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Repito, lo que ayudó al PLD ayuda ahora al PRM. Por Rosario Espinal

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Para el PRM, la división del peledeísmo es de gran utilidad para una victoria en el 2024 y posteriormente. Una alianza parcial, a regañadientes, difícilmente logre contrarrestar la fortaleza de un PRM unido en el poder.

En febrero de 2023 escribí un artículo que titulé: “Lo que ayudó al PLD ayuda ahora al PRM”. Un año más tarde lo reitero.

Entre 2004 y 2016, los principales factores que contribuyeron a los sucesivos triunfos electorales del PLD fueron: 1) la unidad partidaria, 2) la estabilidad macroeconómica, y 3) la división de la oposición. Esas mismas condiciones operan ahora a favor del PRM.

Veamos.

Hasta la fecha, el PRM ha demostrado unidad en la cúpula partidaria. Desde que salieron del PRD, Luis Abinader e Hipólito Mejía lograron una armonía pragmática. Eso no significa que no tengan desacuerdos, sino que han depuesto sus diferencias para mantener la unidad del partido y del Gobierno, lo que envía una señal de fortaleza.

En lo económico, la pandemia hizo un hoyo a la economía dominicana, y luego la guerra en Ucrania con los repentinos aumentos de precio. Pero la inflación se ha mantenido moderada y la devaluación del peso también. O sea, se ha mantenido una relativa estabilidad macroeconómica a pesar de las adversidades. En el 2023, el crecimiento económico bajó, pero se mantuvo en positivo.

Sin duda, la inflación acumulada golpea el poder adquisitivo de muchos y es el principal problema que enfrenta el Gobierno en este proceso electoral. Pero la inflación afecta más a los sectores de bajos ingresos que a la clase media acomodada, bastión electoral del PRM. Además, para contrarrestar el impacto negativo en los sectores de menores ingresos, el Gobierno ha expandido los subsidios con tarjetas y bonos.

La división de los partidos políticos ha sido una constante en las últimas dos décadas, y entre 2004 y 2016 fue siempre favorable al PLD.

Después de la muerte de Joaquín Balaguer en el 2002, los reformistas se dividieron en cada coyuntura electoral hasta decaer significativamente en las elecciones de 2020, cuando el PRSC solo logró 1.80% de los votos a nivel presidencial. El PLD absorbió esa masa votante y así creció electoralmente. La división del PRD en el 2013 ensanchó las posibilidades electorales del PLD en el 2016, cuando Danilo Medina logró el 61.4% de los votos.

Mientras la división del PRD parió al PRM, que se tragó al PRD, la división del PLD en octubre 2019 ha generado dos frentes partidarios en el peledeísmo (el PLD y la Fuerza del Pueblo) que compiten entre sí. A pesar de la Alianza Rescate RD para las elecciones de 2024, la dirección de ambos partidos no ha logrado compaginar sus intereses para articular un proyecto unitario de oposición. Por tanto, parte de su base electoral está dispersa y desmotivada.

Para el PRM, la división del peledeísmo es de gran utilidad para una victoria en el 2024 y posteriormente. Una alianza parcial, a regañadientes, difícilmente logre contrarrestar la fortaleza de un PRM unido en el poder. Eso demostraron las elecciones municipales de febrero pasado.

La proliferación del transfuguismo es también un factor favorable al partido que esté en el poder.

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