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Los presos ganan la batalla! Continúan estafas con llamadas celulares desde las cárceles

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Santo Domingo. A pesar de la transferencia de RD$300 millones realizada por el Instituto Dominicano de las Telecomunicaciones (Indotel) a la Procuraduría General de la República para la compra e instalación de bloqueadores de señal celular, los reclusos continúan realizando llamadas fraudulentas desde los centros penitenciarios para estafar a ciudadanos con falsas ofertas de artículos y servicios.


La millonaria inversión fue anunciada como una solución tecnológica para frenar los delitos electrónicos que se originan desde las cárceles. Sin embargo, en la práctica, las estafas telefónicas persisten, evidenciando que las medidas adoptadas hasta el momento no han logrado su objetivo principal.


Víctimas denuncian recibir llamadas en las que los estafadores se hacen pasar por supuestos vendedores de electrodomésticos, celulares, motocicletas y otros artículos a precios irresistibles, solicitando depósitos por adelantado que luego desaparecen sin dejar rastro. En otros casos, los delincuentes simulan ser empleados bancarios o representantes de empresas para engañar a sus víctimas.


Datos oficiales señalan que más del 90 % de las llamadas fraudulentas se originan desde centros penitenciarios, lo que demuestra la magnitud del problema y la facilidad con la que los internos acceden a teléfonos móviles dentro de los recintos.


Aunque se anunció la instalación de bloqueadores de señal en cárceles como El Pino (La Vega), CCR-15 de Azua, Anamuya (Higüey) y la penitenciaría de Santiago, ciudadanos continúan reportando estafas, lo que genera dudas sobre la efectividad del sistema o el retraso en su implementación.


Expertos advierten que la tecnología por sí sola no resolverá el problema si no se refuerzan los controles penitenciarios, se realizan requisas constantes y se sanciona con firmeza a quienes facilitan la entrada de celulares a las cárceles.
Para amplios sectores de la sociedad, la situación refleja que los reclusos siguen ganándole la batalla al Estado, operando redes de estafa desde prisión con total impunidad, mientras la población continúa siendo víctima de este flagelo.