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Dajabón enfrenta “muerte digital” por falta de señal celular e interferencias radiales desde Haití (vídeo)

Dajabón. En el mismo punto donde la patria se defiende y se levanta cada día, también se apaga la comunicación. Más de diez comunidades de la zona norte de la frontera entre Haití y la República Dominicana viven una situación que sus residentes describen sin rodeos como una “muerte digital”, producto de la ausencia casi total de señal celular dominicana y de la constante interferencia radial procedente del territorio haitiano.
La gobernadora de la provincia Dajabón, Severina Gil Carrera, expresó su profunda preocupación ante la falta de cobertura de las principales compañías telefónicas del país en amplias zonas fronterizas, una realidad que mantiene a miles de ciudadanos aislados, vulnerables y sin acceso a servicios básicos de comunicación.
“La población de la frontera está incomunicada. En cualquier emergencia, en cualquier situación de inseguridad, no tenemos cómo llamar, cómo avisar, cómo defendernos”, advirtió la representante del Poder Ejecutivo en la provincia.
Comunidades desconectadas en pleno siglo XXI
Los apagones de señal se prolongan durante cinco, seis y hasta más horas consecutivas, afectando llamadas, mensajes de texto y conexión a internet. En muchos casos, la señal simplemente no existe, ni de día ni de noche.
Lo que antes ocurría en puntos específicos hoy se registra en cualquier comunidad, sin explicación técnica ni respuesta oficial. Los residentes aseguran que pagan planes completos, paquetes de datos y recargas que no pueden utilizar, mientras las facturas continúan llegando puntualmente.
“Estamos condenados”, expresa con impotencia Eduardo López, uno de los afectados.
“Pagamos por un servicio que no existe. Esto es un abuso, un robo a plena luz del día”.
Migración digital forzada hacia Haití
Ante la falta de cobertura nacional, los ciudadanos han tomado una decisión impensable años atrás: migrar masivamente a compañías haitianas, como Natcom, cuya señal cruza la frontera con mayor potencia y estabilidad que las redes dominicanas.
Comprar un chip extranjero ya no es una alternativa ocasional, sino un acto de supervivencia digital.
“Aquí no tenemos ni siquiera dónde quejarnos. Nadie nos escucha. Por eso estamos comprando chips haitianos”, lamenta un comunitario.
Esta situación genera dependencia tecnológica externa, riesgos de seguridad, costos adicionales y una evidente desigualdad en el acceso a la comunicación para los dominicanos que residen en la frontera.
Interferencia radial: un problema persistente
A la precariedad del servicio celular se suma la interferencia de emisoras radiales haitianas, cuyas señales dominan gran parte del espectro en la zona fronteriza, desplazando o anulando las estaciones dominicanas. Este fenómeno afecta el derecho a la información, la identidad cultural y la soberanía comunicacional en provincias limítrofes como Dajabón.
Responsabilidad institucional
Frente a este panorama, corresponde al Instituto Dominicano de las Telecomunicaciones (INDOTEL), como órgano regulador del sector, velar por la solución integral de ambas problemáticas:
La falta de señal celular digital en comunidades fronterizas.
La interferencia radial transfronteriza que afecta el espectro dominicano.
Los residentes de Dajabón insisten en que no se trata de exigir privilegios, sino de reclamar un derecho básico.
“No pedimos lujos. Pedimos lo básico: poder comunicarnos, como cualquier dominicano”, coinciden líderes comunitarios.
Mientras la frontera continúa siendo una línea de defensa territorial, sus habitantes reclaman no quedar relegados al silencio tecnológico, en un siglo donde la comunicación es sinónimo de seguridad, desarrollo y dignidad.
