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[OPINIÓN]República Dominicana vuelve a llorar | Por Roberto Fulcar

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Otra mujer asesinada.
Otra familia destruida.
Otro hijo que crecerá marcado por una tragedia que jamás debió ocurrir.

La historia de Esmeralda Moronta duele profundamente, porque detrás de la noticia había una madre, una mujer trabajadora, emprendedora, soñadora… una vida que merecía seguir floreciendo.

Y hoy quiero hablarles especialmente a los hombres.

Amar no es poseer.
Amar no es controlar.
Amar no es perseguir, vigilar ni destruir.

Si una mujer decide irse, déjenla ir.
Si decide no continuar una relación, respeten su decisión.
Porque el amor verdadero también sabe retirarse con dignidad.

La mayor demostración de hombría no es retener a alguien a la fuerza.
Es aceptar, guardar silencio, sanar… y seguir deseándole bienestar a esa persona, aun cuando ya no esté a nuestro lado.

Ninguna ruptura justifica la violencia.
Ningún rechazo justifica quitar una vida.

Nos urge, como hombres, aprender que perder una relación no significa perder la dignidad, el valor ni la vida.

Aprender a entender que todos tenemos derecho a amar… y también a dejar de amar.

Mi abrazo solidario para los familiares de Esmeralda, para su hijo, sus seres queridos y para todas las mujeres que hoy sienten miedo.

Que esta tragedia nos haga reflexionar como sociedad… antes de que otra familia vuelva a vestirse de luto.

Este es mi clamor: el de mi familia, el de mis amigos, y ojalá llegue a ser el de todos los hombres dominicanos. Que aprendamos a amar sin violencia, a soltar sin odio y a entender que ninguna mujer merece morir por querer ser libre.