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Mivhed ya tiene un plan que agiliza y ordena los permisos construcción

El Ministerio de Vivienda, Hábitat y Edificaciones (Mivhed) cuenta ya con un plan estructurado para modernizar el sistema de permisología en la República Dominicana, un componente clave para el dinamismo del sector construcción, la inversión privada y el acceso a soluciones habitacionales.
La iniciativa, presentada ayer por el ministro Víctor Bisonó Haza en la Entrevista Especial de elCaribe y CDN canal 37, parte de un diagnóstico técnico y riguroso que identificó claramente debilidades en tiempos de respuesta, coordinación interinstitucional, capacidad operativa y experiencia del usuario.
El programa, denominado Plan de Modernización de la Permisología, se apoya en siete pilares de transformación que buscan reorganizar el proceso desde su base o la raíz. Concretamente, está dirigido a simplificar requisitos, mejorar la trazabilidad, fortalecer el capital humano, modernizar la tecnología y establecer mecanismos de seguimiento continuo. El objetivo central no es presentar una solución inmediata, sino construir un sistema más predecible, transparente y eficiente en el tiempo.
La información sobre ese plan, que identifica y sirve de sombrilla para atacar y superar diversas trabas, se produce a tres meses de Víctor Bisonó haber asumido la cartera, período en el que concentró esfuerzos en dos frentes; el primero de ellos en atender situaciones de emergencia vinculadas al hábitat (como las lluvias en distintas zonas del país), y el otro enfocado en estructurar una respuesta institucional al problema de la permisología, considerado por el propio funcionario como uno de los principales cuellos de botella para el desarrollo inmobiliario. El Mivhed trabaja para que eso camine sin contratiempos.
“El compromiso es que esto funcione para la comunidad y para el sector privado”, explicó el ministro, quien acudió al encuentro acompañado de Vilma Arbaje, viceministra de Cooperación y Relaciones Internacionales; Mariel Ledesma, directora de Comunicación; Rainier Mallol, director de Transformación Digital, y Christopher de la Cruz, director de Control de Gestión. Las explicaciones ofrecidas ayer, tanto por Bisonó, como por sus acompañantes indican que el punto de partida de la estrategia es un análisis interno que dejó ver un sistema de permisos fragmentado y con múltiples fricciones. Aunque la Ventanilla Única de Construcción (VUC) centraliza parte de los trámites, todavía existen procesos que se gestionan fuera de la plataforma, incluso por correo electrónico, lo que rompe la continuidad del proceso y dificulta la experiencia del usuario.
Uno de los hallazgos más importantes es la variabilidad en los tiempos de respuesta. Puntualmente, significa que no existe una duración estándar para los trámites, y los plazos pueden cambiar según el territorio, la institución involucrada o el tipo de proyecto. Esa falta de homogeneidad afecta la previsibilidad, un elemento clave para desarrolladores y entidades financieras.
A esto se suma la dependencia de otras instituciones del Estado. Permisos vinculados a áreas como medio ambiente, infraestructura o servicios pueden extenderse durante meses, deteniendo el avance del expediente principal sin que el Mivhed tenga control directo sobre esos tiempos. Se identificaron limitaciones en la capacidad operativa.
Esto es, falta de personal técnico suficiente, restricciones de espacio físico, cobertura regional limitada y deficiencias en equipamiento. Estos factores generan cuellos de botella que ralentizan el sistema. En lo tecnológico, se encontraron problemas de trazabilidad o seguimiento. No siempre es posible conocer con claridad el estado de un expediente, ni existe una integración plena entre sistemas. El modelo actual depende en parte de un proveedor externo y carece de funcionalidades clave como trabajo multiusuario o interoperabilidad real.
En lo adelante, en esta nueva gestión se apunta a corregir eso.
El diagnóstico también señala reprocesos frecuentes, derivados de expedientes incompletos, documentación no estandarizada y criterios técnicos que no siempre son uniformes. Esto incrementa los tiempos y genera fricción tanto para ciudadanos como para empresas.
En términos de experiencia ciudadana, el sistema presenta un contraste: la etapa de pago suele ser la mejor valorada, mientras que los mayores obstáculos se concentran en los requisitos iniciales, la revisión técnica y la aprobación final.
“El problema no es solo la plataforma, es el proceso”, se desprende del análisis, incluyendo que la permisología actual responde a una combinación de fallas en coordinación, herramientas, capacidades institucionales y definición de requisitos. El director de Transformación Digital del Mivhed, Rainier Mallol, detalló que el tiempo promedio para obtener una licencia de construcción ronda actualmente los 189 días. Esa cifra sintetiza la complejidad del sistema y explica el impacto que tiene sobre la inversión.
Con un norte definido
Mallol indicó que, apenas tres días después de iniciada la gestión de Víctor -Ito- Bisonó, ya se había levantado un diagnóstico completo del funcionamiento de la ventanilla única y los procesos asociados. Para ello, equipos técnicos analizaron cada etapa del trámite, cada actor involucrado y cada herramienta utilizada.
“Vivimos cada proceso hora por hora”, explicó, al describir una revisión que incluyó desde la recepción de documentos hasta la aprobación final.
El funcionario reconoció que, aunque se habla de ventanilla única, en la práctica el sistema aún no funciona como tal. Desde la perspectiva del ciudadano, parece un proceso centralizado, pero internamente sigue fragmentado. A lo que se refiere es a que todavía hay que “moverse” por varias entidades.

