La noche de los Oscar y la verdadera ruta de Lincoln
La película de Spilberg, nominada a 12 Oscar, recorre algunos de los lugares donde se forjó la leyenda del decimosexto presidente de Estados Unidos.
En enero de 1865, Abraham Lincoln se convirtió en uno de los presidentes más influyentes que Estados Unidos tendría en su prometedor futuro y había tenido hasta el momento. Tras años de perseverancia y activismo, el decimosexto presidente del joven país consiguió -no sin recurrir a varias tretas y artimañas- que la Cámara de Representantes aprobase la decimotercera enmienda: la reforma que abolió la esclavitud en Estados Unidos y en cualquier territorio sujeto a su jurisdicción.
La historia de cómo Lincoln consiguió tal hazaña es el argumento de «Lincoln», la reciente película biográfica dirigida por Steven Spilberg y nominada a 12 Óscars. En el filme, Spilberg recorre algunos de los lugares donde se forjó la leyenda del enjuto y espigado presidente.
Cementerio Nacional para Soldados de Gettysburg
El primero en ser mencionado es el Cementerio Nacional para Soldados de Gettysburg (Pensilvania). Durante la inauguración de este camposanto, creado sobre el terreno donde se había librado la homónima batalla y fueron enterrados muchos de los que en ella fallecieron, Lincoln pronunció uno de sus discursos más célebres. Allí fue donde en noviembre de 1863 Lincoln pidió que se honrara la memoria de los caídos protegiendo la libertad por la que lucharon y defendiendo que el gobierno «del pueblo, por el pueblo y para el pueblo no desaparezca de la faz de la tierra».
Casa Blanca
Como no podía ser de otra manera, en la cinta también aparece la Casa Blanca. Cuando Lincoln habitó la residencia presidencial esta tenía una apariencia muy diferente a la actual, debido en gran medida a que cada nuevo presidente tiene la libertad de decorarla a su gusto. Salvo una estancia que lleva su nombre, poco queda del paso de Lincoln por el número 1.600 de la Avenida Pensilvania, principalmente porque, tras su fallecimiento, su mujer regaló muchas de sus posesiones y se llevó el resto con ella a su nueva residencia.
Cabaña de Lincoln en la Casa de los Soldados
Sin embargo, a unos kilómetros de la Casa Blanca se encuentra lacabaña de Lincoln en la Casa de los Soldados, una pequeña propiedad a la que el presidente acudía para alejarse de Washington y sus tribulaciones. Se cree que fue allí donde redactó la Proclamación de Emancipación, el texto que dio lugar a la decimotercera enmienda. Tras el pago de 12 euros por adulto y 4 euros por niño podremos acceder a esta cabaña reconvertida en una especie de santuario dedicado al presidente y a su revolucionario texto. Entre sus atractivos se encuentra la copia original de la mencionada Proclamación o la biblioteca en la que Lincoln solía entretener a sus invitados recitando pasajes escritos por Shakespeare.
Lincoln Memorial
En las inmediaciones de la Casa Blanca también se puede visitar elLincoln Memorial, el monumento con apariencia de templo griego erigido entre 1914 y 1922 en el parque de la Explanada Nacional. En su interior se encuentra una imponente estatua del presidente de casi 6 metros de altura apoyada sobre un pedestal de tres metros de alto. En sus paredes de piedra hay grabados fragmentos del discurso de Gettysburg y del discurso que Lincoln ofreció en su segunda investidura.
Palco del Teatro Ford
La película de Steven Spilberg concluye con elfallecimiento de Lincoln, quien fue asesinado en un palco del Teatro Ford el 14 de abril de 1865. Después de que John Wilkes Booth le descerrajase un disparo a bocajarro en la cabeza, el cuerpo convaleciente de Lincoln fue trasladado a la Casa Petersen, ubicada frente al teatro. Tras el fatídico suceso, el gobierno de EE.UU. adquirió el teatro por 100.000 dólares de la época. En los años que siguieron el edificio fue utilizado como edificio militar, biblioteca y museo.
No fue hasta 1932 que el teatro y la Casa Petersen fueron designadas como lugar histórico nacional. Hoy el complejo contiene un museo con decenas de objetos como la pistola que utilizó Booth para matarlo, la silla en la que estaba sentado el presidente y la almohada manchada de sangre sobre la que descansaba cuando pereció.
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