu mascarilla no se nublará por cada respiración que hagas, entonces mientras respiras, el aire pasa por esos filtros, funcionando de forma muy parecida a una mascarilla, ya que proporciona un 99% de aire puro.

Incluso, si tienes un teléfono con desbloqueo facial, esta mascarilla será una excelente opción ya que no tendrás que quitártela para entrar a tu smartphone.

Además la ventilación de tu mascarilla puede ser controlada a través de una aplicación para iOS/Android para utilizarla en caso de que no este vaporizando tan rápido el aire.

LEAF

Actualmente la mascarilla LEAF viene en cuatro tamaños que van desde niños hasta adultos, siendo la más revolucionaria en su especie, no solo por el hecho de ser transparente, sino que también es una opción ecológica al ser reutilizable, lo que desafía a las de papel o plástico desechables.

¿Será esta mascarilla el futuro para socializar con seguridad?

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SALUD

Un estudio de la Autónoma de Barcelona concluye que el Covid19 ya estaba presente en la Ciudad Condal en marzo de 2019

El coronavirus fue oficiosamente detectado en Wuhan (China) a principios de diciembre de 2019, aunque el gigante asiático no alertó al resto del mundo hasta el día 31 de ese mes. En pocas semanas, el virus se expandió por el resto del mundo, Europa inclusive, y ya a finales de enero de 2020 comenzaron a detectarse casos a finales de enero en países como España, Francia o Italia. A nivel público, la cronología oficial se ajusta a esa sucesión de acontecimientos, pero ahora un estudio liderado por la Universidad de Barcelona ha evidenciado que ese relato no se ajustaría a la realidad tras haber localizado restos de SARS-CoV-2 en Barcelona en muestras de aguas residuales del 12 de marzo de 2019.

Los investigadores que han elaborado este estudio han corroborado que el virus ya estaba presente al menos desde esa fecha, por lo que la cronología oficial acerca de la evolución de la pandemia es incompatible con dicha evidencia. Y así lo han plasmado los científicos de la Universidad de Barcelona -en colaboración Aguas de Barcelona- en un artículo que ha sido publicado por una revista de alto índice de impacto y publicados en el repositorio medRxiv.
El trabajo de la Universidad de Barcelona, en el que han participado los investigadores del Grupo de Virus Entéricos de la UB de Gemma Chavarria-Miró, se enmarca en el proyecto de vigilancia centinela del SARS-CoV-2. Esta iniciativa está coordinada por dicho grupo de investigación con el objetivo de detectar el virus en las aguas residuales y facilitar la adopción de medidas inmediatas ante futuras olas de covid-19.

En el marco del proyecto de vigilancia centinela, y desde el 13 de abril, los investigadores han analizado semanalmente muestras obtenidas en dos grandes plantas de tratamiento de aguas residuales de Barcelona. «Los niveles del genoma del SARS-CoV-2 coincidieron claramente con la evolución de los casos de covid-19 en la población», explica Albert Bosch, catedrático de la Facultad de Biología de la UB y coordinador del trabajo.

Covid-19 diagnosticada como gripe

Posteriormente, los investigadores analizaron muestras congeladas de los meses anteriores al inicio del muestreo sistemático. Dicho análisis reveló la creciente aparición de genomas SARS-CoV-2 entre principios de enero y principios de marzo de 2020, lo que adelanta la cronología de la llegada del coronavirus a España: ya el 15 de enero se detectaba la presencia del virus, 41 días antes de la declaración del primer caso de la covid-19, que se notificó el 25 de febrero.

Según los investigadores, estos resultados evidencian la eficacia anticipatoria de la vigilancia de las aguas residuales: «A los infectados de la covid-19 se les podría haber asignado erróneamente un diagnóstico de gripe en la atención primaria, contribuyendo a la transmisión comunitaria antes de que se tomaran medidas de salud pública», destaca Albert Bosch, también presidente de la Sociedad Española de Virología. «En el caso concreto de Barcelona —continúa el virólogo—, haber detectado la difusión del SARS-CoV-2 con un mes de anticipación habría permitido una mejor respuesta a la pandemia».

Muestras congeladas de 2018 y 2019

Estos resultados impulsaron a los investigadores a analizar algunas muestras congeladas entre enero de 2018 y diciembre de 2019, con el sorprendente resultado de encontrar genomas de SARS-CoV-2 en marzo de 2019, mucho antes de la notificación de cualquier caso del coronavirus en todo el mundo. «Todas las muestras resultaron negativas para la presencia de genomas de SARS-CoV-2 a excepción de la del 12 de marzo de 2019, en la que los niveles de SARS-CoV-2 eran muy bajos pero que dieron claramente positivo por PCR y, además, empleando dos dianas distintas», explica el investigador.

«Barcelona recibe muchos visitantes por motivos turísticos o profesionales —continúa Albert Bosch— y es más que probable que una situación similar se haya dado en otros lugares del mundo», analiza. «Dado que la mayoría de casos de la covid-19 muestran una sintomatología similar a la gripe, los primeros debieron de quedar enmascarados como casos de gripe sin diagnosticar», concluye.

En Italia y Francia, desde diciembre de 2019

Además de en Barcelona, en las ciudades italianas de Milán y Turín también se han hallado muestras de coronavirus mucho antes de que la pandemia asolase el país europeo. En concreto, las muestras tomadas en los purificadores de los centros urbanos del norte de Italia demuestra que el SARS-CoV-2 circulaba entre la población en diciembre de 2019.

En detalle se citaba un informe sobre pacientes hospitalizados en Francia, en los que se identificó el SARS-CoV-2 positivo a finales de diciembre de 2019 y de un estudio español en el que también se encontraron restos del patógeno en muestras de aguas residuales recolectadas a mediados de enero en Barcelona, aproximadamente 40 días antes de la notificación del primer caso autóctono.
Dicho estudio del ISS examinó 40 muestras de aguas residuales recolectadas entre octubre de 2019 y febrero de 2020, y 24 muestras de control entre septiembre de 2018 y junio de 2019, lo que permitió excluir con seguridad la presencia del virus antes de diciembre.

Los resultados, confirmados en dos laboratorios diferentes con dos métodos distintos, mostraron la presencia del SARS-Cov-2 en las muestras tomadas en Milán y Turín el 18 de diciembre de 2019 y en Bolonia el 29 de enero de 2020.

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