INTERNACIONALES
China se alza como una superpotencia verde: 225.000 millones de dólares para hacer tecnología en todo el mundo

China ha dado un paso decisivo para consolidarse como la gran superpotencia mundial en tecnología verde tras invertir más de 225.000 millones de dólares en fabricar durante los últimos quince años en todo el planeta.
Mientras Estados Unidos se repliega en sus políticas climáticas y Europa avanza con dificultades, muchas economías emergentes están protagonizando una transformación silenciosa basada en energías renovables y electrificación del transporte.
Dónde comer en Helsinki
Países como Brasil, India o Vietnam están acelerando la expansión de la energía solar y eólica, mientras otros como Etiopía o Nepal impulsan el salto directo hacia vehículos eléctricos, tal y como explica The New York Times.
Incluso economías dependientes del petróleo, como Nigeria, planean producir paneles solares, mientras Marruecos desarrolla un potente hub de baterías y Chile electrifica gran parte de su transporte público urbano.
Detrás de este cambio se encuentra China, que tras saturar su mercado interno exporta masivamente paneles solares, turbinas eólicas y baterías a países en desarrollo con creciente demanda energética.
Electrificación en países emergentes
Además de exportar tecnología, empresas chinas están invirtiendo miles de millones en fábricas en el extranjero, produciendo desde coches eléctricos en Brasil hasta paneles solares en Vietnam.
Esta estrategia industrial está influyendo directamente en el modelo de crecimiento de las economías emergentes, que comienzan a combinar desarrollo económico con reducción de emisiones contaminantes.

Sin embargo, el avance no elimina el problema climático global: muchos de estos países siguen dependiendo en gran medida de combustibles fósiles como el carbón o el petróleo.
Aun así, cada vez más naciones recurren a renovables por motivos económicos y de seguridad energética, buscando reducir su dependencia de importaciones y aliviar la presión sobre sus divisas.

La caída de precios de la tecnología china está facilitando esta transición, demostrando que crecimiento económico y reducción de emisiones pueden avanzar de forma simultánea en mercados emergentes.
Algunos países han tomado medidas contundentes: Etiopía ha prohibido importar coches de gasolina y Nepal ha reducido aranceles para hacer más baratos los vehículos eléctricos que los tradicionales.
Incluso India, pese a su rivalidad con China, ha adoptado incentivos similares para expandir su capacidad solar, logrando cubrir ya la mitad de su demanda eléctrica con energías limpias.
Todo ello refleja un cambio de poder en la lucha climática global, dice The New York Times, donde el liderazgo comienza a desplazarse hacia economías emergentes impulsadas por la tecnología y la inversión china.
