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Carlos Gabriel: candidatos podrían pesar más que los partidos en las elecciones de 2028
SANTO DOMINGO.– El abogado y politólogo Carlos Gabriel García sostuvo que las elecciones presidenciales de 2028 en República Dominicana podrían estar marcadas por un cambio significativo en la dinámica electoral: el perfil y la capacidad de convocatoria de los candidatos tendrían mayor peso que las estructuras de los partidos que los postulen.Referencia geográfica
En un análisis difundido la mañana de este sábado a través de su cuenta en X, García planteó que los aspirantes presidenciales necesitarán conquistar electores más allá de las bases tradicionales de sus organizaciones, debido a que los llamados votos cautivos de los partidos podrían resultar insuficientes para alcanzar una mayoría electoral.
“Para las elecciones del 2028, los perfiles de los candidatos serán más relevantes que los partidos que los postulen”, afirmó García.
La brecha entre candidatos y partidos
El planteamiento fue desarrollado también en una edición del programa “En Tiempo Real”, que produce y conduce García, donde analizó la relación entre el nivel de respaldo de determinadas figuras políticas y el desempeño de las organizaciones que representan.
Según su lectura, los partidos deberán seleccionar candidatos capaces de sumar votos por encima de la base partidaria, especialmente en un escenario en el que los electores podrían otorgar mayor importancia a la personalidad, liderazgo, credibilidad y capacidad de conexión de los aspirantes.
García sostuvo que la situación podría representar un desafío para las principales organizaciones políticas del país, debido a que, a su juicio, el respaldo de una figura presidencial no necesariamente se traslada de manera automática al partido.
El PRM ante el reto de convertir liderazgo en votos
Al referirse al Partido Revolucionario Moderno (PRM), García señaló que la organización debe observar con atención la diferencia que, según su análisis, existe entre el nivel de aceptación del presidente Luis Abinader y el respaldo que tendría actualmente el partido.Poder ejecutivo
El experto en Gestión de Comunicación Política y Electoral consideró que esa brecha representa uno de los principales retos de cara a 2028, debido a que el candidato que finalmente presente el PRM tendría que ser capaz de generar un nivel de atractivo propio que permita ampliar la base electoral de la organización.
“Si el candidato del PRM no es capaz de sumarle él como figura ese porcentaje que hay entre Luis y el PRM, hay problema”, advirtió.
García llamó particularmente la atención sobre la posibilidad de que una organización política dependa excesivamente de su estructura para sostener una candidatura que no consiga despertar entusiasmo fuera de la militancia partidaria.
Fuerza del Pueblo y PLD también enfrentarían el desafío
El análisis no se limitó al partido oficialista. García sostuvo que una dinámica similar puede observarse en la Fuerza del Pueblo (FP), al considerar que el liderazgo del expresidente Leonel Fernández tendría un nivel de identificación electoral superior al de la organización que encabeza.Campañas y elecciones
Como referencia, citó los resultados de las elecciones de 2024, señalando que la votación obtenida por Fernández como candidato presidencial superó el porcentaje alcanzado por la Fuerza del Pueblo como organización.
En el caso del Partido de la Liberación Dominicana (PLD), García planteó que su capacidad de recuperación electoral también dependerá en buena medida del candidato que presente en 2028 y de su capacidad para conectar con sectores que trasciendan la estructura tradicional de la organización.
Un escenario diferente al de elecciones anteriores
García contrastó este posible escenario con procesos electorales anteriores, en los que, según explicó, las maquinarias partidarias tenían una capacidad mayor para impulsar candidaturas que no necesariamente contaban con un elevado nivel de atractivo personal.
Como ejemplo, mencionó las elecciones de 2012, cuando Danilo Medina se enfrentó a Hipólito Mejía, y sostuvo que el peso de la estructura partidaria fue determinante para el resultado electoral.
A juicio del politólogo, esa lógica comenzó a mostrar limitaciones cuando las organizaciones experimentaron divisiones internas, como ocurrió con el Partido de la Liberación Dominicana antes de las elecciones de 2020, situación que, según su interpretación, modificó el comportamiento de las estructuras tradicionales.
El candidato como factor decisivo
La tesis central de García es que los partidos que aspiren a ganar en 2028 tendrán que presentar figuras capaces de generar votos por sí mismas y atraer a electores independientes, indecisos o pertenecientes a otros sectores políticos.
En ese contexto, entiende que la selección de la candidatura presidencial será una de las decisiones más trascendentales para las principales organizaciones, ya que un aspirante con escasa capacidad de convocatoria podría tener dificultades para transformar el respaldo partidario en una mayoría electoral.
Para García, el reto no consiste únicamente en conservar el voto de los militantes, sino en encontrar un candidato que pueda “jalar” votos adicionales, ampliar la coalición electoral y establecer una conexión directa con ciudadanos que no necesariamente se identifican con el partido.
Su conclusión apunta a una campaña presidencial en la que la marca partidaria podría dejar de ser suficiente para garantizar una victoria y donde atributos como liderazgo, credibilidad, aceptación, comunicación y capacidad de conectar con distintos sectores sociales adquirirían un peso determinante.
De confirmarse esta tendencia, las elecciones de 2028 podrían colocar a los partidos dominicanos ante una disyuntiva estratégica: apostar exclusivamente por sus estructuras tradicionales o construir candidaturas con suficiente fuerza propia para trascender las fronteras partidarias y conquistar una mayoría electoral.
