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CESAR DUVERNAY

Declaración mentida. Por César Duvernay

Por César Duvernay

Complace y a la vez preocupa las situaciones que se han dado en torno a la entrega de las decla­raciones juradas de patrimo­nio por parte de las salientes y las entrantes autoridades públicas del país. Salvo justificadas excepciones, el país ha reaccionado sorprendido ante algunas ci­fras que simplemente no cuadran. Por un lado figuras con fortunas insuficientes para lo que ha sido su vida pública y por el otro, gente que reportan unos números astronó­micos sin haber sido agraciados de ningún sorteo de las diferentes loterías.

Hacer cumplir la Ley 311-14 sobre Declara­ción Jurada de Bienes ha sido un constante do­lor de cabeza para la nación que cada cuatro años observa la reticencia de algunos, que pese a todo tipo de advertencias, intentan -con éxito- burlar la norma, no reportando, o presentando expedientes amañados ya sea por sobre, o sub­valuación.

Si, asimismo. Personas que dicen tener más de lo que tienen, quizás proyectando con lo que piensan salir al termino de sus funciones (…), y otros que, acostumbrados a decir que tenían poco, ya no saben cómo justificar lo que en ver­dad poseen. Escenarios amañados que deben ser clarificados so pena de sanciones como co­rrectamente advirtiera la Procuradora General de la República, Miriam Germán, pero que en­cuentran su principal escollo precisamente en la entidad que debe hacer esas comprobaciones.

Y es que históricamente la Cámara Cuentas, responsable de ese proceso, nunca ha encontra­do ninguna irregularidad en este tipo de casos. Realidad que hace difícil suponer que ahora, te­niendo que evaluar al funcionariado del poder político que la instaló y con el nuevo que busca congraciarse, lo vaya a hacer.

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CESAR DUVERNAY

Lo dejaron solo. Por César Duvernay

Que el propio presidente de la República haya tenido que salir en defensa de los gra­vámenes contenidos en la Ley de Presupuesto refleja una preocupante debilidad en materia de comunicación y de planificación estratégica.

Si de algo me han servido estos 35 años co­mo aprendiz de periodista, y donde en el sector público he tenido la oportunidad de trabajar para cuatro ministros y varios directores gene­rales, ha sido el saber que la mejor forma de enfrentar una crisis es tratar de evitarla.
Para lo que hace imprescindible poner aten­ción a las “chispas” o situaciones de advertencia que presenta el panorama mediático y analizar­lo antes de ejecutar cualquier acción. La doctri­na provee recursos como el método PEST (Polí­ticos, Económicos, Sociales y Tecnológicos ) que en adición al análisis FODA (Fortalezas, Oportu­nidades, Debilidades, Amenazas) indican las ca­racterísticas del escenario.

Y es que las sorpresas solamente son agrada­bles cuando las noticias son buenas, por lo tanto no hacía falta ser un experto -aunque lo ideal es que exista alguno- para darse cuenta que en es­tos momentos se necesitaba preparar el terre­no antes de someter una pieza conflictiva, pe­ro sobretodo si se tienen argumentos validos para eso.Si en adición a una mejor revisión a lo presentado, se hubiesen dado participacio­nes previas de los funcionarios del área expli­cando, hasta con ejemplos cotidianos, el carác­ter coyuntural de las medidas, la urgencia del momento y respaldo unificado de vocería, la reacción hubiera sido diferente. Pero al fallar la estrategia (si es que la hubo), la chispa llegó a flama dejando solo al presidente Luis Abinader en rol de bombero.

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CESAR DUVERNAY

EN LA RUTA: Botín

Por César Duvernay

La visita del presidente Luis Abinader a Santiago de los Caballeros fue todo un éxito. Su agenda, compactada por encuentros y supervisiones, trajo im­portantes iniciativas dentro de las que se destacan la construcción de una carretera para unir esa provincia con la de Puerto Plata, así co­mo la reparación de más de 30,000 viviendas. Sin embargo, y pese a todo lo hecho y anunciado, sus palabras acerca de que el Estado no era un botín y que él era presidente de todos los dominicanos, reseñadas como una advertencia para los perre­meístas, dominaron el escenario noticioso.

Dado que la principal base de sustentación de un gobierno es su partido, el pronunciamiento del mandatario fue tomado por algunos como un desdeño a la militancia que lo catapultó al Poder y que ahora presiona por un espacio en la adminis­tración pública. Sin embargo, lo externado por Abinader no fue así. En ningún momento el presi­dente se opone a que sus correligionarios formen parte de la planilla estatal, y está claro en quienes deben tener la prioridad, solo que entiende que esas incorporaciones deben hacerse de manera ordenada y sensata. “El que quiera servir el país, lo va a hacer donde esté capacitado para servir al país, y donde pueda hacer un buen servicio, pero todo eso de manera organizada”, enfatizó el go­bernante al afirmar que el Estado no era un botín al que se le abalanza en turba.

El oficialismo sacó más de dos millones de vo­tos y no podrán caber todos en una nómina de 800,000 plazas, por tanto el llamado es a la pa­ciencia. Aunque también hay que comprender lo duro que debe ser estar fuera y ver a gente que operaron en contra en los puestos.

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