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Danilo y Leonel hacen un “one-two” de críticas contra el gobierno de Abinader

Santo Domingo.– Los expresidentes Danilo Medina y Leonel Fernández coincidieron este fin de semana en una ofensiva política directa contra el gobierno del presidente Luis Abinader y el Partido Revolucionario Moderno (PRM), al formular severas críticas sobre el manejo económico, fiscal, social y ético del Estado dominicano, en lo que sectores políticos califican como un contundente “one-two” opositor desde el PLD y la Fuerza del Pueblo.
Durante el acto de juramentación del Movimiento Unidos Firmes al Futuro (UFF), celebrado en la comunidad de Hato Nuevo, municipio de Amina, provincia Valverde, el presidente del Partido de la Liberación Dominicana (PLD), Danilo Medina, afirmó que la República Dominicana atraviesa una “quiebra técnica”, producto de la improvisación, el endeudamiento excesivo y la mala gestión del actual gobierno.
Medina sostuvo que el país se sostiene sobre préstamos destinados a gasto corriente, un aumento descontrolado de la nómina pública, pensiones irregulares, elevadas transferencias al sector eléctrico y un servicio de deuda que absorbe los recursos que deberían destinarse a inversión y generación de riqueza.
“Este país está tomando dinero prestado para pagar intereses. Eso, en cualquier empresa, es quiebra. Aunque el Estado no quiebra formalmente, técnicamente la República Dominicana está quebrada”, sentenció el exmandatario.
El también expresidente contrastó su gestión con la actual, asegurando que cuando asumió la Presidencia identificó los principales nudos que impedían el desarrollo nacional y actuó con planificación y sentido de Estado.
Asimismo, defendió la construcción de la central termoeléctrica Punta Catalina, afirmando que hoy genera al Estado más de 550 millones de dólares anuales entre beneficios directos y ahorro en compra de energía, y recordó que la obra ya está totalmente pagada. “Imagínense este país sin Punta Catalina. Hoy es la planta más rentable del Estado”, afirmó.
Medina también recordó la renegociación del contrato con Barrick Gold, destacando la defensa de la soberanía sobre los recursos naturales, y cuestionó cualquier intento de reforma fiscal por parte de un gobierno que —a su juicio— carece de autoridad moral debido al manejo del gasto público y los escándalos de corrupción. Indicó que el déficit fiscal supera los 400 mil millones de pesos y que el país se encamina a pagar más de mil millones de pesos diarios solo en intereses de la deuda.
En un escenario paralelo, el presidente del partido Fuerza del Pueblo (FP), Leonel Fernández, arremetió contra el gobierno durante un acto de juramentación de nuevos miembros en Villa Altagracia, acusando al PRM de utilizar fondos públicos del Seguro Nacional de Salud (SeNaSa) para financiar campañas electorales.
“Ellos no ganan elecciones, ellos compran elecciones”, afirmó Fernández, al sostener que la masiva incorporación de ciudadanos al SeNaSa estuvo acompañada de propaganda política y uso indebido de recursos públicos.
El líder opositor también asumió compromisos concretos con las comunidades de La Cuchilla y Medina, prometiendo soluciones viales, construcción de puentes, muros de contención y gaviones, así como infraestructuras de salud acordes al crecimiento poblacional de estas zonas eminentemente agrícolas.
Al referirse a la situación nacional, Fernández afirmó que el país vive un desgaste evidente del actual gobierno, reflejado en el malestar social, la ineficiencia administrativa y el colapso de infraestructuras públicas, citando como ejemplo el desplome de techos en hospitales en varias provincias del país.
“Este es un gobierno al que se le viene cayendo el techo todos los días”, sentenció.
Con estos pronunciamientos, Danilo Medina y Leonel Fernández marcan una ofensiva política simultánea contra la administración de Luis Abinader, combinando críticas estructurales a la economía y las finanzas públicas con denuncias de corrupción, uso indebido de fondos del Estado y abandono de las comunidades, consolidando un discurso opositor que busca capitalizar el creciente descontento social de cara a los próximos procesos electorales.