A partir de la ruta de transformación, de la que Víctor Bisonó habla con elevado interés, el Mivhed es que precisamente se estructuró un plan basado en siete ejes estratégicos y puntuales que buscan reorganizar el sistema de permisos de manera integral, algo así como “del tallo a la raíz”.
El primero de ellos es la simplificación y acuerdos de servicio. Se propone una revisión completa de los requisitos, apoyada en listas de verificación, para reducir ambigüedades y ordenar el proceso. La idea es que tanto ciudadanos como desarrolladores tengan claridad sobre qué se necesita en cada etapa.
El segundo eje aborda el cumplimiento, la integridad y la calidad. Se busca fortalecer los estándares y protocolos para asegurar consistencia en las decisiones técnicas y reducir riesgos de irregularidades, elevando la confianza en el sistema. El tercer componente es el talento humano. El plan contempla reforzar las capacidades técnicas mediante la incorporación de perfiles especializados, así como programas de pasantías y una mejor alineación del personal existente.
El cuarto pilar es la modernización tecnológica. Incluye mejoras en equipos, adquisición de licencias y fortalecimiento de la seguridad de la información. El objetivo es contar con una plataforma más estable y robusta que soporte el volumen de trámites.
El quinto eje se centra en la experiencia del usuario. Se plantea implementar un sistema de contacto único, integrar completamente el flujo operativo de la ventanilla única y desarrollar programas de orientación para acompañar al ciudadano durante el proceso.
El sexto pilar corresponde al seguimiento operativo e infraestructura. Se establecerá una medición semanal de los tiempos de respuesta y un monitoreo constante de los actores involucrados, con el fin de identificar retrasos y tomar decisiones oportunas. El séptimo eje incorpora herramientas de apoyo a la transformación, como analítica de datos, inteligencia artificial y modelos de edificaciones preaprobados, que permitirían agilizar etapas y estandarizar procesos.
Digitalización como eje transversal
Aunque el plan abarca múltiples dimensiones, la digitalización aparece como un elemento transversal. Bisonó busca replicar en el Mivhed la experiencia acumulada durante su gestión en el Ministerio de Industria, Comercio y Mipymes, donde impulsó la automatización de procesos que anteriormente eran manuales. Y obtuvo frutos.
En el ámbito de la construcción, esto se traduce en la incorporación de herramientas tecnológicas para inspección, evaluación y seguimiento de proyectos. La meta es reducir la dependencia de criterios individuales y avanzar hacia sistemas más estandarizados. El uso de inteligencia artificial forma parte de la visión a mediano plazo, aunque las condiciones actuales aún no permiten su implementación plena. “Vendrá más temprano que tarde”, aseguró.

Con la mirada puesta en las inversiones
Más allá de la gestión administrativa, el plan diseñado por Victor Bisonó y su equipo, tiene implicaciones económicas. La permisología es el punto de partida para proyectos que involucran financiamiento bancario, contratación de mano de obra y encadenamientos productivos en sectores como cemento, acero, pintura y servicios. Es una amplia cadena que gira en torno a la construcción. El funcionario lo sabe.
Un sistema más eficiente podría traducirse en mayor flujo de inversiones, reducción de costos y aceleración de proyectos. Bisonó insistió en que el objetivo no es solo ejecutar el presupuesto del ministerio, sino lograr que esa ejecución tenga impacto en el PIB a través del dinamismo del sector construcción. A Bisonó se le preguntó sobre el déficit habitacional en República Dominicana. De acuerdo con sus cálculos, revalidados a su vez en estudios sobre el tema, existe una proyección de necesidad de alrededor de 1.2 millones de viviendas, a la que se suma un déficit cuantificable cercano a las 400,000 unidades.
